“La Oposición”

  • 06/04/2017
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Más de un año de duro esfuerzo...más de un año de inquietud, sufrimiento, insomnio...y todo, todo, se decidía en unos minutos. Demasiadas veces pensando si era el camino correcto, si merecía la pena perder el tiempo en eso. Si compensará. Dudas. Una lucha extenuante,a muerte, contra la pereza y el cansancio. Demasiado trabajo, demasiado duro, y, allí, casi todos, con demasiadas horas libres al día que dedican generosos a lo que más desean. Me ato nervioso las zapatillas. Compruebo que no me falta nada. ¿De verdad ha llegado el momento? No me quedan excusas. Te has preparado para ello. En el fondo, será una liberación...luego podrás decidir si sigues...o si abandonas. Lo necesitas. Un sudor frío recorre mi espalda cuando abandono la casa y, demasiado temprano, el viento azota el pelo inmisericorde. Me tiemblan las piernas. Casi no acierto a introducir la llave en la cerradura en el coche. ¡Se me olvida hasta poner música! ¿Seguro que es hoy el día? Avanzo cauteloso temiendo que un atasco, una manifestación de feminazis, o una revuelta popular me impidan llegar a los alrededores. Pero he sido precavido y he comprobado que la maratón popular no va a ser un incordio y no va a molestarme en la ruta prevista.¡Bien! He aparcado justo enfrente del local, y desde allí, sin salir del coche, completamente acojonado, veo un grupo mixto de gente mucho más joven, que espera por los alrededores de la puerta. Chicos y chicas bien peinaditos, delgados...con muchos años por delante y que van a disfrutar de muchas más oportunidades que yo. Apenas uno o dos de mi edad, "puretas" o desahuciados por la crisis en busca de una segunda y postrera oportunidad.¡Esto no va a ser nada fácil!. Han entrado ya la mayoría, No es que me lo tome con calma, es que estoy realmente acojonado. Tomo una pequeña mochila nerviosamente. Cierro el coche con el mando a distancia: -¡Clack!, suenan con dureza los relés que bloquean las cerraduras. Los cuarenta pasos hasta la puerta se me hacen una eternidad, y en la boca tengo una sensación pastosa, angustiosa, como cuando de chaval ibas a dejarte le piel en un "ochocientos". Me encuentro a un conocido: -¡al final te has presentado!¿vienes preparado?-Nadie viene preparado para ésto, pero si no lo hago, reviento...En el mostrador del hall, me recibe una conocida, que, a bocajarro, me descerraja una frase que acaba por derrumbarme: ¿Tú por aquí? La verdad, eres el que menos esperábamos. Comprueba desganada mi identidad y dejo las cosas en una taquilla con telarañas...me pongo un viejo pantalón corto pasado de moda hace mucho tiempo...y me dirijo temeroso hacia la bicicleta elíptica, ¡Por fin!,¡¡¡He vuelto al gimnasio!!!

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2 comentarios

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santi santiainsa@hotmail.com7 d abril d 2017 a las 07:04 (UTC)
Querida amiga: temo que me quedan libros para rato (eso sí, pase lo que pase me lo voy a tomar ya con mucha más calma). En todo caso, la verdad es que la única intención que tenía al escribir estas líneas era despistar y tratar de que os divirtieran.
Un abrazo.
PALOMA GONZÁLEZ LOCHÉ6 d abril d 2017 a las 20:00 (UTC)
Ufff Santi. Conozco muy bien tu actual sensación. Yo soy una de las que se puso a estudiar una carrera en el peor momento, con una familia, hija adolescente y... ¡el vacío que te queda después de las pruebas no sabes cómo gestionarlo! Y te aseguro que a veces sobrevienen hasta depresiones. Vales mucho. Tengo muy claro que seguirás pasito a pasito hasta alcanzar la meta final y la tienes cerca... Un abrazo.

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