Los mañicos

  • 14/12/2014
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En frente de casa había una serrería, de esto hace ya muchos años, la serrería aun esta en activo , de hecho en frente de casa hay un gran patio, a la izquierda está la serrería  la parroquia municipal a un lado y un portal de vecinos a la derecha el centro del patio se utiliza de parking, de toda la vida……….. Claro que de la época que data esta anécdota solo había aparcado en el patio un sidecar de un vecino cojo. Y la furgona   azul de los carpinteros. Que de vez en cuando_ un par de veces al año se trían consigo a los abuelos. Había que verlos con sus trajes típicos aragoneses todos bordados sus medias de lana con dos borlones, sus abarcas y un gracioso gorro negro de lana, como un cucurucho invertido y su cayado. Traían generalmente con ellos un borreguito blanco que hacia las delicias de los niños. Pues bien mi padre tenía una pasión, y era su segunda hija, quizá por verla un poco más delgaducha y desvalida que las otras un poco más arisca y menos feliz, o sencillamente podía ser que sus almas se entendieran de una forma que ningún otro  humano pudiera comprender…….. no se pero mi padre  se volcó en ella y le daba de comer , la bañaba la subía en sus hombros para que  no  se cansara. Y capricho que la niña quería capricho que conseguía, hasta la dejaba juguetear con sus bártulos de afeitar hasta que un día, no se le ocurrió otra cosa a la niña que afeitarse la lengua….. Comprendan la escena. Pues bien una mañana desde la ventana debió de ver a los mañicos y ni corta ni perezosa con dos años abrió la puerta y se piro de casa detrás de la ovejita, como solía ser silenciosa y esconderse detrás de los cortinajes de la sala o en algún armario y se quedaba dormida mi madre no la echo de menos, hasta que al mediodía llego papa  preguntando por la niña de sus ojos.

Al no encontrarla en ningún armario “ salto la alarma” y despavoridos todos salimos a la calle, y vecino que se acercaba vecino que se unía a la batida de busca y captura de la niña , a las tres de la tarde estábamos ya más de cincuenta peinando bosques, yo me senté desolada, en el poyete de hormigón de una farola, tenía que pensar !!!!!!!! Me serene y deje que el pensamiento se aquietara un rato, y de repente afloro a mi memoria una casita de tablones de madera ubicada en un lugar que le decíamos la fuente encima de un cerro a varios kilómetros, derechita me fui y le dije a mi padre la nena está en la fuente. Cómo?  Quien te ha dicho eso….

No se pero lo sé, me cogió de la mano y enfilamos sendero de la fuente .Y a eso de las cinco de la tarde halla en el horizonte se perfilaron cuatro figuras; dos adultos un niño y un borrego, eran los maños y la nena, corrimos a su encuentro, cual halla al hijo prodigo, los maños no supieron dar explicación, tampoco nos entendían muy bien, solo nos dijeron que le habían dado pan y queso,  nosotros nos fijamos en un morral de piel que llevaban colgado _ mi padre les dio las gracias , y se hecho al hombro su más preciado tesoro, que cerró los ojos como un angelito y se quedo dormida.

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