La República Bolivariana de Somosaguas

  • 05/01/2015
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Podemos trasladarla a España

Esto no es un artículo, sino la mera transcripción de una carta que, el 23 de diciembre de 2014, Don Juan Manuel Lara Carrión escribió al Sr. Monedero y que he considerado de importancia vital para que los españoles terminen de conocer lo que se esconde tras las melífluas sonrisas que, cual pose cinematográfica, intentan dibujar los líderes de Podemos en sus rostros desencajados por el odio al sistema por más que intenten ocultarlo, forzando una serenidad que  ni tienen ni quieren.

Todo le mérito, por tanto, de esta publicación correspomde a Don Juan Manuel, del que me he permitido ser mero mensajero.

 

"Estimado Profesor Monedero:

Estimado Profesor Monedero, usted no se acordará porque ya ha llovido mucho, como tampoco se acordará su compañera Bescansa, pero yo fui alumno de ustedes en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Ahora que les veo en la televisión día sí y día también, subidos a la ola de la política que siempre ejercieron en las aulas, hace hasta gracia recordar los años de universidad cuando alguien te pregunta curioso *¿Y tuviste a Monedero?* Ahora, con mi licenciatura bajo el brazo y trabajando fuera de España, en esa misma Bruselas en la que ha acabado su compañero*Pablo Iglesias* estoy haciendo más memoria que nunca, memoria histórica que dicen, y recuerdo el jarro de agua fría que fue llegar de Mallorca a Somosaguas. Sin haber cumplido aún dieciocho años y acompañado por mi padre paseé por los pasillos de aquel edificio con pinta de *cárcel *de los años 40 lleno de pintadas anarquistas y goras a ETA. Aquellas paredes en ladrillo vivo de las que malcolgaban carteles te trasladaban a un barrio de navajeros en vez de a una Universidad que se dice puntera. Ni rastro del impresionante Rectorado cuyas fotografías destacaban en el corcho de mi instituto palmesano mientras comprobaba mis notas de selectividad. Y qué decir de La Moqueta, aquel enorme espacio muerto entre la cafetería y la biblioteca del que siempre emanaba una nube de maría poblado por veinteañeros bebiendo cerveza a las 9 de la mañana. Ahora brindan por su éxito señor Monedero. Ahora que vuelvo a verle hago memoria y algo no me cuadra. Es usted (y sus compañeros) muy bueno en comunicación. Dan ustedes muy bien en cámara sin ser Pedro Sánchez y regatean como no lo hace ni Rajoy desde su plasma y mire usted le confieso, si no le conociera le compraba por un par de meses, como muchos dicen que estarían dispuestos a hacer, solo para hacer una buena limpieza y librarnos de Tirios y Troyanos. *Pero como yo conocí el régimen que instauraron en la República Bolivariana de Somosaguas no les puedo creer*. Porque señor Monedero, lo que ustedes quieren hacer no es ni nuevo ni moderno, lo que ustedes quieren hacer llevan veinte años haciéndolo no en Venezuela sino mucho más cerca, en aquel pueblecito a las afueras de Madrid, su laboratorio. Aún recuerdo una clase, no era usted el profesor no se preocupe, en la que una estudiante de Erasmus francesa me comentaba indignada que durante su estancia en la Facultad *cada clase era un curso de adoctrinamiento comunista*. Yo sonreía y disimulaba porque no quería que me identificaran. Libertad de cátedra lo llaman algunos, pero usted sabe, como sé yo, que la represión no se ejerce solamente a punta de bayoneta. Y usted sabe, como sé yo, que en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, donde más debate y variedad ideológica debería haber, impera un régimen de extrema izquierda en el que *no se aceptan opiniones divergentes.* Hago memoria y recuerdo como descubría casi en la clandestinidad que algunos compañeros votaban al PP. Era como una salida del armario. No era algo fácil de confesar en la facultad. Si se enteraba el profesor era mejor mantenerse callado y no protestar cuando una clase se tornaba en un mitin del PSOE, o de IU, o de Chavez. Incluso algunos de los pocos profesores de los que se podía sospechar cierta oposición al régimen se cuidaban muy mucho de no ser descubiertos. Quién me iba a decir a mí que había esquivado esa Universidad de las Islas Baleares tomada por los catalanistas para acabar en Madrid, en la mismísima Complutense, destinado a pasar al menos un lustro en el nido de la serpiente de ultraizquierda. Hago memoria y recuerdo lo que me decían mis propios compañeros en mi afán por atravesar los piquetes para ir a clase un día de huelga, uno de tantos, una de tantas huelgas que no compartía y que según me decían las lecturas era un derecho y no una obligación. Recuerdo que lo que me decían y no era nada amable. Pero señor Profesor, la siguiente huelga, volví a cruzar los piquetes, con la piel más curtida y la barbilla más alta. *Así durante cinco años.* Hago memoria y recuerdo los comentarios despectivos por llevar bajo el brazo El Mundo o el ABC y si al principio herían, acabé llevándolos por bandera, solo pa´joder. Recuerdo también como los peores ministros de exteriores eran los del PP, y como la peor política económica era la del PP o cómo no había política social si había PP, ni había medio ambiente si había PP. No había vida si había PP.  Era tal vuestra obsesión que todo aquello me hacía ser más del PP, y hoy entiendo que habría sido del Barça si ustedes hubiesen sido anti-barça, y habría sido vegetariano si ustedes hubiesen sido carnívoros, porque lo que ustedes me enseñaron en la Universidad es que tenía que ser todo aquello que ustedes no eran. Por eso Profesor Monedero, hoy tampoco soy del PP... no sé si lo pilla. Aunque la de Políticas debería ser la facultad en la que más se debatiese. Y aunque las Ciencias Sociales destaquen porque no existe una verdad absoluta que en ciencias puras te diría que 1+1 es igual a 2, aunque sepamos que una teoría no sustituye a otra sino que dos o tres o cuatro teorías distintas coexisten e incluso se ponen en práctica a la misma vez en distintos sitios y aunque nos mientan diciendo que la universidad sirve para dotar al alumno de las herramientas suficientes como para discernir y sacar conclusiones fundamentadas, en su facultad solo existía una respuesta posible: la suya, la oficial. Lo demás suponía ser señalado, increpado o incluso agredido físicamente (que le pregunten a Rosa Díez) cuando no sometido al riesgo del suspenso, a eternizar tu paso por la universidad y ver tu futuro profesional limitado. Con esos mimbres se entiende que la discrepancia se limitase a un guiño furtivo, una temeraria palmada en el hombro bien disimulada o una imprudente salida del armario ideológica en una noche de fiesta. Y mire usted estimado Profesor, durante mis años en la Facultad de Políticas desarrollé una inmensa simpatía por todas las minorías reprimidas pues *quienes no éramos de los suyos éramos los negros en el apartheid, los gays en Irán o los intocables en la India. Ustedes sin embargo eran los blancos, los fundamentalistas, los brahmanes que en la India eran los maestros, la casta más alta que salió de la boca de Brahmá*. Ustedes han instaurado en la Facultad de Políticas un régimen en el que existe una casta dirigente y hegemónica, el profesorado que tiene en sus manos el futuro de los estudiantes, y una clase dominada, el alumnado, entre los cuales solo quienes piensan como los dirigentes se sienten lo suficientemente libres como para manifestarse y quienes no comulgan o bien se callan o bien se preparan para recibir los golpes.  Ustedes, cuando no tenemos una sola universidad española entre las 150 mejores universidades del mundo. Ustedes que abochornan a los estudiantes extranjeros que no se creen lo que ven ni lo que oyen y que luego lo contarán en sus países para vergüenza de todos. Ustedes qué tienen que ofrecerle al país a parte de miseria intelectual y económica. *Eso señor Monedero, cuando alguien se esconde y camufla porque la reacción del entorno es tan fuerte que sus consecuencias son inasumibles, cuando el que está abajo no se atreve a llevarle la contraria al que está arriba porque no hay garantías de que la lucha sea entre iguales, de que pueda aguantar el desafío ni afrontar los costes, eso es también represión.*Algunos otros valientes, como la estudiante francesa de intercambio, un día se levantan y le dicen al profesor lo que ningún alumno español se atreve a decirle, abandonando a continuación el aula para siempre entre risas e insultos de los propios compañeros mientras otros nos callamos y aceptamos el régimen porque en aquel momento es más lo que tienes que perder. Eso pasaba cuando uno aún no había cumplido los veinte, pero ahora que mi futuro no está en sus manos, tengo la obligación de no callarme para evitar en la medida de lo posible que gente como usted, estimado Profesor Monedero, vuelvan a tener en sus manos el futuro de alguien.

