Morir de amor 16

  • 20/11/2014
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Aliviados los dos se vistieron, y salieron al exterior una bocanada de aire limpio despejo sus mentes se miraron y en silencio volvieron a casa .Si bien era cierto que la tarde se las había traído, con mas estrés y frustración que otra poca cosa, no menos cierto es que María había tenido por primera vez en sus manos el cuerpo de Juan, y su verdadera esencia: un español malaspulgas  inocente tenaz y perseverante hasta dar miedo porque mira que lo intentó el pobre ,y no se dio por vencido tampoco se dejo ayudar lo tenía que hacer él solito , y eso que estas cosas son cosa de dos pues na,  era como un niño un niño grande , en sus manos había podido constatar la finísima fragilidad de su piel  , su cabello casi como hilillos dorados , las venillas azuladas que recorrían sus talones los lunarcillos que tenia desperdigados aquí y allá, y la verdad es que después del minucioso examen a María le gusto todo  todo y todo  de Juan la carcajada guasona que Juan hacia cuando ella rebatía algunos de sus argumentos ,sabiendo que tenía razón, y el verlo sonreír cuando ella comenzaba a canturrear ,inconscientemente., el siguiente encuentro nada tuvo que ver con aquel primero, en el segundo encuentro algo había sucedido parecía: como si una maquina hubiera pulido sus engranajes y algo que hasta ese momento estaba desajustado se sincronizo ,de una forma inesperada todo fue sutil y preciso las caricias lo fueron los besos el ardor la pasión algo había cobrado impulso……y no tenia freno, las barreras otrora erigidas  se  diluyeron y los cuerpos encajaron como encaja una mano en un guante ,la parte que corresponde a la mente seguro que ya había realizado el trabajo , porque los dos sintieron que el mundo desaparecía debajo de si mismos.

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