Hoc voluerunt, bellum internicium

  • 28/06/2015
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Sobre las razones del auge del Populismo

Antes de que la religión cristiana teorizara, sobre todo en la Edad Media, a cerca de las circunstancias bajo las cuales una guerra podía ser considerada “legítima”, el pueblo romano, muy belicoso pero amante del derecho, había desarrollado una parafernalia y una ritualidad que expresaba estéticamente la misma idea: no siempre la guerra es legítima, sino que deben existir justas razones que la amparen. Por ello siempre que Roma se embarcaba en una guerra debía existir un casus belli. La mera voluntad del populus romanus no era causa suficiente. Era necesario demostrar ante los dioses la existencia de la afrenta y consultar su voluntad , a través del colegio de los fetiales. Una vez logrado esto último se podía declarar el bellum internecinum ( la guerra por exterminación).

Podemos, el partido de la “indignación “ popular y epifenómeno español de la nueva izquierda global, ha declarado, a la manera romana, su propia guerra por exterminación, al sistema político representativo demo-liberal, al que consideran culpable de la crisis política, social y económica en la que se encuentran inmersas muchas de las democracias occidentales, entre ellas la Española. Uno de los graves errores de diagnóstico que se comenten es limitar el ascenso del populismo de la nueva izquierda a países de terminados, cuando en realidad el ataque a la democracia liberal y representativa es global. Lo que varía es el nivel de éxito alcanzado en la ofensiva, que es directamente proporcional al nivel de deterioro que el estado de bienestar ha alcanzado en los diversos países. Aquellos países que han reformulado las fundamentos del Estado del Bienestar, con reformas que lo hagan viable, o directamente no lo han conocido ( todavía), como los Estados Unidos, son mucho más inmunes a los embates del nuevo populismo de izquierdas. Existen varias razones que explican el deterioro del Estado del Bienestar y que han servido a estos nuevos populismos de ariete contra el sistema.

La primera ha sido saber capitalizar el descontento social frente a una crisis económica y política, negada primero y luego mal gestionada después por los partidos al uso. Segundo realizar una labor de ingeniería social, que bebe directamente de la idea Gramsciana de hegemonía, y que supone subvertir la teoría clásica revolucionaria del marxismo. Para Gramsci no se trata tanto de que la revolución alcance la toma de los medios de producción, como de lograr la " hegemonía " cultural y política, para ello el socialismo debe erigirse en una ideología hegemónica en todos los ámbitos culturales. Debe "colonizar" la universidad, los medios de comunicación, la acción y la protesta social etc... El segundo acierto de podemos, por lo tanto, ha consistido en construir un discurso hegemónico en sentido gramsciano; el de la crítica del sistema político y económico y hacerlo , si es posible, en un régimen de monopolio. Configurándose como los únicos custodios de la critica al sistema. ¿ Por que ha sido posible la crítica del modelo social-demócrata?

 Lejos de haberse cumplido la profecía de Fukuyama sobre el fin de la historia y el supuesto triunfo del neo-liberalismo, lo que se ha producido es justo lo contrario, una crisis ideológica del sistema del capitalismo social-demócrata. Tanto el liberalismo clásico, como la social-democracia clásica han "creído" que integraban en el sistema todo el espectro ideológico de partidos políticos, más o menos democráticos. Buscando una síntesis entre las "bondades económicas" de la economía de mercado, frente al "caos "de la planificación centralizada, y las políticas redistributivas de la social-democracia , los proponentes de la tercera vía , entre socialismo y liberalismo, creían haber conjurado los desequilibrios económicos , que en la década de los 30's, condujeron al auge de los fascismos , a la II GM y al triunfo de las democracias populares del este de Europa. La realidad es que el "estado del bienestar" se ha confirmado como un modelo de estado parasitario, burocrático y que lejos de disminuir las desigualdades las ha aumentado considerablemente . En el estado del bienestar los agentes del sistema político no tienen incentivos para lograr objetivos redistributivos, porque es la propia existencia de la desigualdad la que justifica que monopolicen el poder. Sobre la base de intentar lograr una mayor igualdad, los agentes políticos ( partidos, sindicatos, grupos de presión) tienden a inclinarse, cada vez en mayor medida, hacia el colectivismo y a la intervención económica, menoscabando la iniciativa privada y desincentivando la generación de riqueza. La lógica de esto es evidente, a medida que la desigualdad , no sólo no disminuye sino que aumenta, los agentes del sistema promueven un discurso cada vez más intervencionista, bajo la apariencia de lograr una mejor redistribución, cuando en realidad lo que persiguen es utilizar la maquinaria estatal para acumular cada vez mayor poder. Esta mayor intervención genera una mayor ineficiencia económica, al generar abultado déficit público, una mayor presión fiscal y con ello un mayor empobrecimiento. Los políticos se encuentran fantásticamente en este deriva cada vez más intervencionista que les depara cada vez mayor poder, oprimen con el "beneplácito" de los oprimidos, ya que dicha opresión se ejerce en nombre de la "igualdad"

