Malta, qué ver y hacer en el archipiélago

Malta, un tesoro del Mediterráneo. Un archipiélago formado por tres islas: Malta, Gozo y Comino que por poco superan los 300 kilómetros cuadrados, pero que albergan una gran riqueza cultural y una belleza espectacular.

Malta, ubicada en un lugar estratégico del Mediterráneo a mitad de camino entre Europa y África y a medio viaje entre Gibraltar y Jaffa (Israel), es el territorio más meridional situado en el Mediterráneo.

Debido a su posición estratégica, Malta cuenta con una gran riqueza histórica, patrimonial y cultural de la que podemos disfrutar los viajeros. Además, de un emplazamiento inmejorable con enclaves mágicos que la convierten en un lugar muy especial.

Si viajas al archipiélago, los lugares imprescindibles que tienes que visitar son:

La Valeta, la capital de Malta, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sus callejuelas empinadas, la piedra envejecida de las fachadas, los rincones llenos de encanto, todo con una mezcla árabe, británica e italiana que se puede sentir en todo el archipiélago y que la convierten en un lugar muy especial.

Para los amantes del arte, una visita imprescindible es la Concatedral de San Juan, en cuyo interior se encuentra la famosa obra de Caravaggio, La decapitación de San Juan Bautista.

Al otro lado de la bahía se pueden contemplar tres ciudades: Vittoriosa, Cospicua y Senglea. Las tres cuentan con decenas de palacios e iglesias con torres que se dejan ver sobre las murallas. Contemplar el atardecer desde Valeta y al fondo estas tres ciudades es un auténtico privilegio.

Las distancias en Malta no son ningún problema, al igual que el desplazamiento por la isla, por lo que la puedes recorrer fácilmente. Cerca de La Valeta, al sudeste de la isla, hay un pequeño pueblo de pescadores, Marsaxlokk. En este pueblecito se calma el aire y puedes contemplar cómo se mecen las barquitas de colores que llenan el puerto y que te envuelven en una relajación absoluta. Si quieres ver la esencia de Marsaxlokk, tienes que pasear por el mercado donde a diario se celebra una subasta, de las que ya es difícil encontrar en Europa.

Otro lugar imprescindible es Mdina. Una villa medieval amurallada que cuando accedes parece que hubieras retrocedido en el tiempo. Esta villa situada en el centro de la isla era la antigua capital de Malta y posiblemente su ciudad más bella. Callecitas estrechas, impolutas, todo muy cuidado y conservado que consigue transportarte a aquella época. Normalmente suele haber mercadillos medievales, actuaciones en la plaza, etc. Además, cuenta con restaurantes estupendos donde poder degustar la típica comida maltesa y disfrutar de la esencia de la isla.

En frente de Mdina se encuentra Rabat. Un pueblo que al igual que Mdina ha sido construido por los árabes. Una vista obligatoria son las Catacumbas de St. Paul y St. Agatha, donde podrás perderte en medio de un cementerio subterráneo e indagar sobre su historia.  Rabat también cuenta con calles muy bonitas por lo que es fundamental dar un paseo y no olvides comprar dulce en alguna de sus pastelerías porque está realmente bueno.

Para ir a Gozo, tienes que coger un ferry que zarpa en el puerto de Cirkewwa, en el norte de la isla. A medio camino se encuentra la isla de Comino, la más pequeña. Esta isla únicamente cuenta con algunos hoteles, pero ofrece la playa más espectacular del archipiélago: Blue Lagoon. Se trata de una piscina natural con aguas cristalinas donde poder disfrutar en un ambiente de ensueño.

Gozo es la isla más verde del archipiélago, el 80% de los productos agrícolas que se generan en Malta provienen de Gozo. Una visita esencial en Gozo es ir a Victoria y principalmente a su ciudadela, desde la que se pueden contemplar impresionantes vistas. En la plaza principal de Victoria, llamada It-Tokk puedes degustar en cualquiera de los bares, el famoso pastizzi, una especie de empanada local caliente rellena de queso ricota o de guisantes, está riquísimo.  Además, Gozo cuenta con playas preciosas de arena en la bahía de Ramla, y hasta hace poco con el Azure Window, la “Ventana azul”, era un gigantesco arco de roca que debido al temporal se derrumbó.

Sin duda, Malta cuenta un encanto único, pueblos llenos de vida, una mezcla de culturas a lo largo de los años que crea su esencia. Un lugar del que difícilmente te puedes olvidar cuando regresas de allí.

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