Condenados al ostracismo

Al igual que en la Grecia antigua, necesitamos herramientas que devuelvan la democracia a sus dueños: Al pueblo.

En la antigua Grecia, en el año 510 a.C. Clístenes decretó la Ley del Ostracismo para luchar contra la tiranía; si bien no se puso en práctica hasta el 487 a.C. El primer condenado al ostracismo fue el político Hiparco y el último el demagogo Hipérbolo (417 a.C.). Cada año se reunía la asamblea en Atenas y tras una serie de votaciones, se decidía —o no— desterrar a una persona por el bien común durante diez años. La persona desterrada tenía diez días para abandonar la ciudad. En resumen la condena al ostracismo era un mecanismo de autodefensa popular, un voto de confianza política.

Es una idea fantástica. Lástima que se haya dejado de emplear. ¿Se imaginan tal arma de destrucción masiva en nuestros días? Lo malo sería que tendríamos que realizar una asamblea no anual, ni siquiera mensual... yo diría que incluso diaria. En España, en el siglo XXI cada día nos sorprendamos con nuevos casos de corrupción. Cada mañana hay un nuevo imputado, un nuevo político corrupto, un nuevo sinvergüenza. Y lo que es más preocupante. Afecta a todos los partidos, y si no echen una ojeada a esta lista: Operación Púnica, Tarjetas opacas, Bárcenas, Puyol, el pequeño Nicolás, Nóos, EREs falsos, Gürtel, Operación Malaya... la lista es infinita. En lo que llevamos de 2014 hay más de 1700 causas y más de 500 imputados. Lo cual lleva a una conclusión evidente: El que entra en política es para lucrarse.

Es curioso que alguno piense que la forma de solucionar un caso de corrupción es pidiendo perdón en Las Cortes. No. El pueblo no quiere que le pidan perdón. Estamos cansados de dirigentes a los que no les constan esas pequeñas cosas a las que usted se refiere. Lo que la sociedad exige es que los chorizos devuelvan el dinero robado y con intereses, que dimitan y que vayan a la cárcel. Y si no se devuelve el dinero se los embarga y se los mantiene en prisión hasta haber repuesto hasta el último céntimo. Y por supuesto que pierdan todos sus privilegios. No queremos gentuza. No queremos que estos sinvergüenzas sigan lucrándose a nuestra costa... Si es tan sencillo ¿por qué no se hace?

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy no puede ser otra. Una canción carcelaria, en recuerdo de todos estos golfos. Jailhouse rock del Rey. Con todos ustedes: Elvis.

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3 comentarios

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Dioni Valladares3 d noviembre d 2014 a las 17:33 (UTC)
Le felicito lamentablemente es una mal de muchos paises, este señor unos días antes se quejaba de la corrupción del gobierno venezolano y como por cosas de la ironia de la vida ahora sale con esto y pretende solo arreglar las cosas pidiendole perdón al pueblo español como si así se fuese a solucionar los casos de corrupción.
Carcel a todo los politicos que atenten contra el tesoro de la nación.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat3 d noviembre d 2014 a las 14:42 (UTC)
Perdón: Quise decir beneplácito.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat3 d noviembre d 2014 a las 14:40 (UTC)
Cuentas con mi beneflácito.

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