Morir de amor 6

  • 09/11/2014
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Un par de horas más tarde se encamino María , hacia el negocio para ver como andaban las cosas, y la escena que contemplo la enterneció , por un lado Alberto sostenía a Aurora con su trajecito de conejillo encima del barnizado mostrador de madera del bar; estaba radiante con su preciosa niña , ella como si supiera que iba  a ser modelo sonreía tratando de dar pasitos con sus badanas blancas y al otro lado del mostrador estaba Juan con una gran cámara de fotos y un objetivo excesivamente grande , tomando medidas y posiciones con la intención de hacer un reportaje fotográfico a padre e hija, durante un par de horas Juan tomo algunas fotos hay que decir que el siempre estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por hacer que la gente fuera  feliz María también lo era el ambiente era distendido y se dijo gracias a Dios, al entrar al mostrador para colocarse el mandil y comenzar a adecentar la vajilla de cristal para sus contertulios se dio cuenta María que debajo del periódico disimuladamente había un libro no hizo ademan alguno y siguió con su tarea como si nada, los clientes en sus mesas jugando al mus, alguno introduciendo convulsivamente monedas  en la máquina tragaperras y un partido del Real Madrid Barsa en el televisor , algunas mujeres en la puerta con infusiones de té y menta o chocolate y varios niños jugando al balón, Juan había recogido meticulosamente su esplendida máquina fotográfica en una bolsa de cuero marrón, y con una amplia sonrisa se despido , bueno chicos hasta mañana adiós a todos, la gente lo despidió con un ademan de cabeza o de mano o algún agur .Alberto por su parte que estaba de un excelente humor propuso…. me llevo a Aurora al parque un rato y la subiré  en los columpios vale? Está bien asintió María, que al quedarse a solas levanto el periódico y vio incrédula un librillo de pastas azules, e  inscripciones doradas ,con el título de Sinuhé  el egipcio de Mika Waltari – María lo abrió y en un costado a la derecha de la dura pasta había pegada una etiqueta blanca con el nombre completo de Juan y su número de teléfono, María se dijo una de dos o este hombre cree que no le voy a devolver el libro o es una señal de que está ahí y me está abriendo una puerta para que lo sepa ………. Ella no lo sabía pero no le importaba porque tampoco nada pretendía si es cierto que unos meses atrás cuando Juan recogió a su sobrino del suelo algo sucedió en su interior algo a lo que no dio importancia se decía ¨ que ver como otro pone amor siempre llama la atención cuando uno cree que está falto por circunstancias´´ la cuestión es que día a día parecía que ella organizaba todo su universo solo para poder disfrutar de un poco de charla con Juan a mediodía y a primera hora de la tarde. Esa noche María leyó el primer capítulo de Sinuhé el egipcio y le gusto, despego cuidadosamente la etiqueta con el nombre y el teléfono de Juan y con el mismo cuidado la pego en un lateral del primer cajón del sifonier de la salita de estar, y se dijo que suerte que entre tanto caos pueda tener una ilusión la ilusión de tener a alguien con quien charlar.

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