No quiero vivir con mi basura

  • 14/11/2014
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Lo que son desechos y desperdicios en un lugar pueden ser auténticas maravillas en otras partes. E incluso lo que nos podía parecer basura hace poco, ahora nos parece aprovechable

Definición de basura: Residuos desechados y otros desperdicios. (Diccionario de la Real Academia Española, acepción nº2)

 

Claro que todo esto es relativo, lo que son desechos y desperdicios en un lugar pueden ser auténticas maravillas en otras partes. En el norte de África he visto tratar como auténticos tesoros neumáticos de coche que en España no hubieran servido ni para hacer un columpio con ellos. E incluso lo que nos podía parecer basura hace poco, ahora nos parece aprovechable.

 

Recuerdo que hace bastantes años, cuando yo era pequeño, mi madre llevaba a arreglar los zapatos, había un señor que venía a casa a reparar la tele, mi padre llevaba al taller el coche para hacer reparaciones, las botellas vacías –los cascos- se devolvían y los periódicos y las revistas las recogíamos para venderlos y sacar unas pesetillas que gastar en el quiosco de las chuches.

 

Hace bastante poco, en nuestra época reciente de consumismo desenfrenado, reparar cualquier cosa costaba casi tanto como comprarla nueva. Sin duda, todo esto responde a una estrategia macroeconómica orientada a incentivar el consumo y la producción. Hasta los coches –que nunca han sido baratos- los sustituíamos por nuevos antes de que tuvieran que pasar por el taller.

Los negocios de reparaciones de todo tipo empezaron a desaparecer. Los envases vacíos ya no se devolvían, se tiraban a la basura, se empezaron a consumir cantidades ingentes de envases y bolsas de plástico no retornable y no reutilizable. Como subproducto de esta locura consumista, empezamos a generar cantidades de basura no orgánica que de alguna forma había que almacenar y retirar de nuestra vista.

 

Es cuando se empezó a tomar conciencia de que si se seguía generando y almacenando basura a este ritmo, acabaríamos viviendo entre ella o peor aún sucumbiríamos bajo ella. Así, otra estrategia macroeconómica propició el despertar de la conciencia ecológica de los ciudadanos.

Se empezó a hablar del reciclaje, las tres erres ecológicas, Reducir, Reutilizar y Reciclar y todas las monsergas de este tipo destinadas por un lado a crear una nueva casta de superhéroes medioambientales y ecologistas de fin de semana y por otro lado a promover otro tipo de negocios .

 

Aunque reciclar cueste más energía que producir de nuevo, se recuperan materiales valiosos: latón, acero, aluminio, cobre, oro, plata, estaño, paladio… que alcanzan precios que justifican el proceso. Es evidente que conservaremos un poco más los bosques y el entorno si reciclamos el papel y reducir el uso de determinados envases y reutilizarlos no es mala práctica.

 

Pero llegó el frenazo económico, la famosa crisis. Nuestros bolsillos ya no están para “fiestas” lo de reciclar está muy bien pero ahora los zapatos hay que coserlos, el coche, apañarlo, los folios escritos a una cara se aprovechan para escribir por la otra. Yo he recibido publicidad de reparación de televisores y otros aparatos a domicilio que hace muchos años que no veía.

Hay que ahorrar. Las latas y los “bricks” a la bolsa amarilla, los papeles al contenedor azul, los vidrios al verde…en definitiva, aprovechar más lo que tenemos. Aparecen en nuestras casas varios cubos de basura codificados por colores y se supone que en los basureros –que ahora son centros de tratamiento de residuos sólidos urbanos- se separan estos materiales.

 

Este es el mensaje de moda, todo esto supongo que está muy bien y reconozco que –aparte de los aspectos económicos que todo esto lleva detrás-, si se reduce la cantidad de mierda que producimos, será más fácil apartarla de nuestra vida diaria.

 

El mensaje de reutilizar ha promovido movimientos creativos. He visto que se puede hacer de todo con casi de todo. Una escoba hecha con botellas grandes de refresco, ladrillos de construcción con botellas de agua, alfombras con tapones de corcho, estanterías hechas con latas de conserva, mesas con cajas de huevos, sillones hechos con palets, jardineras con botellas de vino… todo un mundo de aprovechamiento de los residuos desechados y otros desperdicios que tenemos en nuestra casa, es decir:

Basura.

 

Personalmente siempre ha guardado muchas cosas que normalmente se tiran. Partes de aparatos estropeados, chapas metálicas, piezas de plástico, etc. Soy bastante bueno en reparar casi de todo utilizando casi siempre algo de lo que guardo. Ese alambre, esa chapa, esa varilla que da pena tirar. Con componentes electrónicos recuperados de aparatos inservibles reparo otros o monto “inventos”, así que entiendo la fabricación de objetos con residuos desechados y otros desperdicios:

Basura.

 

Pero –que quieren que les diga- todo esto está muy bien pero sin pasarse, a ver si esto del aprovechamiento va a ser un síndrome de Diógenes pasado a limpio.

Estoy dispuesto a producir menos basura, a reutilizar parte de la basura, pero...

No quiero vivir rodeado de basura.

No quiero convivir con la basura.

 

Francisco José Huerta

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2 comentarios

Deja tu comentario
Francisco Jose Huerta Fjhuerta@datawire.es14 d noviembre d 2014 a las 20:16 (UTC)
Muchas gracias por tus palabras. Me anima a seguir escribiendo.
Un salugo y gracias de nuevo
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Félix Rodiño Vallugera14 d noviembre d 2014 a las 15:51 (UTC)
Apreciado Sr.Huerta: No tengo palabras. Una vez más, mi admiración más sincera.

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