Postura del perrito: particularidades del sexo animal

¿Sabías que la postura del perrito es la favorita de hombres y mujeres de todo el mundo? Y sin embargo, no es la más practicada.

Hace unos años, a través de la National Survey of Family Growth se le preguntó a los estadounidenses cuál era su postura sexual favorita y aunque la del misionero tenía todas las papeletas para resultar la ganadora, resultó que la del perrito se alzó como vencedora por delante de otros clásicos.

1009.jpg

Una postura un tanto contradictoria

A tenor de estos resultados lo lógico hubiera sido pensar que la postura del perrito es la más practicada por las parejas estadounidenses, pero no. Ni un 50% de los hombres y mujeres la practican habitualmente. “¿Por qué será esto?” -me preguntaba yo en una de esas idas y venidas mientras disfrutaba con mi pareja de las ventajas del perrito-.

La mayoría de los sexólogos coincide en que la postura del perrito es una de las más satisfactorias para chicos y chicas. Sin embargo, reconocen que hay una serie de factores que podrían condicionar el placer que se experimenta al practicarla si no se toman algunas precauciones.

Lo mejor de la postura del perrito

En primer lugar, analicemos las ventajas de practicar sexo como lo hace un amplio porcentaje de los mamíferos (la Madre Naturaleza, siempre tan sabia).

Es una posición bastante cómoda desde la que puedes controlar bien el ritmo de la penetración. Con todo, evita practicarla sobre una moqueta si no quieres que se te queden las rodillas como la piel de la niña de El Exorcista.

En esta posición las chicas tenemos acceso directo a nuestro clítoris de manera que podemos acariciarlo mientras nuestra pareja nos penetra. Si tu amante es un chico experimentado, también puedes dejar que sea él el que acaricia tu clítoris durante la penetración. Pero recuerda que por lo general los hombre no saben hacer dos cosas a la vez, así que tú sabrás.

Un amante con sobrepeso es perfectamente soportable. Si tu pareja es demasiado corpulenta y el misionero se parecía más a la apisonadora, la postura del perrito resuelve a la perfección este problema porque no tendrás que soportar su peso encima.

Quien dice por un lado... dice por el otro. La postura del perrito es muy tentadora si te empieza a molar el rollito del sexo anal. Pero recuerda que lo que entra por la puerta trasera no puede a volver entrar en tu vagina sin haberlo limpiado antes o cambiando de preservativo.

Los puntos débiles de todo un clásico

Investigando los motivos por los que la postura del perrito no termina de ser la más practicada a pesar de todas las ventajas ya citadas, he llegado a las siguientes conclusiones (por supuesto, he hecho un importante trabajo de campo, porque la práctica es imprescindible).

No le ves la cara a tu amante. Sí, ya sé que en ocasiones eso puede ser una ventaja: aunque quede feo decirlo, hay rollos de una noche cuyo careto no merecen un espacio entre tus recuerdos. Pero si se trata de tu pareja habitual o de una persona con la que existe una conexión más allá de lo físico, lo de no poder veros la cara puede resultar un poco frío.

Los anillos para el pene con vibración no tienen nada que hacer cuando practicas la postura del perrito.Sin embargo, no es algo que deba echaros para atrás. Ya hemos dicho que en esta postura tienes vía libre hacia el clítoris, así que puedes utilizar cualquier bala vibradora sin necesidad de que tu chico la lleve en el pene.

Si te pasas de pasional, puedes sufrir las consecuencias. Junto a la postura del la vaquera (la chica que cabalga encima del chico), la del perrito es la que más fracturas de pene provoca. Presta atención al ángulo de la penetración y al ritmo de las embestidas para no acabar con el rabo entre las piernas.

Denunciar contenido

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia