México seis pies bajo tierra

"Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena…”

Pareciera que vivimos una mutación tétrica adentrados en el mundo de la familia Fisher, esa serie de principios de milenio que revolucionó la sátira y el humor negro en las pantallas. Aunque nuestra realidad difiere en que los Fisher orquestaban una casa funeraria en donde la gente que llegaba en el casquete, venía con nombre, historia y en la mayoría de los casos una larga vida con un final conocido por sus seres queridos.

No me malinterpretes, estoy tratando de sonar lo más seria posible; pero en mi contra; en este país la seriedad ha quedado relegada al banquillo de suplentes maltratados y ha sido suplantada por un cinismo asesino que nos come y acostumbra cada día a ver normal aquello que no sucedería ni por asomo en la novela más extrema de Steven King.

“Fosas comunes”. Habrá que explicar esto a cualquier habitante de los países de primer mundo. En donde las fosas comunes probablemente no existan ni en vocabulario. Y vaya si esto no es el acabose, es frustrante y habría que gritar a ese gobierno sonso y títere que no sabe y no dice; o más bien, que sabe y calla cómodamente. Vaya si ya es escandaloso y digno de tribunal infinito que ocurran homicidos al por mayor, y que debería hacernos levantar aunque fuera un solo.

Privar a un ser humano del simple hecho de existir, porque incomoda en algunos intereses o por puritito placer, es simplemente inaceptable.

Alguna vez me respondieron a alguna queja durante un café, “Calla, que cada pueblo tiene el gobierno que merece”. Me dieron ganas de dar un puntapié a mi antagonista, ¿Es que las mujeres de Juárez merecían tal genocidio? ¿Es que aquellos estudiantes de Guerrero merecían desaparecer y dejar sin rastro alguno a su familia? ¿Es que el niño que limpia el parabrisas o hace maromas sobre su “cuate” en frente del semáforo merece estar ahí en vez de batallando contra el Baldor en un pupitre? ¿Es que acaso, todos los que hacen cola y esperan sufriendo su turno en el seguro, merecen tal cuidado?... No, me rehúso a pensar que es verdad, me parece que fue una respuesta fácil e injusta para evitar una discusión peor.

Tal vez, te lo acepto, hemos estado dormidos. Hemos sufrido de un coma generación tras generación, pero un coma que empieza a tener pausas de conciencia, unas pausas que han impulsado a esos 43 titanes a plantarse y a mirar con talante de frente la injusticia…, vaya mundo que vivimos, que han tenido que pagar caro su valor. Con que mal sabor de boca, con que nostalgia y sentimiento de frustración está el país, con que dolor punzante que no deja de sangrar están esos padres de familia.

Y es la historia que no parece terminar, que solo cambia de escenario y protagonistas desdichados que siguen siendo víctimas de un poder que malversa fondos e intenciones; de un poder que deshumanizado por la fuente de riqueza se ciega ante un pueblo que hierve en ideas de justicia, ciego ante un pueblo que se cansa cada día más de su pretensión y perversión.

Me es imposible no evocar las noches de boda de Sabina y lanzar una oración al futuro, “que las persianas corrijan la aurora, que gane el quiero la guerra del puedo, que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo…, que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentira…, que no se ocupe de ti el desamparo, que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena…”

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2 comentarios

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juanillo
Juan Salvador Ramirez Mejia21 d febrero d 2015 a las 03:55 (UTC)
Este artículo podría leerse hoy, mañana, pasado, hace 10 años, dentro de 15... y es que tristemente nuestro hermoso país lleva hundido, podrido desde que tengo memoria; y con muy breves momentos de brillantez. Es una pena, ya sea por el gobierno o por el pueblo mismo estemos así, con oportunidades escasas, con pobreza en la mayoría de los habitantes, con miseria extrema en millones de rincones, y tantos burócratas cobrando, viviendo y hurtando lo que supuestamente es de todos. Cada año tendremos una historia de hartazgo nueva como bien lo escribes, y cada año se acumula el coraje, y en nuestra era, con el ritmo que se vive, no lo podremos recuperar jamás.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat28 d diciembre d 2014 a las 22:45 (UTC)
Te deseo toda la felicidad para el 2015.

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