Hace tiempo que ya no soy feliz

  • 19/11/2014
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No hace mucho tiempo la situación económica era más o menos normal, la mayoría de la gente tenía trabajo que rendía lo suficiente para que no tuvieran que emplear todas las horas del día en ganar para sobrevivir

No me malentiendan, estoy felizmente casado con una mujer que me quiere, tengo unos hijos sanos, inteligentes, buenos estudiantes y afortunadamente no están relacionados con ambientes de alcohol y drogas.

 

Pero hace tiempo que no soy feliz

 

No hace mucho tiempo la situación económica era más o menos normal, la mayoría de la gente tenía trabajo que rendía lo suficiente para que no tuvieran que emplear todas las horas del día en ganar para vivir, en sobrevivir, por supuesto cada uno en su nivel y medida.

Esto se traducía en calidad de vida que se basaba en términos generales en que los servicios públicos se financiaban con impuestos, la gente tenía tiempo libre y algo de dinero para gastar. Todo más o menos normal, el dinero que les sobraba a unos permitía que otros negocios vivieran. Entre medias estaban los bancos que prestaban dinero y más o menos existía un cierto equilibrio y una sensación de progreso y futuro.

Este sobrante de tiempo y de dinero se empleaba en construir futuro.

Sí, he dicho futuro, palabra cuyo significado ha sido desvirtuado en estos últimos años.

No hace mucho, todo el mundo hacía planes de futuro: "Voy a comprar un coche nuevo y lo pagaré en cuatro años..","...cuando  acabe de pagar la cocina cambiaré el televisor...", "Este verano iremos a la playa...", "...estoy pensando en alquilar ese local...", “…voy a hacer un curso de …”

 

En definitiva, en la medida de cada uno, había una ilusión, ganas de avanzar, de progresar.

 

Pero esto ya no es así. Entre los dirigentes políticos jugando a llenarse los bolsillos y la banca jugando al casino de la economía especulativa han estropeado este equilibrio y para echarle la culpa a quien no la tiene - o al menos no la tiene toda- y cubrir sus manejos, han creado una bestia que sirve para explicarlo todo: La crisis, la maldita crisis, palabra de moda que lo justifica todo y su adlátere, la maldita frase -que estoy harto de escuchar por todas partes- "...con la que está cayendo..." que justifica el parón del progreso y en definitiva el futuro de todos.

 

Estamos de acuerdo en que si tu puesto de trabajo está en peligro, tu percepción del futuro cambia de forma radical, el futuro no existe, hay que construirlo, pero … ¿con que?

 

Años atrás, el dinero era la representación en forma de papel de una riqueza real, material y palpable. Todos hemos oído hablar del patrón oro. Se supone que los billetes eran los recibos de la misma cantidad en oro que estaba guardado en el banco central del país.

 

Eso acabó hace mucho tiempo, permitiendo que se imprimiera dinero sin que hubiera un valor real detrás. Por tanto el dinero dejo de representar algo real y empezó a ser algo ficticio, un billete dejó de tener un contravalor tangible para tener un valor basado en formulas calculadas según factores e indicadores económicos.

 

La banca vendía dinero que era comprado por las empresas para adquirir bienes de equipo con los que producir y prestaba a particulares para que consumieran lo fabricado. Es decir era una banca dedicada a la economía productiva.

La banca gana

 

Pero esto cambió cuando la banca empezó a inventarse productos, subproductos y derivados financieros y decidió que era más productivo -para ellos- ganar un 20 por ciento vendiendo un producto de nombre rimbombante basado en pura especulación e ingeniería financiera virtual que ganar un 5 por ciento con la financiación de una maquinaria de una fábrica.

La banca gana.

 

De esta forma y gracias a los derivados financieros de alto riesgo, operaciones con apalancamiento financiero, opciones sobre contratos, fondos de inversión de alta rentabilidad, participaciones preferentes, opciones binarias y todo tipo de artimañas financieras junto con el vender demasiadas veces el mismo dinero, la banca basada en la economía productiva se convierte en una banca especulativa. En resumen convierten la economía en un gran casino y hacen que los jugadores profesionales de este casino sean considerados como superhéroes dignos de imitación.

La banca gana

 

Pero en los casinos se gana y se pierde. En una jugada uno gana a costa de que muchos pierdan. Una serie de jugadas especulativas fallidas, burbuja inmobiliaria, hipotecas subprime etc. consumen una gran cantidad de dinero virtual, grandes firmas financieras caen, los bancos dejan de fiarse los unos de los otros, no se prestan entre ellos.

 

Gracias a los noticiarios, el gran público empieza a manejar términos económicos en sus conversaciones de bar, como por ejemplo, la prima de riesgo (que no es la prima del Sr. Riesgo).

La banca vuelve a ganar (menos, pero gana, no se engañen)

 

¿Y ahora qué? Pues la fastidiamos, ahora la banca cierra el crédito, no puede seguir prestando porque no tiene dinero para prestar y empezamos la reacción en cadena. Se dejan de renovar las cuentas de crédito de las empresas. Estas al perder, dejan de invertir, retroceden, recortan gastos y gradualmente reducen personal.

La gente tiene menos dinero en el bolsillo y por tanto gasta menos, esto provoca que los negocios, por falta de ventas, generen más desempleo que a su vez redunda en que el Estado recaude menos para mantener los servicios públicos. Vamos, como decía mi abuela, “…la pescadilla que se muerde la cola…” Un círculo vicioso, que se decía en mis tiempos.

 

La banca sigue ganando.

