Capitalismo de izquierda

  • 10/06/2015
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La coherencia con los propios postulados no es una característica que defina a esta izquierda haragana que se nos viene encima.

En anteriores entradas hemos analizado algunos de los supuestos fundamentales de todo pensamiento de izquierdas. Hemos asegurado en la línea de Levi-Strauss que la tesis fundamental ,que anida en todo pensamiento que se dice de izquierdas, es la del igualitarismo. Con ello nos hemos desmarcado de las tesis que inciden en la importancia que tiene el estado en el pensamiento llamado de izquierdas ( Lenin, Bueno....). Básicamente por que defendemos la existencia de un socialismo de derechas, que también es profundamente estatista.

Otra cosa distinta es que la distinción izquierda-derecha, a diferencia de N. Bobbio, nos parezca caduca y superada. La mayoría de los "dogmas" de la izquierda han acabado siendo aceptados irreflexivamente por la derecha , en una estrategia de marketing político tendente a ampliar la base de su electorado, cada vez más proclive a asumir los postulados de lo que Bueno llama el " pensamiento Alicia ".

Varias generaciones de pedagogías progresistas y un uso descarado de los medios de comunicación de masas, han creado en el ciudadano la conciencia acrítica de que el bien se identifica con la izquierda y el mal absoluto con la derecha. Se ha impuesto una cosmovisión en temas como la igualdad de género, el papel del estado en la economía, el igualitarismo extremo, la adoración del consenso etc... , que hacen prácticamente imposible un debate racional sobre alguno de estos postulados, so pena de ser catalogado como un heterodoxo peligroso para el sistema.

Junto con esta "izquierdización " de la derecha , se ha producido paralelamente un fenómeno inverso : la "derechización" de la izquierda. En un doble sentido, por un lado la izquierda ha asumido , al menos inconscientemente, algunos de los postulados básicos del capitalismo. Salvo algunos nostálgicos del colectivismo maoísta ( los cuales jamás han vivido en los "idílicos" arrozales de algún campo de Camboya o de la Chin de la revolución cultural), la inteligentsia del progresismo actual asume como propios algunos de los logros del tan denostado ( al menos teóricamente ) capitalismo. Todos ellos lucen orgullosos tablets, ropas de marcas que compiten en condiciones de mercado, teléfonos móbiles de última generación y otros artilugios fruto de la revolución tecnológica de la tercera era del capitalismo. Más aún, muchos de ellos asumen algún tipo de corrección a sus postulados iniciales del igualitarismo extremo, que hemos dicho caracteriza al pensamiento de izquierdas. Para el nuevo progresismo, el igualitarismo sólo se aplica a las pérdidas originadas por los tan temidos "fallos del mercado", Si el mercado falla en su labor de asignación de recursos o la misma es considerada normativamente como injusta, entonces los nuevos ideólogos de la izquierda condenan a la teoría capitalista a la obsolescencia teórica

  En cambio cuando  los fallos del mercado producían  externalidades "positivas", en forma de dividendos extraordinarios , derivados de la adquisición de productos financieros de alto riesgo, como pueden ser las tan manidas preferentes , nadie en las "barricadas" de lo público levantaba su voz ni consideraba que los activos de renta variable fueran el fruto prohibido, nacido al albur de la transgresión más obscena de la igualdad radical entre los hombres . Cuando estos nos proporcionaban pingües beneficios en plena burbuja   y contribuían a acrecentar las diferencias de clase, nadie en las filas de la izquierda abría la boca en contra del mercado.Entonces el mercado no existía, no había hipotecas abusivas, ni tampoco una Banca que nunca pierde.

Esta actitud de indignación selectiva con el mercado está en abierta contradicción con aquella máxima de la izquierda que dictamina que todos reciban por igual y sin distinción alguna.

Por otro lado la izquierda ha asumido el postulado clásico del conservadurismo: EL INMOVILISMO. Sus análisis económicos siguen anclados en las concepciones objetivistas del valor, en las caducas interpretaciones de las fases recesivas del capitalismo como crisis de sobreproducción. Siguen anclados en la teoría de la plusvalía , en la tasa de beneficio decreciente inherente al capitalismo, en la minusvaloración del capital fijo en detrimento del variable,..... Todos esto les lleva a seguir postulando políticas que llevan a una mayor depauperización de la clase trabajadora, la verdadera víctima de las insuficiencias teóricas del socialismo......

Ello se debe a que para la nueva izquierda haragana la lucha contra desigualdad no es el motor de su acción política, sino un mero eslogan con el que alimentar el resentimiento social que sirva a sus únicos intereses; alcanzar el poder a toda costa.

 

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1 comentario

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Félix rodinofelix@yahoo.es11 d Junio d 2015 a las 12:01 (UTC)
Querido Sr.Barrio ... ¡bravo, bravo, bravo!. Conocimiento, coherencia y lucidez no son valores abundantes en esta nuestra desgraciada patria.
Gracias por sus textos. Un gran abrazo.

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