Deportistas paralimpicos también hacen dieta

  • 22/04/2017
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Curiosamente, una de las frases que más le sirvió para convertirse en leyenda del deporte y la superación fue la que le dijo un indeseable tras robarle una plaza de aparcamiento. «Minusválida de mierda, encima que os damos de comer», le espetó. Pero no la amedrentó, sino que alimentó sus ganas de crecer, tanto en su vida como en los cinco Juegos Paralímpicos en los que ha participado. Su garra ha quedado más que probada. A sus 41 años, es la deportista paralímpica española con más medallas de la historia y va a por más. También es profesora, expolítica, escritora... Y amante de los zapatos de tacón, de hasta 15 centímetros, que muestra con orgullo.

¿Qué es eso de que odiaba la natación?La odiaba con toda mi alma. Con lo bien que se iba andando por el bordillo de la piscina. Lo de tirarte al agua y coordinar brazos, piernas, respiración, posición y flotabilidad me parecía complicadísimo. Pero cuando dejé de andar y me metí en una piscina me di cuenta de que allí no me hacía falta la silla de ruedas. Podía flotar por mí misma y tenía total libertad de movimiento sin ayuda. Tengo mucho orgullo y lo saqué a flote.

Tanto orgullo que se fue un poco triste de Río, pese a añadir cuatro medallas a su vitrina.Es que yo iba a por seis y por ránking debería haberlas conseguido. Cuando fui a Río, de hecho, iba con esas expectativas y, además, lo decía cuando hablaba con los periodistas, porque soy muy transparente. Nada más llegar se me escaparon dos, que se convirtieron en las dos únicas veces de mi carrera en las que no ganaba un metal. La situación puso a prueba mi fuerza mental, porque fue un auténtico bache. Pero me repuse y, al final, me volví con cuatro, una de ellas de oro.

Usted que ha publicado dos libros de superación personal, ¿qué consejo se da a sí misma de cara a los Juegos de Tokio?Pues que la vida te da muchas oportunidades y eso de que solo pasa un tren es una chorrada. Yo no me quiero arrepentir nunca de no aprovechar una oportunidad y, por norma, siempre suelo decir que sí a todo, aunque después, muchas veces, me echo las manos a la cabeza pensando en el embolado en el que me he metido. Tokio está muy en el horizonte, y, por edad, tu cuerpo te dice que te estás pasando. Pero es que me gusta llevar la contraria en las cosas simples, y sobre todo en las que tienen que ver con temas de actitud. El consejo que le daría a cualquiera y a mí misma es que, si ya lo has hecho antes, ¿por qué no vas a poder volver a hacerlo de nuevo?

Lo que sí hizo antes es asumir el papel político de directora de Dependencia en el Gobierno de Aragón. ¿Es crítica con la situación actual de los dependientes?Pienso que queda mucho por hacer, pero cuando yo me encargué del sistema de atención a los dependientes en Aragón no estaba ni siquiera creado. En ese momento se generó el organigrama de los valoradores y se empezó a pensar en que los cuidadores tenían que percibir dinero público. Yo lo comparo con lo que mis abuelos me dicen del tiempo en el que eran jóvenes y a nadie se le pasaba por la cabeza cobrar el paro. En mi opinión se dieron pasos de gigante.

¿Y qué cambiaría ahora?Creo que algo que daría un giro a las personas con discapacidad y deportistas es que el deporte, por el Estado, fuera reconocido como una actividad básica de la vida diaria, y no un extra. El deporte te ayuda a prevenir enfermedades y te aporta unos valores que difícilmente vas a encontrar con otra cosa.

¿Siente que con los galardones son un poco menos invisibles los deportistas paralímpicos?Yo pienso que con tantas medallas he conseguido casi tanta atención mediática como un deportista de élite con un buen entrenamiento y con la dieta correcta no discapacitado. Pero parece que la sociedad, los medios y las instituciones ya han cumplido reconociéndome a mí, y el resto de deportistas paralímpicos siguen siendo invisibles. Me gustaría que el foco también se pusiera sobre todos ellos. Que disfrutaran lo que yo he disfrutado, o más.

Y, hablando de premios, ¿qué le parece que la UMH la designe Doctora Honoris Causa?Pues me pilló por sorpresa. No te puedes imaginar, cuando empiezas una carrera deportiva, que puedas obtener incluso reconocimientos académicos y más de una Universidad como ésta, una de las más jóvenes de España. Lo recibo con mucho orgullo y con responsabilidad, ya que tengo que predicar con el ejemplo.

Una Universidad, además, que trabaja en nuevas tecnologías para los discapacitados. ¿Alguna recomendación para todos esos técnicos?Pues que no den nada por hecho. Creo que es una máxima que tienen que tener presente. Si piensas que puedes aportar algo, hazlo ya, no esperes a mañana.

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