Me quiero ir de España

  • 10/11/2014
  • 4

Me quiero ir de España, pero no se a dónde ir. No, no estoy huyendo de nada. Bueno sí huyo. Quiero huir de la mediocridad que tras acecharnos durante bastante tiempo por fin ha caído de lleno sobre éste país.

Todo el mundo debería estar orgulloso de pertenecer a su país y por tanto todo el mundo debería estar dispuesto a trabajar duro por él y llevarlo a niveles de excelencia. Digamos que esto es una definición de patriotismo. No se equivoquen, no me estoy refiriendo a nacionalismos, separatismos ni ningún otro “palabro” terminado en ismos que están tanto de moda y que a lo peor está promovida como tapadarea de otros asuntos.

Pero creo que hemos perdido el Norte, es más hemos perdido el Sur y estamos a apunto de perder el Este y el Oeste.

Tras una larga lucha logramos asentar la democracia en España, conseguimos llegar a un punto en el que el mundo nos respetaba por nuestra trayectoria.

Fuera de nuestras fronteras, las fronteras de verdad, nos conocían por nuestra transición política, por la recuperación económica y porqué no, por nuestros monumentos, nuestras playas, los toros, la sangría, el flamenco, la tortilla de patata, los Sanfermines y unas cuantas cosas más.

Sé que no es demasiado emocionante pero digamos que no estaba mal.

Les voy a contar una cosa.

En la década de los años 70 se introdujo en los ríos españoles el cangrejo rojo americano para repoblar los ecosistemas fluviales, es decir los ríos, que por esa época estaban bastante despoblados. Su gran capacidad colonizadora su aclimatación y sus posibilidades de explotación comercial facilitaron su propagación por todas partes invadiendo la práctica totalidad de la península. Este hecho aunque aparentemente bueno, introdujo una variación importante en el ecosistema que causó que el cangrejo de río europeo que habitaba en nuestros ríos empezara a desaparecer. Es más, nuestro cangrejo está catalogado como especie en peligro de extinción.

Por supuesto esto se hizo con todas las de la Ley y con la intervención del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA).

No se asusten, no voy a hablar de cangrejos, pero sí de la plaga que está causando verdaderos estragos en nuestro país en este momento, pero eso sí, una plaga propagada con todas las de la Ley.

No. No es el paro, ni la recesión económica ni la maldita crisis. Todo esto no son más que consecuencias de la plaga.

Estoy hablando de una plaga que sufrimos en la actualidad que amenaza por destrozar todo lo que ha costado tando conseguir. Una plaga que puede acabar con el prestigio de nuestro país y lo que es peor, una plaga que puede preparar el terreno para que a algún "salvapatrias" se le ocurra alguna "genialidad": La plaga de políticos mediocres, de políticos corruptos y de políticos mediocres y corruptos.

Tras la puesta en marcha de los gobiernos autonómicos, España se convirtió en un ecosistema que al igual que en el caso de los cangrejos, había que repoblar.

Diecisiete autonomías, cuarenta y una Diputaciones, Juntas Generales, Cabildos, Consejos Insulares …etc. Tenían que ser “rellenados” de políticos. Y eso se hizo. Se rellenó con aproximadamente 80.000 políticos. ¡Una completa barbaridad!

 

