Feliz Vanidad

Como cada año por estas fechas aparecen miles de calendarios solidarios con un denominador común: El desnudo

No. No se trata de una errata. He escrito conscientemente feliz vanidad y no Feliz Navidad. Siga leyendo y le explico porqué.

Seguramente, muchos de ustedes —si no la mayoría— recuerdan la exitosa película británica de 1997 Full Monty. No en vano aspiró a cuatro premios Óscar, incluyendo mejor película, aunque finalmente solo logró alzarse con la estatuilla a mejor banda sonora, ante el abrumador éxito de la superproducción de James Cameron Titanic. En esta cinta, un grupo de parados, ante la acuciante necesidad económica, deciden hacer un espectáculo completamente desnudos en su localidad. De ahí precisamente toma su título la película, en darlo todo. La película fue un éxito rotundo. Incluso se la considera la una de las mejores comedias de todos los tiempos.

Fue tal la popularidad de la historia, que muchos para lograr financiación, han imitado a los protagonistas de nuestra historia apareciendo desnudos en distintos eventos, especialmente calendarios. Los suelen llamar calendarios solidarios. No importa el gremio: Deportistas, asociaciones de todo tipo, comerciantes, e incluso policías y bomberos. Todos se han apuntado a la moda. No dudo que todos tienen un fin loable y que tienen todo el derecho del mundo a hacer lo que más les plazca. ¡Faltaría más! No soy nadie para decirle a alguien lo que debe o no debe hacer. Simplemente me llama la atención que todos estos calendarios ¿solidarios? sean con desnudos. La primera vez tuvo gracia, pero ¿no se les ha ocurrido nada mejor en estos casi 20 años? ¿Nadie ha pensado en paisajes, cuadros famosos, imágenes realmente hermosas...? No. Es triste, pero en el siglo XXI sigue existiendo interés por ver unos cuerpos semidesnudos cuando tenemos toda lo que deseemos al alcance de un clic.

En el caso de los bomberos por ejemplo, que es uno de los más demandados debido a los esculturales cuerpos de los protagonistas, estos calendarios desprestigian a la propia profesión. ¿Personas que se juegan la vida para salvar a los demás necesitan mostrar o insinuar sus encantos para que la sociedad los valore y ganar unos pocos euros? Es posible que lleguemos al quid de la cuestión. A lo mejor tras las imágenes solidarias de cuerpos apolíneos se oculte la verdadera razón de todo esto: La vanidad. No como algo digno de enorgullecerse, sino como algo insignificante y vacuo. Ya lo recoge el libro del Eclesiastés: Vanitas vanitatum, omnia vanitas, Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Y ahora sí: Feliz Navidad a todos. 

Piensen.

Sean buenos.

La canción regalo de hoy viene de la mano de @paulisalcocer. Mi buena amiga mexicana propone para hoy la canción I'll be over you. Adelante con ella. Espero que les guste. Con todos ustedes: Toto.

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1 comentario

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Félix Rodiño Vallugera29 d diciembre d 2014 a las 16:26 (UTC)
Querido Diego: Buena reflexión la que haces, sí, pero estando de acuerdo contigo, dejo un rinconcito para creer que se hace (aquel que lo hace, claro) con verdadera buena intención. El mundo ya es bastante asqueroso como para dudar también de estas acciones. Probablemente soy idiota pero ...
Un abrazo, felicidades por el artículo y que tengas un buen año para seguir publicando con ojo crítico y la lucidez que te caracteriza.

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