CABECITAS DE CORDERO ASADO

  • 22/04/2016
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Al ser mi abuelo pastor de ovejas, digo Yo!!! Algo llevaran sus hijos impreso  en sus genes , creo que el tío Paco si lleva , el mellizo no es pastor; es pintor, o lo era , aunque está presente en la memoria y eso cuenta, si ¨de brocha gorda ¨ , pintaba iglesias ,fabricas , chalet y lo que se tercie, decía ... y lo hacía francamente bien, era un artista. Diminuto de no más de metro cincuenta blanquísimo y de pelo endrino; rizado como una de esas cabezas que asemejan huchas de negritos africanos donde poníamos el duro de nuestra paga de los domingos. Solíamos ir al mercado de abastos y elegir tres o cuatro cabecillas de lechal, que daban un poco de pena porque en las puntitas de las orejas aun tenían todo su pelito negro o blanco. Era sencillo sumergía las cabezas seccionadas en dos mitades en agua muy fría, hasta dejar allí restos de porquería, las lavaba concienzudamente, enharinándolas en pan rallado que llevaba perejil picado, las sellaba, poniéndolas después en una fuente con un chorretón de aceite de oliva, una cabeza de ajos una hoja de laurel y un buen chorro de coñac de la mejor calidad , al que prendía fuego. y durante 45 minutos aspirábamos el olor que desprendía el horno,  a una temperatura de 150 grados .Con una buena ensalada de lechuga o escarola , nos mirábamos satisfechos y agradecidos por un exquisito plato y una no menos grata compañía .

 

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