Morir de amor 10

  • 13/11/2014
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Habían pasado quince días y María había visto a Juan por casualidad una mañana de huelga general en la que él y sus amigos ociosos del barrio deambulaban de aquí para ya sin oficio ni beneficio María no lo saludo no quería molestarlo ni comprometerlo se hizo a la idea de que no volvería a verlo más, el seguiría en su mundo su trabajo sus amigos sus padres ,rematando su situación sentimental, y ella se tenía que centrar en ver que es lo que Alberto quería y como lo quería y si quería algo, María disculpaba a Alberto echando la culpa de su desliz , a encontrarse sin trabajo y sin medios para sustentar una familia , pero en  el fondo de su corazón sabía que no la amaba solo esperaba dar curso a que los propios acontecimientos resolvieran por algún lado la situación.

Pero un mediodía luminoso cuando María acababa de recoger la cocina y se disponía a dar un pequeño paseo a su perra Nela ,una ratonera con manto canela ojos vivarachos pura ternura e inteligencia que llevaba con ella doce años y que recogió una mañana de julio de la estación de tren recién nacida , apenas se sustentaba sobre sus cuartos traseros y aun tenía el cordón umbilical con sangrecilla , al verla María tan indefensa con esa mirada inocente  la tomo por su barriguilla y la introdujo en un capazo de paja de esos que a ella siempre le gustaba llevar  Nela era su más fiel compañera, también había comprado María uno de esos arneses para bebes  y tenía a Aurora metida en el, cuando el timbre del portero automático sonó…….  Si? Pregunto María _ soy yo, aquella voz profunda y serena le llego dentro no se lo podía creer era Juan se lleno de alegría , y le abrió la puerta , sube …….

Acepto ese café, se miraron con ternura …. Estupendo lo preparo, Juan jugueteaba con Nela y María coloco A Aurora en una sillita de plástico azul encima de la mesa para que pudiera verlos y le dio una galleta, en realidad solo estaré un momento  dijo Juan tengo que trabajar enseguida, bien asintió María que puso café , y cogió dos tazas de porcelana china con unas rositas diminutas, doble bien cargado y con tres azucarillos ,,, ahí lo tiene usted. Sonrieron encantados de poderse contemplar, y quizá de saber que no se habían perdido del todo que la conexión estaba ahí no se sabía muy bien si era fuerte o débil pero ambos habían decidido seguir estando juntos y eso llenaba a María de emoción  de esperanza  y de gratitud. Ya he leído el libro comento María, y que te ha parecido? Pregunto Juan , es superbueno   me he reído  un montón ya te voy a traer alguno más para que leas - comprendió entonces María que la idea de Juan no era retirarse ni desaparecer de su vida que por algún motivo deseaba verla estar junto a ella  y seguir compartiendo inquietudes intelectuales y penurias emocionales , bueno me tengo que ir…… si si vale  yo me voy de paseo con mis niñas al monte,

María no pregunto si volvería mañana eso es lo que ella desrababa, pero solo lo deseaba si Juan lo deseaba también , Juan se despidió muy amable y cortes  acariciando a Aurora en el pelo y colocándole un chupete azul que esta escupió con desprecio  y al día siguiente a la misma hora el timbre del portero automático sonó …., Hola soy yo Juan al otro lado del telefonillo María escucho esa voz profunda y clara , y contesto sube, y en su interior pensó , bendito seas. Por espacio de un año todos los días cada día Juan tomaba café con María comentaban los acontecimientos del barrio las noticias del telediario libros música y un sinfín de cosas más y cada día en estas tertulias María contemplaba a Juan sus gestos ademanes sus facciones el ímpetu con el que rebatía argumentos la defensa a ultranza de sus ideales  a veces su ira y frustración al sentirse impotente ante algunos aspectos de la vida , otras veces una profunda tristeza lo sobrecogía al punto que le resultaba complicado respirar y se dejaba llevar por un llanto ahogado  María lo amaba no solo eso se estaba enamorando de él seguía siendo su protegido la niña de sus ojos , su amigo del alma con el que habían compartido  pero al mirarlo María se estaba dando cuenta que lo deseaba y lo deseaba cada día más, deseaba tocarlo y  se contenía deseaba besarlo y se contenía deseaba abrirle su corazón y expresarle lo que sentía por él pero no lo haría no quería comprometerlo l, al menos hasta que Alberto se definiera y definiera también su situación conyugal,

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