MORIR DE AMOR 4

  • 06/11/2014
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En este ambiente se iban sucediendo los días, María estaba contenta porque a ella le gustaba la gente y observar a sus contertulianos relajarse un poco de sus tensiones sentados en las mesas de su bar con una caña de cerveza bien fría, un platillo de cortezas de cerdo y algún pinchito de tortilla, charlando o mirando la televisión, le hacía muy feliz. y a las tardes organizaba partidas de mus; verlos vociferar y reírse era un todo  lujo. y para sus mujeres y sus niños haba acondicionado dos amplios bancos de madera a la puerta y  había hecho instalar un caballito mecánico azul .Alberto cada día aparecía menos a echar una mano y así se vio María trabajando  más de diez horas al día, al llegar a casa ni una palabra, al meterse en la cama cada uno se daba la vuelta para un lado y un gran hueco se hacía en el medio, y un gran vacío en sus corazones, los fines de semana Alberto desaparecía sin dar explicación  , explicación que María tampoco  pedía y aparecía al amanecer bebido. Ella sabía lo que estaba sufriendo pero también sabía que el camino que había elegido era el de la separación, si no estaban juntos aquel barco se hundiría, y el barco la verdad había empezado a hacer agua más agua que el Titanic. No puedo dejarme vencer se decía para si María esto algún día pasara………….pero la soledad y la pena estaban cerrando poco a poco su pequeño corazón.   Uno de los clientes fijos del bar era Juan , tenía la costumbre de tomar un blanco al mediodía al salir de su trabajo , pedía su blanco, que María serbia con gusto, cogía su periódico y se reclinaba en cualquiera de las sillas , y a las tres de la tarde también aparecía Juan antes de volver a ir a trabajar, a tomar su café :,solo doble y bien cargado le gustaba y con tres azucarillos, ella lo observaba por detrás del mostrador haciéndose la distraída con un paño de cocina secando cucharillas de café, lo sentía inocente y noble inteligente porque lo era cualquier cuestión que  cualquiera se planease Juan tenía como un no sé qué:  una visión más amplia más profunda  ,mas información veraz, mas conocimiento era como si viese el cuadro en su conjunto después de haber analizado las piezas  y siempre estaba dispuesto a aportar. Juan era risueño y vivaz y claro está un día se entablo una conversación, que iba más allá del mero formalismo de los buenos días buenas tardes agur o chao.  

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