Juan Manuel Lara Carrión."

En la vida, todos los actos, todas las decisiones que tomamos tienen sus consecuencias, para bien o para mal. En política también. Los ciudadanos hacemos política con nuestro voto. Ese acto político, el de votar, siempre tiene consecuencias. Es este momento crucial de la Historia de España las consecuencias serán de una importancia vital.

Es comprensible el cabreo monumental que todos sentimos frente a una clase política desalmada que nos ha empobrecido a base de esquilmarnos económica, política, física y moralmente hasta la extenuación; pero eso no justifica la entrega irresponsable de nuetro voto a formaciones que van a llevarnos a un  escenario infinítamente peor.

Nadie en su sano juicio podrá seguir votando a partidos, como PSOE y PP, paradigmáticos de la corrupción, de la mentira, del engaño sostenido, buscando exclusivamente el lucro personal y la permanencia ilimitada en el poder para llevárseo todo. Se han llevado incluso la ilusión y la confianza de toda una  Nación a la que han denigrado, estafado y casi destruído.

Pero que nadie olvide que todo lo susceptible de empeorar, probablemente empeore, si algo o alguien no da esa monumental campanada, ese toque de alerta sonoro y grandioso que nos despierte del letargo, que contenga nuestra ira,  que abra nuestros ojos y nuestras mentes, que nos estimule a ejercer nuestro acto político con auténtico sentido de responsabilidad y con  inteligencia, porque nadie conscientemente busca su propio mal.

¡¡Cuidado con los "falsos profetas!!, tenemos madurez intelectual y política suficiente como para ver más alla, más adentro de las pieles de cordero, de los forzados rostros beatíficos y de las falsas sonrisas melífluas y para saber distinguir las palabras engañosas (hemos oído ya demasiadas) de las verdaderas intenciones.

Las personas no cambian de la noche a la mañana. Pablo Iglesias en uno de los centenares de vídeos que pululan por las Redes, afirma que lleva muchos años preparando y esperando esta oportunidad: una situación de ira generalizada de la sociedad que le permitiera poner en  marcha su proyecto largamente estudiado, perfeccionado empíricamente con el desarrollo de proyectos idénticos en Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Su proyecto no es otro que el marxismo leninismo de corte bolivariano, ése que ha acabado con el más preciado tesoro del ser humanbo allí donde se ha aplicado: LA LIBERTAD. Y con la libertad, que nadie lo dude, con la libertad desaparece toda esperanza de superviviencia democrática y, casí siempre, también con la económica y social . Primero se silencia todo lo que pueda sostener la crítica y la confrontación de ideas: se cierra la prensa libre (anunnciado está por Pablo Iglesias en persona), se persigue y ecarcela al disidente (Venezuela es un claro ejemplo), se modifica la legislación para convertir el nuevo régimen en hereditario y... ése es el fin.

Luego vendrán las medidas radicales en lo político (destrucción de todo lo construído en lugar de su regeneración democrática), en lo  económico (impago o "reestructuración" de la deuda, que significa lo mismo, subida de impuestos completamente asfixiante -ríase  ud. de lo del PP-)  y en lo social (apertura de fronteras para que nuestro "paraíso" se llene de la verdadera "famélica legión", en lugar de propciar el emerger económico de sus países de origen, ...) y ya no habrá vuelta atrás. Nos impondrán, querámoslo o no, esa pretendida "igualdad" que no es otra cosa que la desigualdad suprema: Una cúpula dirigente dueña absoluta del país y un país completamente empobrecido, pero, eso sí, completamente igual en la miseria, desindustrializado, sin empresas relevantes porque todas las que puedan habrán huido a tiempo, fuera del euro y problablemente de la Unión Europea. Aislados, pobres, pero iguales.

