Stultifera navis

  • 21/07/2016
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Se puede trazar un claro paralelismo entre las llamadas naves de los locos, propias del renacimiento, y las modernas "perigrinaciones" posmodernas.

La “stultifera navis” (Das Narrenschiff) es una obra escrita en 1494, por el humanista alsaciano Sebastian Brant. En ella se recogen 112 estampas satíricas de la sociedad de su época, donde los vicios “medievales” (stultus, fatuus, insipiens y demens) se denuncian a la luz del nuevo humanismo renacentista entonces en boga. Se trata de la versificación de un alegórico viaje a la locura, emprendido por 111 personajes distintos, cada uno de los cuales personifica un vicio humano. Como muy bien apunta Foucault, en el primer capítulo de su colosal Historia de la locura en la época clásica, el loco, en el renacimiento, es visto con una mezcla de pavor y asombro. El loco del renacimiento es alguien que se cree en posesión de propiedades y atributos que en realidad no tiene. Se trata de un presuntuoso.  Para Foucault, estos navíos (que proliferaron realmente en el renacimiento) tienen la función de librar a la ciudad de una turba de insensatos peligrosos . Al librarse de ellos, la ciudad queda liberada de la demencia colectiva. Al mismo tiempo el demente, al emprender su viaje, se purifica (el simbolismo de las aguas como medio de purificación), queda preso de su propio destino y tiene ocasión de comprobar en su viaje, el alcance real de sus desatinos. Otro célebre “loco”, Don Quijote de la Mancha, emprende su viaje (al que hace también referencia Foucault en Las palabras y las cosas) para comprobar la distancia que media entre la verdad de lo que está escrito en sus libros de caballería y la realidad de las cosas.

 De verdadera “stultifera navis” se puede calificar la iniciativa “Caravana a Grecia; abriendo fronteras”, un viaje “reivindicativo” y “solidario” ( en palabras de sus organizadores”) que tiene por objeto denunciar lo que ellos denominan bio-política neoliberal, que deniega derecho de asilo a miles de refugiados que buscan salir de zonas en guerra, como Siria o Irak. Se trata de una iniciativa, que como suele ser habitual en el ámbito de la New Left, no distingue entre solicitantes de asilo, emigrantes económicos, refugiados o yihadistas camuflados .Todos y cada uno de los que deseen vivir en la Unión Europa, con independencia de su situación, intenciones , posibilidades reales de acogida etc... tienen el derecho absoluto de hacerlo. Cualquier política inmigratoria, la que sea (en esto los activistas de la New Left no hacen matizaciones) es condenada como bio-politca neoliberal. Es curioso como el término neo-liberal es usado en ocasiones para condenar la globalización y en otros para justo lo contrario ( cierre de fronteras a la inmigración) por la misma New Left. Otro ejemplo más de que el tan manido neo-liberalismo, lejos de ser esa realidad hegemónica que la izquierda radical demoniza, no es más que una pura construcción discursiva con la que “inventar” un enemigo. Una política, como la de la New Left que se construye en términos Schmittianos, exige un antagonista (el neoliberalismo) y un relato de sus presuntos desmanes (pobreza, desigualdad, guerra, sufrimiento...) que la sustente.

Si se encierra durante 10 días en un autobús, con destino a Tesalónica, a un grupo heterogeno de “enajenados” y “enajenadas” de género, islamófilos, revenidos del 68, ecolo-jetas de salón y escolásticos marxistas no hace falta devanarse mucho los sesos para adivinar que saldrá de esa “macedonia” de ismos; una colección de disparates. De entre los muchos dislates que profieren en las innumerables asambleas itinerantes ( ACNUR practica la "caridad", los asamblearios itinerantes la "solidaridad") que están llevando a cabo en su laica y progresista “peregrinación” europea a los “santos “lugares de la corrección política”, hay uno que me parece especialmente vomitivo; su condesdencia con el terrorismo más salvaje que está padeciendo Europa en fechas recientes.

Sólo manejan dos “explicaciones” monocausales para dar cuenta de la amenaza yihadista creciente. O bien los atentados son obra de sionistas infiltrados (para los sectores más osados dentro del puzzle progreril) o directamente es un justo castigo por los pecados de Occidente en Calais o Idomeni. Como si se tratara de verdaderos émulos de Tomas de Celano, la “Stultifera Navis” de la progrez del siglo XXI entona su particular himno del Deus Irae. La New Left siempre ha tendido a una cierta mitificación y glorificación de la violencia, algo que ya denunciaba Hannah Arendt en su obra Sobre la violencia, escrita en polémica con Franz Fanon y sus Condenados de la tierra . Esta nueva izquierda, por ejemplo Zizek, no ve en estos brotes de violencia religiosa algo más que meros episodios de violencia subjetiva. Se trata según él, utilizando categorías Benjamianas, de episodios de violencia divina, “puros signos sin significado”. Zizek practica un ejercicio cínico de pura teología negativa y en abierta contradicción con los planteamientos del choque civilizatorio de Huntington. El cinismo de Zizek es la mejor forma de justificación de la violencia, pues no hay peor justificación de la misma que la que consiste en banalizarla. Mucho me temo que no será el último despropósito de esta Stultifera Navis de la posmodernidad.

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1 comentario

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Félix rodinofelix@yahoo.es1 d agosto d 2016 a las 09:08 (UTC)
Apreciado Don Carlos: Una vez más le felicito, con toda sinceridad, por la profundidad y conocimiento de su artículo. Siento no haberlo visto antes pero apenas accedo a esta web, salvo para sus artículos y los de algún que otro colaborador. Como siempre, expresarle mi más profunda admiración y quedo a la espera de su próxima publicación.
Un fuerte abrazo.

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