Pero esos casi 80.000 no son otra cosa que la primera fila visible del drama de una España invadida de políticos parásitos prescindibles. Hay otros 400.000 políticos incrustados, directa o indirectamente en el Estado, con puestos de trabajo, casi siempre como directivos, en las distintas administraciones, instituciones, empresas públicas, consejos de administración, cajas de ahorros, universidades, partidos políticos, aparatos sindicales y cientos de espacios más de la sociedad civil, que han sido ocupados por un poder político enfermo de ansiedad irrefrenable. Los expertos creen que de ese casi medio millón de políticos colonizando el ecosistema político de España, sobran al menos la mitad. Suprimiendo esa inmensa legión de familiares, amigos, enchufados y aprovechados del poder, España quedaría libre de un lastre insoportable, que hoy le impide avanzar hacia la solución de sus grandes dramas económicos y sociales. Las consecuencias de la inmensa masa de políticos existente no solo afectan a la economía, que no puede soportar ese terrible lastre, sino que dañan también aspectos como la ética pública, la organización de la sociedad y el funcionamiento de un Estado justo e igualitario, sin olvidar que el exceso de políticos propicia la corrupción, la arbitrariedad de los poderes públicos y la caída de los valores. Aspectos que desgraciadamente componen los titulares de la prensa y televisión de los últimos tiempos. La monstruosa clase política es ya identificada por los ciudadanos como un problema de gravedad y figura en las encuestas como el tercero para la ciudadanía, con tendencia a ocupar el segundo puesto, solo por detrás del drama del desempleo, del que también se culpa a la clase política.

 

Ahora nos conocen por el “Caso Palma Arena”, el “Caso ”Gürtel”, el “Caso Nóos”, el “Caso Palau de la Música”, el “Caso ITV”, el caso "Pujol" (el Honorable, ¿recuerdan?) y un buen puñado más de tropelías de las que antes era difícil enterarse pero que gracias a las nuevas tecnologías se propagan por todo el mundo instantáneamente.

 

Gracias a esto, cuando viajamos, en lugar de preguntarnos por la tortilla de patata nos preguntan por el “Caso Bárcenas”. ¡Que vergüenza!

 

Al igual que los cangrejos de los que hablaba antes, esta plaga ha producido cambios profundos en el ecosistema en el que vivimos y si no mejora, seremos lo que soportamos todo este tinglado los que seremos catalogados como especie en peligro de extinción.

 

Y ahora ¿Qué? ¿Nos vamos a vivir a otro sitio, a otro ecosistema? ¿A otro país? ¿A cuál?

 

Si nos vamos a los países del norte de Europa… mucho frío y poca luz.

Si nos vamos a Inglaterra… es que no hay manera de aprender Inglés.

En Alemania nos van a hacer trabajar como nunca hemos trabajado, eso si aprendemos alemán y somos jóvenes recién titulados, si no ... nada

¿Rusia?.. bufff.

Si nos vamos a EEUU nos pueden echar del trabajo sin indemnización, no tendremos la cobertura médica a la que estamos acostumbrados y sólo tendremos una semana de vacaciones.

Si vamos a China… mejor no sigo

En el norte de África no encontraremos trabajo, y en el resto de África no encontraremos ni trabajo ni casi nada más.

 

Hemos perdido el norte, me quiero ir….pero me voy a tener que quedar y buscar el Norte, el Sur y lo demás.

 

Fco. José Huerta

Denunciar contenido

4 comentarios

Deja tu comentario
Foto FJH 4x6 300
Huerta Coso Francisco Jose10 d diciembre d 2014 a las 15:35 (UTC)
Realmente llegué a intentarlo hace un par de años, pero soy como el título del viejo disco de Jethro Tull: Too old to rock'n'roll
Un saludo
DSC00104
Félix Rodiño Vallugera12 d noviembre d 2014 a las 08:27 (UTC)
Otra brillantísima reflexión por la cual le vuelvo a felicitar. Un cordial saludo.
Captura de pantalla 2014-03-18 a la(s) 15.57.38
Pescador Santirso Miguel Angel11 d noviembre d 2014 a las 08:06 (UTC)
Yo estoy fuera de España y tengo trabajo, pero espero volver a corto plazo. Marcharse es una opción, otra es quedarse y cambiar España porque PODEMOS.
DSC0121Redes
LOPEZ AURORA10 d noviembre d 2014 a las 21:36 (UTC)
Ya somos demasiados los que quisiéramos marcharnos de aquí. Busca mi blog EXCELENCIA a lo mejor coincidimos.

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia