El Iboga cierra en Tavernes su tercera edición con más de 22.000 asistentes

Los ibogueros vibran en la clausura del festival

WP_20150726_00_44_13_ProWP_20150725_23_44_31_ProEl Iboga Summer Festival, único evento español especializado en música balkan, gypsy, swing y ska, concluye hoy en la playa de Tavernes de la Valldigna su tercera edición tras tres días con jornadas de baile ininterrumpido. Alrededor de 22.000 ibogueros procedentes de toda Europa se han congregado desde el jueves en el recinto, que acogió hasta ayer las actuaciones de una treintena de bandas internacionales en su escenario principal y que ha contado también con un escenario secundario, en el interior de una carpa de circo, donde las actividades paralelas continúan a lo largo del día de hoy.

La cifra cumple las expectativas previstas por la organización, ganando más de un 22% de asistentes respecto a los 18.000 que el festival reunió el año pasado en Cullera. David Rodríguez, organizador del evento junto a Álvaro Garro y Ángel Crespo, considera que el volumen de participantes alcanzado este año “ha permitido consolidar el Iboga como único festival español de sus características” así como situarlo en el circuito internacional de música balkan y gypsy. También agradece “la colaboración del Ayuntamiento de Tavernes que les ha permitido reunir las condiciones para ofrecer un recinto con todas las facilidades para que el público pueda disfrutar, y además al lado de la playa”.

Jornada de clausura

El programa de ayer en el escenario principal empezó con Jamones con Tacones, ganadora del concurso de bandas emergentes, en cuya fase previa han participado 34 formaciones. Para el grupo, que tocaba por primera vez en un festival de esta magnitud, “es un importante paso más en su trayectoria” el haber sido reconocido en este certamen. Como el espíritu del Iboga, cada uno de sus miembros se decanta por estilos diversos que van del jazz al reggae, la electrónica o la música de cantautor, cuyo resultado es una propuesta musical fresca y original.

Después, el trío francés La Rue Ketanou, de raíces callejeras y estilo bohemio, encandiló al público –algunos de ellos acudían al Iboga solo para verles- con su teatral puesta en escena y su combinación de chanson francesa, folk rock y reggae. Apenas eran las 9 de la noche cuando el ecléctico sexteto belga OPMOC enloqueció el baile con su mezcla de funk, reggae, punk, hip hop y salsa. El trío de suecos Movits! no se quedó atrás, dando muestra también de que los géneros del Iboga calan en los países nórdicos, y más mezclados con la electrónica. Dejar de bailar era imposible ya tanto para los que se encontraban dentro como en los aledaños del escenario. A continuación, el trío Lyre Le Temps, originario de Estrasburgo, actuó por primera en España con su característico viaje en el tiempo que le permite recuperar estilos como el charleston o jazz añejo, trabarlo con el hip hop esencial y respaldarlo con el electro más moderno.

Dejando de lado la electrónica pero sonando igual de fuertes se escucharon los violines y acordeones de los británicos Buffo’s Wake. Y tras ellos la esperada Fanfare Ciocarlia, cabeza de cartel de la jornada de clausura y que recién llegada de Carcassonne, realizó en Tavernes la única parada española de una gira internacional que seguirá su ruta por México, Colombia, Hong Kong, los Emiratos Árabes, EEUU y media Europa. Puro balkan para reivindicar el tributo del Iboga a esta música de raíz, copando el aforo del escenario principal del festival. Después, la banda madrileña Spin Te Kú, precedió al planetario  DJ Click como cierre del festival.

Tres días de baile ininterrumpido y espíritu multicultural

El festival ha procurado un equilibro diario entre estilos y géneros a través de un programa formado por una treintena de grupos, en un 80% internacionales. Además de Fanfare Ciocarlia, han encabezado el cartel la banda francesa de ska y rock alternativo Babylon Circus; la formación indobritánica Asian Dub Foundation, con su mezcla de música electrónica, dub, punk, funk, reggae y sonidos de raíz bengalí; el alemán Gentleman con sus innovaciones estilísticas del reggae jamaicano; y The Beat, banda líder de la segunda ola de ska británico en los 80.

La  multiculturalidad del evento se ha extendido también a su ambientación, basada en la recreación de civilizaciones perdidas. Una pirámide maya presidió en todo momento el escenario principal de un recinto en el que también se pudieron encontrar las recreaciones de un tótem de más de seis metros, de un indio nativo e, incluso, de un elefante. Todo ello mientras los asistentes pudieron degustar comidas del mundo en diversos puestos de gastronomía y se sucedieron diversas actividades paralelas, como cariocas de luces químicas, malabares de fuego y batucadas, junto a talleres de body painting, yoga, graffitti y pintura de manos sobre grandes soportes. Además, en colaboración con la asociación Jarit, el Iboga albergó temporalmente el Museo de la Cultura Nómada a partir de la historia de la tribu marroquí Aït Khebbach de Hassi Labiad.

El espíritu de multiculturalidad y cooperación propio de la música balcánica se ha l

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