Carta abierta al “dueño” de los jueces y policías

  • 19/06/2016
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ÓRDENES DE DETENER. ÓRDENES DE MATAR

Sr. Monedero:

Perdone que apee los formulismos de cortesía porque no se puede estimar a quien ofende gravemente la inteligencia de todos los españoles, especialmente la de sus votantes, o se burla de aquellos que no han tenido la fortuna de recibir una formación mínima que les permita identificar a un miserable bajo el barniz podemita.

Si miserable es lo de su colega Pablo, que cínicamente miente a los españoles que, de buena fe, creen las patrañas que les cuenta hoy,  tras un giro de 180 grados desde las verdades que contaba ayer, la suya, Juan Carlos, su forma de entender la democracia, sería una broma si no supiéramos que habla consciente de que miente. Sabiéndolo, es de juzgado de guardia.

Usted, hay que reconocerlo, es más sincero que Pablo y, al menos, no oculta su verdadero rostro marxista, aunque en cinismo no le vaya a la zaga cuando habla de democracia quien predica doctrinas que son, y lo sabe, la anti-democracia misma, ampliamente demostrado por la sangrienta historia del comunismo.

Sí, aunque ahora pretendan disfrazarlo con ese apellido absurdo de "Siglo XXI" como si hubiera existido jamás otro comunismo que no sea el que ha llevado la ruina, el hambre, la muerte de la libertad hasta de pensar, el sufrimiento, la alienación, la desesperación de tantos centenares de millones de seres humanos a los que, incluso, despojaba de ese sagrado don, el de HUMANO,  convirtiéndoles en seres inanes, sin más dueño y señor que el Partido, Comunista, por supuesto.

Yo he vivido en la China comunista cinco largos años y  conozco el sufrimiento de un pueblo sometido a esa vieja doctrina que ahora, unos charlatanes de feria de pueblo, ustedes, nos quieren vender como el gran elixir de la nueva polìtica. Yo he contemplado en cualquiera de las grandes avenidas de Pekín (años Ochenta), a la hora de entrar o salir de los trabajos, esas interminables colas de bicicletas sobre las que millones de hombres y mujeres van y vienen, cada día, de sus lejanos trabajos a sus paupérrimas viviendas con sus rostros apagados por la más terrible de las sombras, la de la resignación de vivir sin ser dueños de sus destinos, de ser esclavos de un Estado inmisericorde que les ha arrebatado la libertad de ser y de administrar su propia vida.

Recuerdo que un día, uno de mis hijos me preguntó, mientras contemplábamos ese triste desfile de seres,

- Papá, ¿Por qué están tan tristes los chinos?

- Porque les han robado, hijo, le contesté

- ¿A todos?- Sí, hijo, a todos. Hay una cosa que todos los seres humanos deberían tener y los chinos no  tienen porque se la han robado: LA LIBERTAD.

Ví muchas más cosas terribles de ese maldito régimen que ustedes quieren ahora imponernos como la gran panacea de la redención de las clases más desfavorecidas. Ví, por ejemplo, cómo se resolvió en Tian-Anmen el conflicto creado por ese pueblo que, al parecer, no sabía apreciar su "paraíso" y pedían algo tan "antidemocrático", tan contrarevolucionario, como la libertad de expresión. Ví cosas  terribles que no tengo tiempo ni espacio ahora para contar, pero cosas que definen el horror más cruel, el hambre, la miseria más dolorosa, la prisión por pensar, la falta de ilusión de la gente, el saber que nada pueden hacer por cambiar su vida ni su destino porque es el Partido quien lo decide por ellos, la muerte en cualquier plaza o calleja  por contradecir la única verdad posible: la del Partido.

Usted es profesor de ciencias políticas y con usted no caben subterfugios. Usted sabe de lo que habla cuando amenaza con "ordenar a los jueces y a la Guardia Civil detener a los de esa cuerda de corruptos". Usted sabe muy bien que está hablando de lo suyo, o sea, de lo de Pablo, aunque éste prefiera ocultarlo por razones de pura estrategia electoral. En definitiva, los dos saben que hablan de la más pura DICTADURA COMUNISTA, de corte leninista o maoísta, que, al efecto que nos ocupa, tanto monta. Pero lo grave es que, a reglón seguido, tiene usted la desfachatez, al igual que Pablo, de hablarnos ¿hablarnos? no, de pontificar sobre la democracia cuando dos segundos antes ha  lanzado una afirmación que pulveriza el pilar principal del gobierno del pueblo (democracia): LA SEPARACIÓN DE PODERES.

¿Es o no es la suya, la de Pablo, la de Podemos, una actitud de auténticos sinvergüenzas? ¿Son o no son ustedes unos cínicos sin el más mínimo asomo de pudor cuando lanzan a su "gente" continuas consignas sobre regeneración democrática, al tiempo que están pensando, y usted lo dice públicamente, en demoler la poca que ahora tenemos? Yo sé la respuesta y usted también: Sí, es de sinvergüenzas, Sí, es de cínicos engañar así a "su gente".

Pero, ya lo ha dicho su compañero Errejón: "algún día heredaremos nuestro país". De eso se trata y usted lo sabe mejor que nadie. Ustedes no vienen a robar, no. Ustedes vienen a quedarse con todo: el país, sus gentes y su riqueza material y espiritual, absolutamente CON TODO. Por eso le llaman heredar. Es lo que hizo Mao en China, Castro en Cuba, el Soviet Supremo en la URSS y en todos los países en los que la fiera comunista ha clavado su garra. Han implantado SU igualdad paradisíaca: Un Partido Multimilmillonario, dueño de toda la riqueza del país y un pueblo completamente igualitario, dueño de toda la pobreza y de todo el sufrimiento.

Pero ustedes saben que España está vacunada de comunismo porque ya contrajimos su virus y conseguimos superarlo. por eso somos muchos los que nos vamos a oponer con todo, con todas nustras fuerzas.

No sé si van a ganar o no las elecciones, ustedes tampoco lo saben y ya nos están amenazando con dar "Órdenes de detener" ¿Para cuándo las "Órdenes de matar" al opositor? No les tenemos miedo. no nos van a callar ni nos van a vencer.

FRACASARÁN, de nuevo

Lucio Curiel

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