Que se mueran los negros

  • 12/10/2014
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Nadie ha hecho nada hasta que la enfermedad ha traspasado la frontera y ha llamado a nuestras puertas

Con el contagio por parte de la auxiliar de enfermería de ébola —por cierto, permítanme el inciso: ¿No tienen los pacientes derecho a la intimidad? ¿Cómo aparece el nombre e incluso su foto en los medios?— hemos llegado a una conclusión. Estamos enfermos. Y no de la terrible enfermedad precisamente, que también. Sino de una extraña enfermedad que afecta principalmente a los ciudadanos del primer mundo, que consiste en desdeñar el sufrimiento de los demás hasta que la enfermedad no llama a nuestra puerta. Creo que se llama ceguera selectiva.

El ébola lleva matando desde 1976, y en lo que llevamos de año 2014 ya ha sesgado la vida a más de 4 000 personas. La realidad es que solo afectaba a África, y claro ¿a quién le importan los negros o los pobres? Están lejos de nuestras confortables casas y no molestan. Pero ya no. El virus ha llegado a España, a Europa, al primer mundo, y por tanto, es visible. Ahora sí nos preocupa. Ahora tenemos miedo. Como es lógico la comunidad internacional se ha volcado para dar respuesta a la crisis del ébola. No se repara en gastos. La Comisión Europea dotó con la escandalosa cantidad —nótese el tono irónico— de 500 000 euros a Guinea para evitar que se propagara el virus. Peccata minuta comparado con los gastos de las tarjetas B...

Las tertulias de radio, tele y prensa se llenan de expertos en protocolos sanitarios. Imagino que son los mismos expertos que opinan del descarrilamiento de trenes, de la sucesión de la Corona y, si me apuran, de los favoritos en las galas de Gran Hermano. Es muy llamativo que no haya dimitido nadie todavía. No porque sean culpables directos de nada, sino porque su cargo lleva implícito la responsabilidad. La verdad es que no sé de qué me sorprendo. En España ha habido ¡24 manifestaciones! por haber sacrificado al perro de la enferma, pero nadie ha protestado ante el Palacio de la Moncloa ni ha hecho nada por ayudar a los enfermos africanos, ni dotarlos de medios, no ya suficientes, sino dignos, a los países donde la gente muere diariamente...

Piensen.Sean buenos.

La canción regalo de hoy es otro icono de la música. Sympathy for the devil de The Rolling Stones. Una de sus mejores canciones. Sublime de principio a fin. Algunos interpretan la canción como una crítica a la inmoralidad humana o la hipocresía de levantar una figura del mal en lugar de buscarla en el interior del ser humano. Disfruten. Son The Rolling Stones.

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2 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat6 d noviembre d 2014 a las 21:27 (UTC)
Eso que dices es lo que mas me indigna. Ponemos el grito en el cielo por cualquier chuminada y por no tratarse de una novedad el saber lo que están padeciendo en determinadas zonas son pocos los que rompen una lanza en su favor.
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Lucas Simancas12 d octubre d 2014 a las 16:55 (UTC)
Buen artículo Diego

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