Morir de amor 15

  • 20/11/2014
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Al día siguiente Juan confirmo a María que había reservado una habitación en un hotel pequeñito y discreto, cuando tú decidas vamos, a María le venía a la memoria las horas compartidas en tertulias hablando de cualquier cosa las horas que lo había amado en silencio, con su mirada con su olfato , con todo su deseo a flor de piel y con su control más de dos años, eran amigos amigos del alma  , confidentes ….. Si Juan si cuando tú quieras, mañana mismo contesto Juan

También convinieron esta vez, quedar fuera del barrio, por las habladurías en fin. Cuando se encontraron en una gran avenida a primera hora de la tarde los dos tuvieron un pensamiento común, de amigos estaban a punto de dar un paso e ir más allá, como se definía eso…. amantes ? Qué más daba .los dos se querían los dos se deseaban, cambiaria eso la relación entre ambos tal cual la habían vivido hasta ahora? No lo sabían solo sabían que estaban juntos y eran inmensamente felices.

Tomaron un café en una degustación, sentados en una mesa al fondo y el calor que el cuerpo de Juan emitía era dulce y sereno, su mirada brillante, y María se encontraba en paz , se sentía amada como nunca lo había sido antes por un hombre..Paseando tranquilos llegaron al hotel grandes portones de cristal lo velaban con el anagrama de la cadena hotelera en gualda y dorado estampado en el centro , la moqueta era roja y las cortinas de terciopelo dorado con borlones gualda las escaleras de mármol blanco que decidieron subir antes que tomar el ascensor porque les llamo la atención el pasamanos impolutamente brillante y dorado, un leve olor a jazmines lo impregnaba todo, Juan sacó de su bolsillo la llave de la habitación que había recogido un par de horas antes y abrió la puerta, una pequeña pero limpia habitación los recibió ,un pequeño cuarto de baño a la izquierda con un gran espejo verde y la cama al gusto del hotel gualda y dorado con dos mesitas negras .se sentaron en la cama , y despacio muy despacio se fueron desvistiendo el uno al otro ,Juan se empezó a sentir azorado , y cuando trataron de intimar no había manera , María se reía en sus adentros, lo miraba – no se podía serenar Juan sudaba desconcertado y malhumorado, y en cuanto parecía que iba a tener una erección ¨ha¨…. Sorpresa. Pues va a ser que no.

Por muchas vueltas que dieron las sabanas arrebujadas en sus cuerpos posturitas para arriba posturitas para abajo imposible congeniar,..Después de varias horas y no pocos intentos Juan se sentó en la cama y dijo, esto no me ha pasado a mí en la vida,Y María soltó una carcajada.

 

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2 comentarios

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kr
José Ramón Aguirre de Prado12 d marzo d 2015 a las 16:50 (UTC)
Un episodio interesante, Bien descrita la situación. El título "Morir de amor", lo dice todo. Esa última carcajada tiene el poder destructor de una bomba atómica.
Yo
Antonio Borreguero Galiano20 d noviembre d 2014 a las 21:17 (UTC)
Esperanza; me encanta como escribes. Sígue así y deléitanos con tu sensiblilidad.

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