Morir de amor 7

  • 10/11/2014
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La ilusión que María tenía en que Alberto parecía más cercano, con más iniciativa de integrarse en   las actividades del nuevo negocio para así olvidar un las penurias de su situación profesional, pronto se desvanecieron, Alberto muchos días desaparecía , y solo llegaba a casa cuando María y Aurora estaban dormidas ,una mediodía ocurrió algo inesperado , estaba Alberto tras el mostrador organizando botellas , y María preparando un café cremoso, y Juan se coló en el bar su rubio pelo recién lavado , una camisa blanca de rayas azules con dos vueltas en las mangas, estaba recién afeitado , su piel brillaba a contraluz traía un exquisito aroma , a enebro y María lo miro y no lo pudo remediar, jamás se había dirigido a un hombre en esos términos, la exclamación fue instintiva no reflexionada a María le salió del alma……….. ´´Anda que no están buenos algunos  hombres  madre¨ Alberto se güiro en redondo encarándola, el que por la calle asaltaba a groserías, a la primera escoba con faldas que veía, que se había pasado media vida humillándola se dio cuenta que esa no era su María la humilde y resignada que se había habituado a quedar en segundo plano ,casi invisible, y con la idea de que su feminidad era irrecuperable, Juan educadamente obvio el comentario ,y pregunto ….. Viste el libro?. Si fue la respuesta de María azorada por la situación, lo leeré y te lo devuelvo, los ojos de Juan ardían en chispas María entendió que la etiqueta con el nombre y el teléfono de Juan habían sido intencionadas y un remolino de emociones se apodero de ella que estaba haciendo? , Se estaba dejando seducir ?se preguntaba o quizá todo aquello era simplemente una anécdota inocente. No lo sabía solo sabía que contemplar a Juan le daba vida escuchar su profunda voz la serenaba y que estaba empezando a vivir solo para verlo, eso le daba la fuerza y el coraje suficientes para levantarse cada mañana e ir encarando los días una lista de problemas interminables y mucho agotamiento. Las as tertulias eran emocionantes conoció María de labios de Juan la semántica mundo que a Juan fascinaba el origen de las palabras su significado más profundo como las utilizamos y con qué sentido entendió María de Juan que no es lo mismo lo que una palabra dice que lo que interpretamos de ella era fascinante, como fascinante era el conocimiento profundo de la naturaleza salvaje de este país de sus árboles, su fauna y la toponimia de las diferentes autonomías.

Muchas veces María lo sentía triste apesadumbrado, otras excesivamente inquieto y nervioso, a ella le hubiese gustado abrazarlo y así en un abrazo suave enjugar cualquier dolor, pero la distancia era lo único que los unía en ese instante. María un día hizo referencia a su situación matrimonial, y los ojos de Juan expresaron compasión, después se arrepintió lo que menos quería era abrumarlo con algo que el nada podía hacer pero Juan escuchaba y se apegaba a María, y también Juan confeso que él estaba pasando por una situación emocional muy complicada y dolorosa. María entonces se erguió en fortaleza para él lo cobijaba cada día como si fuese el mayor tesoro que nunca nadie hubiese depositado entre sus manos no quería que nadie le hiciera daño y cada cual en su misérrima desgracia iba desgranando situaciones que solo entre ellos era posible desahogar, así a diario iban haciéndose referencias de sus respectivos mundos.

 

 

 

 

 

 

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