Morir de amor 9

  • 13/11/2014
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Cama de la que no quería salir porque no sabía cómo enfocar su situación, ni tenía fuerzas ni ganas y se decía a si misma porque no termina ya este calvario ?. Decidió María optar por dejar que fuese Alberto que en algún momento tuviese la hombría de ser sincero y explicase su situación. Había transcurrido un año desde que tomaron la cesión del bar, se acercaban las navidades y la toma de decisión de optar por seguir en el o rescindir el contrato estaba cercana, lo único que María echaría de menos de todo eso sería no poder conversar con Juan que en esos momentos era la única persona en quien podía depositar confianza. A su familia no podía recurrir, no porque ellos no fueran a apoyarla que estaba segura que lo harían, sino porque no quería perturbar sus vidas y causarles dolor, cada día Alberto vivía mas su propia vida desentendiéndose absolutamente de su familia y hogar, una tarde María pregunto a Alberto que que iban  a hacer aunque ya sabía de antemano su respuesta,………. arréglatelas como puedas que de eso yo no quiero saber nada,, y exactamente esas palabras fue lo que María escucho . Tomando la decisión de que al finalizar el año finiquitaría también un negocio que sola no podía llevar.

Y así lo hizo el primer día del año, unos días antes le había comentado a Juan la decisión , que la miro como siempre con compasión,, María para distraerse un poco  y poder centrar su atención en algo diferente que la ayudase a ver opciones opto por hacer unos cursos de masaje , a ella siempre se le había dado bien al menos sus amigos eso decían pero creía que le faltaba técnica y decidió adquirirla, estaba contenta el profesor era muy profesional y el grupito que se reunía martes y jueves iba avanzando lentamente en el manejo de  aceites esenciales y  de sus manos en las diferentes técnicas , una tarde Juan comento que tenía que hacer un recado en Baracaldo sobre las siete , y en esa localidad estaba el centro de masaje y sobre esa hora María tenía su horario de salida, se le ocurrió entonces pedirle a Juan …. Porque no te pasas a recogerme y volvemos juntos? Vale está bien, aquella tarde de enero no era una tarde usual , un cálido viento sur barría todos los rincones , María bajaba las crujientes  escalerillas de madera del centro de masaje cuando al fondo vio a Juan sonriente , su corazón le dio un vuelco de alegría  estaba guapísimo , como inmensamente sereno… As venido? Si contesto Juan y salieron a la calle dando un sereno paseo. María instintivamente tomo a Juan del brazo y este con un suave gesto la apretó contra si , haciéndola suya solo con el calor que su corazón emanaba la coló dentro de su alma  o esto es lo que María percibió.

Que no estaba sola que tenía un amigo incondicional en quien podía confiar y al que cada día quería mas ya en el autobús de vuelta a casa, María  le propuso a Juan , si quieres algún día puedes venir a casa  tomamos un café y charlamos , proposición que no encontró respuesta en ese momento.

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