El arco iris no es gay (aunque algunos se empeñen)

  • 05/06/2015
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Reflexión sobre los mitologemas e intolerancias presentes en los discursos sobre la sexualidad en el siglo XXI.

 

Las ideologías, cuya razón de ser última consiste en convertirse en instrumentos de dominación, devienen en "camisas de fuerza" desde las que aprisionar la libertad del espíritu humano para mantener una visión siempre crítica frente a la realidad siempre cambiante.

Desde que Platón intentó moldear el mundo a imagen y semejanza de su propia realidad subjetiva y tiránica, que él hipostatizó en forma de entidades ideales supuestamente objetivas y llamadas ideas, la pretensión de toda forma ideológica de interpretar el mundo conforme a patrones normativos y causales es siempre la excusa perfecta para constituir tiranías y para construir una nueva forma de entender la naturaleza humana.

 

Lo vemos en el marxismo y su visión determinista de la historia, en el antropocentrismo exagerado del liberalismo y en el culto al eterno adolescente de la New Left, surgida del foro de Sao Paolo. También en el lobbismo gay. Frente a la lucha emancipatoria de ciertos colectivos por acabar con una ordenación biopolítica de la sexualidad; la de la ortodoxa heterosexualidad, se constituye una alternativa no menos tiránica, como es la de la biopolítica del arco-iris.

 

Mientras que la lucha por la aceptación social y legal de la homosexualidad hace referencia a un aspecto de la libertad humana, vinculada a la libre autodeterminación sexual, el "gayismo" , dominante en los movimientos LGBT , es una construcción ideológica basada en un triple pilar; la imposición de una filosofía hedonista de la condición sexual, el proselitismo excluyente de cualquier visión heterodoxa de la condición humana que se eleve sobre el biologicismo primario del culto a la "hedoné" y el lobbismo cuyo objetivo último es construir un discurso hegemónico , en el que se haga de la "diferencia" un alegato que condene, como herética, cualquier otra forma de discurso que afirme la vinculación esencial entre orientación sexual y sexo biológico.

Estas formas de entender la sexualidad son tildadas de reaccionarias, excluyentes y legitimadoras de un reduccionismo biológico. Este nuevo pensamiento "gayista" bebe del posestruturalismo francés cuya filosofía de la diferencia se basa en un discurso metafórico, autoreferencial y negador de cualquier referencia extralingüística. Para estos autores ( Foucault, Deleuze, Derrida, Nancy...) se trata de negar cualquier filosofía basada en la idea de la identidad y en un racionalismo basada en el respeto del principio de identidad. Sus dardos se dirigen a los padres de la metafísica de la presencia y el racionalismo subjetivista como Hegel , Platón o Descartes. Para los posestructuralistas franceses, padres espirituales del gayismo, la diferencia no es contradicción, oposición dialéctica ni distinción lógica. Los filósofos de la diferencia deshacen las identificaciones, las jerarquías y las separaciones estables y definitivas. Cultivan la metáfora en la medida en que está separa y desplaza los sentidos y las referencias de los términos. Un ejemplo palmario ,de ese desplazamiento semántico y de ese cuestionamiento de la racionalidad, lo encontramos en las controversias que se suscitan a cerca de la consideración del matrimonio gay o el de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Lamentablemente en estas cuestiones generalmente el debate se sustituye por la descalificación grosera, la caricaturización de las posturas encontradas y la aceptación acrítica de la superioridad moral de las propias convicciones