En definitiva la tercera vía ha asumido el discurso clásico del socialismo; ( la riqueza es un juego de suma cero, el mercado es la traslación de la ley del más fuerte al ámbito de la economía , la tecnificación e industrialización es por definición explotadora, etc.....) , permitiendo, por contra y de forma contradictoria, la existencia de un ámbito de libertad económica, eso si, cada vez más reducido y penalizado fiscalmente. De esta forma el estado del bienestar lo es, fundamentalmente, para las clases gobernantes, que se comportan como una oligarquía. Esto lo ha sabido interpretar a la perfección la "inteligentsia" de podemos, diagnosticando los males del sistema. Se produce la curiosa paradoja de que el Estado de Bienestar, creación conservadora Bismarckiana cuyo teórico fue Lorez Von Stein, genera más pobreza de la que busca erradicar. La filiación netamente "capitalista" de dicho sistema económico queda patente en la célebre definición que del mismo dio Eric Hosbawn " edad de oro del capitalismo"

La tercera razón del éxito de su discurso ha sido reivindicar el ideario clásico del colectivismo socialista pero disfrazado de un nuevo ropaje conceptual, el de la democracia radical de los Laclau y/o Frederic Jameson, una inteligente propuesta con la que deslegitimar tanto la democracia representativa, por partidocrática y anti-popular, como la deliberativa habermasiana, por ser demasiado abstracta e intelectual. Frente a esto propugnan una revisitación del mito roussoniano de la democracia tutelada, por una vanguardia intelectual, que se encargue de velar por la pureza de sistema democrático y por el respeto de los derechos democráticos del pueblo." Nihil novo sub sole", sobre la base de dicho argumento, la convención jacobina guillotinó a todos sus enemigos políticos, girondinos, dantonianos, contra-revolucionarios, hebertistas con la excusa de que eran enemigos del pueblo. También ocurrió lo mismo en las democracias populares, empezando por la propia unión soviética, donde se encomendó al partido y a su aparato burocrático custodiar los derechos democráticos del pueblo y de esta forma eliminar cualquier forma de disidencia, por anti-democrática.

Junto a estos tres aciertos tácticos también se han confabulado una serie de circunstancias de índole sociológica y cultural que han favorecido el espectacular crecimiento de dicha opción política. La primera es sin duda la escasa cultura política y democrática en muchos de estos países. En lugares con un alto grado de cultura política, los fenómenos populistas apenas tienen calado . En países donde la tradición democrática representativa está muy arraigada y existe la concepción de lo político como algo verdaderamente público, en sentido Arendtiano, no surgen líderes carismáticos que se arrogan facultades de encarnar el sentir democrático ciudadano, precisamente porque en estos países, tipo Finlandia o Canadá, lo político es algo de todos, no de ningún visionario. La segunda es el "alma estatista" . El estatismo, como forma de cultura política, es una idea teológica secularizada que tiene su origen en la idea de la divina providencia. Al igual que el creyente todo lo confía en Dios, el estatista ve en el estado una especie de "deus ex machina" capaz de obrar prodigios. La mentalidad estatista no ve en el Levithan una maquina de poder eficiente, como es perfectamente descrito el aparato estatal en el Leviathan de Hobbes, es decir como un instrumento al servicio de las oligarquías, del que siempre hay que recelar, sino un instrumento salvífico para los desheredados. En sociedades muy castigadas por las crisis sociales, económicas y políticas y donde hay una cultura muy estatista, los discursos demagógicos que presentan al estado como un instrumento salvador y neutro tienen mucho predicamento. Justo lo que han hecho los nuevos populismo , presentar al estado como un nuevo Yavehh cuya irá puede hacer que el mar rojo de la crisis se abra en dos y sepulte a los especuladores , corruptos y banqueros........ La tercera razón coyuntural del éxito del populismo es la pérdida del valor de la cultura.

En las sociedades occidentales se consume una cantidad ingente de televisión, de forma que la principal fuente de información política y cultural que reciben muchos ciudadanos es por vía televisiva. De ahí la insistencia en dominar los espacios de comunicación de masas y hacerlo con un personaje carismático.

Ejemplo paradigmático de esto último lo vemos en casos como el Pablo Iglesias en España un tipo que podría ser el reflejo del joven español, altamente cualificado pero mileurista. Si a esto le unimos la escasa inteligencia política de lo que Pablo Iglesias , plagiando a Gaetano Mosca, ha bautizado como "casta" tenemos el cóctel perfecto para llevar a estos populismos a cotas de poder inimaginables

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2 comentarios

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Félix rodinofelix@yahoo.es29 d junio d 2015 a las 09:42 (UTC)
Apreciado Don Carlos: De nuevo me quedo sin palabras para expresarle mi total acuerdo con lo expuesto por Ud. Como casi siempre, me permito la libertad de subrayar el párrafo que comienza "La tercera razón ..."; creo sinceramente que esa es la gran clave. A mi modo de ver (seguro que equivocado) la ÚNICA herramienta efectiva de progreso es CULTURA, CULTURA y CULTURA. Un sincero abrazo.
Laura Tomé ltome@hotmail.com28 d junio d 2015 a las 10:19 (UTC)
Bastante de acuerdo con todo lo expuesto.

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