Morir de amor 5

  • 07/11/2014
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María acostumbraba a llevar algún libro, que releía a ratitos perdidos; encima del mostrador  había quedado un libro de  Tuesday Lobsang Rampa, Juan lo tomo entre las manos y pregunto esto lees?. Si por? ………Contesto María: pues porque todo lo que cuenta este tío es mentira, ¨a no se¨ ´ a mí me parece gracioso y me lo he tragado todo , primer desencanto, se había quedado María con la sensación de que era una ilusa y un poquito de rabia por lo resabiado que era Juan ,este al ver la expresión de desconcierto , se apresuro a decir, pero bueno el libro en si mismo está muy bien, la ilusión volvió al galope al corazón de María que pregunto te gusta? lo has leído? No contesto Juan, se dio entonces cuenta María que esta relación estaría siempre llena de contradicciones, entonces ?..... Pregunto María lo sé y basta -fue la contestación de Juan, .. A bueno.

Y cada uno se quedo ensimismado en sus propias reflexiones, entonces Juan dijo yo tengo cientos de libros si quieres te puedo pasar alguno, cien veces mejores que este, sorprendida María contesto, yo también tengo cientos de libros pero si me dejas alguno estará bien. y sonrieron, para María poder hablar con Juan era un escape, de hecho se daba cuenta que cada día era más la ilusión de organizarlo todo y tenerlo todo listo solo para disfrutar de algunos momentos en los que podían comentar las noticias del telediario ,las novedades del barrio o algo gracioso que le había sucedido a algún contertuliano.

Un mediodía fresco de marzo Alberto se había hecho cargo del local estaba de mejor talante y parecía que llevaba las cosas de otra manera cuestión que hacia feliz a María, prepárame a la niña que me la llevo conmigo y la tengo al sol en la puerta y luego pasas a recogerla,  eso le daba a María un ratito de descanso que pensaba usar para prepararse un buen baño. Vistió a Aurora que tenía cinco meses con un trajecito de peluche blanco que ella misma le había confeccionado con un gorrito con orejas redonditas , Aurora imbuida en el trajecito parecía un conejillo, y salieron de casa.  ,

Por fin se dijo María que alivio un descanso y se metió de agua hasta las orejas en la bañera escuchando a Carlos cano,

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat7 d noviembre d 2014 a las 22:58 (UTC)
Bonita historia.

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