 

Los gobiernos que han consentido que la banca se juegue nuestro dinero le apoyan y ayudan a rellenar el vacío que han generado sus fallidas apuestas de casino, inyectando dinero a montones, miles de millones de euros.

 

Señores, en este momento de crisis, es necesario rescatar a la banca -nos explican- mientras te enteras de que están desahuciando a familias enteras por no poder pagar unos pocos cientos de euros de hipoteca.

 

Los bancos siguen ganado dinero, todos los años dan beneficios, pero rondamos los cuatro o cinco millones de desempleados dependiendo de cómo hagan las cuentas. En cualquier caso representa la cuarta parte de la población activa.

 

Nos estamos estancando, nos hemos parado, empezamos a retroceder, iniciamos un claro periodo de decadencia.

 

¿Cómo voy a pensar en el futuro si el 100x100 de mi tiempo lo uso en sobrevivir?

 

¿Cómo voy a progresar si el 100x100 de mi tiempo lo uso en sobrevivir?

 

Recuerdo los planes a largo plazo de mis padres. Ahora, aquellos que hacían planes a varios años vista ya no los hacen, aquel empresario que pensaba ampliar maquinaria para que en unos años creara riqueza ya no hace planes de futuro, el futuro de la gente ya no es el año que viene, ya no es el verano que viene, apenas es el mes que viene.

 

El futuro para la mayoría de nosotros consiste en llegar a fin de mes. Quizás nuestra visión del futuro, nuestro horizonte de futuro no pase de mañana.

 

Quizá sea verdad que el futuro no existe y por tanto ¿por qué preocuparnos por él?, mejor preocuparse sólo de las necesidades animales básicas, como comer todos los días y consumir deportes sentado ante la tele.

 

Estoy seguro de que esto es una estrategia de alienación. Así que me pregunto:

 

¿Dónde está el dinero? ¿Quién se lo ha llevado? ¿Quién lo ha perdido? ¿Lo han robado? ¿Qué pasó con los planes de futuro? ¿Qué ha pasado con el futuro? ¿Dónde está mi futuro?

 

Ya no soy feliz porque me han robado el futuro.

 

Fco. José Huerta

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3 comentarios

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Maria jesus perez martinez20 d diciembre d 2014 a las 17:55 (UTC)
Tiene toda la razon.Yo antes pensaba en el futuro, pero ahora lo mas que llego es a mañana.Soy una persona emprendedora, pero en este momento solo me puedo centrar en seguir adelante dia a dia, ver si me llega para esto o para aquello.No creo en el futuro, y como us.....................no soy nada feliz
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Félix Rodiño Vallugera13 d diciembre d 2014 a las 10:27 (UTC)
Acabo, Sr. Huerta. El teclado me ha gastado una broma pesada. Me gustaría poder explicarme mejor ... si es que no le aburro. Desgraciadamente, la extensión de todo lo que puedo afirmar (me equivoco mucho, sin duda, pero lo que digo es CIERTO) es tal que no es este el foro adecuado para ello. Solo he podido ir haciendo artículos en los que he ido (en la medida de mis posibilidades) reflejando lo que ha sido mi experiencia. Seguro que no he entendido nada y que vivo confundido ... pero lo que sí soy es honesto y lo que cuento y planteo es la conclusión (sin duda errónea) de haber vivido reconocimientos fuera y, casi siempre, desprecio dentro.
Es por ello que me reafirmo: España, maravilloso lugar para gastar dinero y disfrutarlo ... para ganarlo -en su justa medida- mejor Canadá.
Un gran abrazo y le ruego me disculpe si he redactado algo que le haya podido molestar porque no es mi intención; antes bien, lo he volcado desde la admiración más sincera pero estoy muy 'quemado' con respecto a nuestra PATRIA ... a la que he amado profundamente pero que no me ha amado a mí en absoluto. Repito: Un gran abrazo.
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Félix Rodiño Vallugera13 d diciembre d 2014 a las 10:17 (UTC)
Querido Sr.Huerta: Este artículo ya lo había leído pero no comentado ... al igual que todos los que ha tenido a bien publicar. Permítame que le haga un comentario que, se lo aseguro, no es pedante; simplemente es parte de mi vida: Soy economista (si es que de verdad existe la 'ciencia económica' -cosa que dudo-). Nunca he ejercido 'stricto senso' porque toda mi carrera profesional estuvo relacionada con la informática y la robótica. Hago este inciso solo para ubicar una opinión respecto al texto.
Sinceramente, AÚN ESTANDO TOTALMENTE DE ACUERDO con el contenido del artículo, creo que se equivoca, mi querido Don Francisco José. No en sus planteamientos si no en el inicio de la tesis ... porque, desde mi punto de vista, en este país NUNCA ha habido futuro. Espiña, Espoña o Espeña (porque España, como tal, jamás ha existido) es una zona geográfica maravillosa para vivir, gozar, golfear e, incluso, delinquir ... pero para hacerse un futuro PROFESIONAL mejor Australia. Estoy convencido, después de casi 40 años de profesión directamente relacionada con la tecnología, el I+D+I, etc. etc. que si fuera por los españoles (en general ... siempre hay excepciones) la rueda sería cuadrada.
En Espuña hay talento, sin duda, pero no mentalidad empresarial. Repito: Hay muchas excepciones y, sobre todo entre los jóvenes, es cada vez más corriente -por fortuna- pero sigue imperando el especulador "espabilao"; sin duda inteligente, hábil, comerciante ... PERO NO EMPRESARIO.
Puedo sustentar mi afirmación por la experiencia acumulada de haber trabajado con ingleses, norteamericanos, alemanes ... HASTA ITALIANOS y, francamente, NADA QUE VER. M

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