Cuando no te conoces

  • 05/08/2015
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La verdad nunca planee escribir esto. Pero creo que muchos puede que tengan este problema al que yo le llamo: "De esto depende mi felicidad" No es para nada sobre el futuro que piensan, me refiero a algo más egoísta, según mi padre.

Ya estamos en Agosto y no falta nada para el temible Septiembre de admisiones (al menos en Perú). Algunos saben lo que quieren, otros dicen saber lo que quieren y finalmente esta mi grupo: Simplemente no sabemos lo que queremos. Aunque siendo sincera no estoy completamente en ese grupo, porque se lo que quiero y cuando lo quiero. Pero soy muy mala con mi papá así que lo atormento diciéndole que todavía no lo sé.

Hasta ahora según yo eh hecho mi mayor esfuerzo por aparentar lo que no soy. Eh aquí mi contradicción a lo anterior dicho: Voy a dar el examen de admisión en septiembre.

Pues hace un par de años, digamos cuando tenía unos 10 años. Mis padres me miraban con ojos de amor, de respeto de estar orgullosos. Yo por supuesto era la típica chica "nerd" del salón, aquella que se sentaba al frente de la clase, la que nunca le respondía no a nadie, esa que se callaba todo y decía: "Seré arquitecta cuando sea grande".

Y BOOM para que lo dije, mis padres se llenaron de ilusiones y yo me alimente de ellas durante años, le gritaba a todo mundo que aprobaría esos tres exámenes requeridos para ingresar a la universidad más difícil de Latinoamérica. Hablo de la Universidad Nacional de Ingeniera. Todos ponían cara de te felicito vas a tener un futuro brillante.

Dejemos en claro, que mi vida no era, ni es y no sé si será un cuento. Así que mis deseos de estudiar esa carrera fueron creciendo cuando me dijeron lo que podían ganar y yo que hasta ese momento soñaba con mi casa gigantesca llena de cosas lujosas, tener montones de autos y casarme como todo una celebridad. Exacto, me ilusione demasiado.

El tiempo paso y como a los 15 años me mire al espejo de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba ¿Saben lo que descubrí?

Si... descubrí que me engañaba. Que todos esos años en los que mantuve la esperanza de mi casa millonaria fue una completa ilusión. Que vive con ese pensamiento gracias a las expectativas que mis padres ponían en mí. Llegue a mi adolescencia así que empecé a mirar mi verdad, y la tuve que aceptar.

Observe mi cuarto como algo vacío, observe mi computadora como muy "normal", incluso mire mi celular casi sin ningún contacto. Yo estaba sola, me había asilado a mí misma, fingiendo por la felicidad de otros.

A los 15 recién me di cuenta que la matemáticas no me gustaban, que la física me generaba líos. También me di contra la pared al verme a mí misma en unos años mas ¿De verdad quería un trabajo así de aburrido?

Entonces, me empecé a buscar. Termine conociéndome. Aprendí de mis gustos, mis disgustos y mis odios.

Me topé con miles de miradas de desprecios, de decepción. Sé que muchos tal vez las sientan ¿verdad?

Un día eres lo que papá y mamá quieren, y al otro eres la oveja negra de la familia.

Más no me arrepiento. Voy a dar ese examen de admisión pero no para la misma universidad ni para la misma carrera. Me voy por otro camino que ni siquiera voy a utilizar completamente. Solo será una parte de lo que quiero.

Soy así. No me gustan las oficinas ni los trabajos monótonos. Detesto a morir los horarios. Me encanta ser libre. Me encanta ser Yo.

Si tú tienes aun las dudas de no saber qué hacer con tu futuro, solo recuerda que de la universidad no todo se depende. Y por favor, no olvides de conocerte a ti mismo.

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