Antes de que Gilbert Baker ,en los años 60's, difundiera el arco-iris ( sin color añil ) como símbolo del activismo gay en su lucha por la consecución de los derechos civiles, Isaac Newton y antes que éste ,René Descartes, examinaron con detalle las condiciones atmosféricas que permiten la aparición en el cielo del espectro visible de las frecuencias de la luz. Todavía, que el autor de esta misiva sepa, ningún movimiento pro-gay ha denunciado a Newton por apropiación indebida de un símbolo tan caro al movimiento homosexualista. Tampoco, ninguna fundación colega, ha considerado que investigar sobre la naturaleza ondulatoria de los haces de luz constituya un crimen de lesa homofobia. La cuestión radica en que si hablar de ciencia, no ofende o no debería al menos ofender, a ningún colectivo ( por muy maltratado o perseguido que este lo haya sido) tampoco deberían, los custodios del pensamiento de lo políticamente correcto, sentirse zaheridos por que algún racio-morfo ( aunque éste sea pepero o ultra) afirme algo tan incontestable como que las parejas homo no pueden procrear de forma natural, al no existir compatibilidad biológica entre sus órganos sexuales y reproductivos.

Otra cosa distinta, es que para dichos colectivos, la diferencia reproductiva entre ambas parejas no debe conllevar un distinto tratamiento jurídico por considerar que la reproducción sólo es un fin esencial del matrimonio eclesial. Incluso podrían alegar, que de seguirse el cartesiano raciocinio de algún ínclito ministro , de la moralidad conyugal, los matrimonios heterosexuales entre personas no fértiles tampoco deberían tener el mismo tratamiento jurídico que el de las parejas que tienen todas sus posibilidades reproductoras intactas.

También podrían incluso haber hilado más fino y traer a colación la diferencia aristotélica entre el ser en acto y ser en potencia, qué una cosa es que algo pueda llegar a ser y otra cosa bien distinta es que de hecho lo llegue a ser efectivamente. También podían haber sugerido que dicha distinción no está presente en muchos intelectos conservadores de este bendito país porque cada gobierno de turno se afana en en eliminar cualquier rastro o vestigio de las humanidades en los planes de estudio. El caso es que desde dichos colectivos , en vez de hacer uso de su naturaleza racional, se ha optado por el fácil recurso a la descalificación burda y grosera. En vez de responder con inteligencia a la falta de argumentos, se ha optado por promover la lapidación pública del que osa discrepar, aunque sea burdamente, de lo que se considera una verdad muy laica pero al mismo tiempo muy dogmática: que con los intereses del colectivo del arco-iris no se juega.

Hay muchos temas sobre lo que sería deseable un debate respetuoso, abierto y tolerante. Sin embargo en España esto es imposible, . Se ha pasado de un tribunal de la inquisición eclesiástico o a uno del denominado pensamiento de lo políticamente correcto. Si te pronuncias de manera abiertamente discrepante, te arriesgas a la lapidación pública o a cosas peores, ejemplos los vemos y los leemos todos los días .Esto no es mas que una nueva constatación de lo que algunos decimos todos los días: que en España no hay verdadera cultura democrática.

Aquí hay dos Españas que esperan la más mínima ocasión para "matarse" y no sólo dialécticamente. Es una lástima que los partidos políticos contribuyan, fomenten y hagan gala de este sectarismo español , tan propio de nuestra peculiar idiosincrasia.

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2 comentarios

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Pablo Villaroya11 d Junio d 2015 a las 13:52 (UTC)
Interesante.
Yo a veces si que escribo aquí, en Beevoz. Y reconozco que hay de todo como en botica.
Intento ser interesante para los demás y acepto que este texto es de los buenos.
F.R. rodinofelix@yahoo.es5 d Junio d 2015 a las 16:23 (UTC)
Apreciado Sr.Barrio:
De nuevo ha conseguido Vd. hipnotizarme con su brillante texto que, con todo el respeto, está a años luz de las colaboraciones habituales que se publican en esta web. Es un honor poder acceder a sus artículos e intentar entenderlos en toda su extensión por profundos, serios y documentados. Solo permítame una acotación (que no corrección): NO es que España carezca de cultura democrática -afirmación incuestionable, por otra parte-, es que carece de CULTURA a 'secas'. Nuestra castiza intolerancia (al igual que nuestra soberbia ilimitada) es pura IGNORANCIA.
Reciba un respetuoso saludo de su 'fan' incondicional.

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