Ya sé que mucha gente le llama a esto "voto del miedo". Nada más lejos de mi intención que inculcar ese tremendo error del voto del miedo. Todo lo contrario, yo soy un convencido de que el voto hace milagros. Sólo el voto valiente puede obrar el milagro  de sacar a España del bipartidismo destructor y corrupto para encauzarle hacia una auténtica DEMOCRACIA representativa, liderada por esos partidos emergentes plenamente democráticos, cuyo único problema es que son pequeños porque, hasta ahora, nosotros hemos querido que lo fueran, pero que NOSOTROS, con nuestro VOTO, podemos hacer muy grandes. En la mente de todos están sus nombres: Partidos de Izquierda y derecha moderadas, modernas, plenamente democráticas, ausentes de velidades marxistas que sólo lleva al desastre absoluto, esclavizante y muy difícilmente revocable sin dolorosas soluciones. 

Estamos al borde del pricipicio. No sigamos de frente.

Gracias, Don Juan Manuel, por ayudarnos a entender

05/01/2015

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4 comentarios

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Lucio Curiel limactp@gmail.com10 d febrero d 2015 a las 18:38 (UTC)
Estimado Ingeniero:
No acabo de comprender la motivación de su comentario, pues nada tengo contra la UPM ni he puesto en duda su prestigio y mucho menos aún el de los ingenieros españoles de los que tengo el más alto concepto. Yo no lo soy, pero conozco y he trabajado con muchos de diversas ramas de la ingeniería y doy fe de su "secreto".
En fin, sólo quiero dejar constancia de que mi artículo no es ni de lejos una crítica a la Universidad, sino un artículo de opinión política, con el que se podrá estar más o menos o nada de acuerdo, pero que está muy lejos de afectar a los profesionales que nuestras universidades forman. Ni siquiera, de los politólogos.
Un saludo cordial
ingeniero ingeniero1976@yahoo.es9 d febrero d 2015 a las 17:16 (UTC)
disculpa lucio, tal vez no la conozcas, pero la UPM es una de las universidades más prestigiosas del mundo... y si en las estadísticas no aparece más "arriba" es por falta de medios y de presupuesto... no contamos ni con el 10% de los medios e instalaciones con que cuenta cualquier universidad de eeuu... claro que tampoco pagamos 30.000-40.000 dolares/año de matrícula.
te voy a contar un secreto: les damos mil vueltas a los ingenieros de eeuu
Federico frerderico1997@hotmail.com8 d febrero d 2015 a las 22:17 (UTC)
Esta carta no la escribió Juan Manuel Lara Carrión el 23 de Diciembre de 2014 sino que fue publicada en Public Boulevard un mes antes: http://publicboulevard.blogspot.be/2014/11/estimado-profesor-monedero.html
Manuel morales calvo27 d enero d 2015 a las 22:44 (UTC)
Perdone, Sr. Lara, la osadía del desconocimiento; pero deduzco que es Vd. un alumno desagradecido. Aguantó 5 o ms años en aquella especie de "checa" sin plantearse un cambio de matrícula, se licenció y, además, ocupa ahora un puesto de trabajo en Bruselas. ¿No le parece que algo tendría que agradecerle a sus profesores?. Después de tantos años, se le ocurre describir sus angustias estudiantiles, ahora que "Podemos" se presenta como alternativa. Están todos nerviosos y asustados cuando todas la amenazas que nos vaticinan son solo "futuribles". Realidades palpables son las mentirosas promesas con las que el PP. accedió a, la mayoría absoluta, la chulería con la que siguen "desgobernando", la pasividad con que asistimos al desmantelamiento de España, la desfachatez con la que han institucionalizado la corrupción, para seguir robando con calculada protección, la sangre fría con la que siguen mintiendo y la frescura con la que han suprimido logros sociales y progresistas que tantos esfuerzos nos costaron conseguir. Ni borracho se me ocurriría votar al P.P. Tampoco lo haría al P.S.O.E. después de ver a González aprovechándose de su expresidencia. Y, por supuesto, nunca lo haría a "Podemos", falto de experiencia y garantía. Pero
después de vivir el "triduo Marianos", bien se puede intentar "otro futuro", con la completa seguridad de que, por malo que sea, nunca será peor que lo que nos ha tocado sufrir estos tres último años. Es lo único que saben hacer bien: ¡¡¡CABREARNOS!!!

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