El crack, el cra y la lista de los morosos

Primer capítulo de un libro de próxima publicación. Tercero de la saga de Saitam & Miguel detectives de andar por casa.

Sin rechistar

 

Capítulo I

 

―Por favor, tome asiento.

―Gracias.

―Usted dirá.

―Bueno, no sé muy bien cómo empezar. Me cuesta mucho ir al grano. Soy director de marketing de una multinacional dedicada a la fabricación de prendas deportivas, y…

―Perdone que le interrumpa o mejor dicho que continúe por usted. Está preocupado por la repercusión que pueda tener en las ventas de la compañía, la evolución del caso del crack ¿me equivoco?

―No, no sólo no se equivoca, sino que ha dado de lleno en el clavo. Continúe por favor.

―Mejor siga usted, quizá lo de antes fuera pura coincidencia.

―Bien. Hace unos años mi hija estuvo trabajando como secretaria en la Fiscalía de Distrito Europeo…

―Y conoció al fiscal Peter Keynes…

―¡Exacto! ¿Cómo lo supo?

―Llevamos dos días manteniendo conversaciones muy parecidas a ésta y todas parecen cortadas por el mismo patrón. ¿Cómo llegó hasta nosotros?

―Peter Keynes se jubiló y vino a vivir a un pueblecito del sur de Lugo, Ferreira de Pantón ¿Lo conoce?

―Por supuesto, me sé la vida y milagros de Peter, parece que la resolución del caso de los RFV trajo cola.

―De aquel no supe mucho, pero el sumario de NTD y el oso Arturo, me lo chapé de pe a pa, por lo  menos cinco veces. ¡Son ustedes unos fieras!

 

 

 

―Continúo por usted otra vez. Y además de los problemas para su compañía, le preocupan los efectos de la helada sobre la viña del señor Keynes y las de otros viticultores de la zona ¿verdad?

―Pues ahora que lo dice, ¡Sí! pero más que nada por agradecimiento, ya que sin su ayuda no habría podido llegar hasta ustedes. Y además, soy, bueno, era, accionista del banco que acaba de quebrar. Nos preocupa y mucho que pasará con los contratos firmados con jugadores de la NBA.

―Entiendo. Más madera ¿no?

―Efectivamente, y las desgracias no son buenas. En la empresa sabemos que con estas cosas se deprime la economía, se retrae el consumo, vendemos menos prendas, compramos menos vino y los cracks visitan los juzgados, se deprimen, juegan peor  y…

―Venden menos camisetas.

―No quería ser tan directo, pero sí, vendemos menos camisetas.  Por lo que veo,  no soy el único que ha pasado por aquí. ¿Qué me recomendaría?

―Lo primero que contrate nuestros servicios.

―A eso vine.

―Entonces mejor que mejor. Como supongo que sabe,  en 2011 abrimos Saitam & Miguel Agencia de detectives de andar  por casa.

―Bueno, bueno, no sea modesto, por lo que sé, hilan fino. ¿Cómo piensan resolver este caso? Pero antes de seguir, acláreme una duda, ¿usted es?

―Miguel Rojas.

―¿Y Saitam?

―Está en el despacho de al lado atendiendo a una directora de la Seguridad Social.

―¿Y qué tiene que ver la Seguridad Social en este asunto? ¿También es cliente?

―Si lo piensa un poco, tiene todo que ver. Desde que estalló el affaire del crack, hemos recibido innumerables visitas y consultas. ¡Hasta empresas de su competencia han contratado nuestros servicios!

―¡No me diga! ¿Ustedes de qué lado están? ¡Hay que tomar partido! De manera que o me da una buena explicación o tendré que prescindir de

sus servicios. ¡Todavía no he firmado nada!

 

 

―Ni está obligado a ello. Como le decía han contratado nuestros servicios, que no son jurídicos, porque no somos abogados, clubs de futbol de todas las categorías, ayuntamientos, la Seguridad Social como ya sabe, agentes de postín, jugadores de medio pelo, porteros, delanteros, recogepelotas, instaladores de césped, la Inspección de Hacienda, amas de casa, niños, vendedores de chuches y una interminable lista, además de la de morosos…

―¿Los morosos? Quiere decir que…

―Lo que oye, tenemos por clientes a unos cuantos morosos.

―¿Van a pedir amnistía?

―Ay, señor, señor. ¿No se da cuenta de que con amnistía vendería muchas menos camisetas? La jugada es mucho más sutil que todo eso. La agencia se debe a sus clientes, a todos ellos.

―Ya, pero ¡es imposible satisfacerlos a todos!

―Eso está por ver. Si Hacienda cobra lo suyo, la Seguridad Social y los jugadores, también, su empresa y las demás venden más prendas deportivas, reducimos a mínimos la piratería, los morosos pagan, los acreedores cobran, los despedidos se readmiten, los accionistas recuperan lo invertido, los preferentistas también, los desahuciados pagan, los caseros y bancos cobran, ya no hay activos tóxicos, liquidamos lo de las autopistas recuperamos lo del rescate de la banca y aparece un pastizal anual para tratar y cuidar enfermos, investigar y ayudar a damnificados de todo tipo, sin una sola demanda, ni deuda ¿dónde está el problema?

―Uf, me está liando ¡Yo no entiendo de economía! ¿A cuánto ascienden sus honorarios?

―Ciento veinte euros y sin rechistar.

―Acepto. Aquí tiene. Firmo y me voy a casa, que me duele la cabeza.

― Bueno pero antes véndame dos camisetas talla XL.

―¿Qué se las venda? ¡Regalo de la casa!

―Ni se le ocurra. Las ventas no se incrementan regalando. Tenga, sus ciento veinte euros.  Cójalos y..bs,bs,bs,bs.

―¡Oiga, pe…!

 

―Ni pero ni pera. ¡Sin rechistar! Prepáreme una equipación completa para veinticuatro jugadores, pago contado y con factura. ¡Seis balones,  cuatro pares de guantes y cincuenta entradas de tribuna!

―¡Vale, vale, no rechisto! ¡Son veinte mil!

 

 

Más info: y  reserva de ejemplares en ritmosensor@hotmail.com

Fecha prevista de publicacion, finales de julio 2017

PVP: 15€

 

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