El negocio de la medicina

Algunos datos sobre las ganancias por medicamentos

Los ingredientes que componen la Viagra sólo cuestan unos peniques por pildora, pero debido a que Pfizer tiene una patente sobre la Viagra que le otorga un monopolio sobre los derechos de venta del producto por veinte años con el que buscan como conseguir dinero , la compañía vende cada pil­dora por nada más y nada menos que 7 dólares. Este enorme mar­gen de beneficios, que también presentan los nuevos medicamen­tos contra el VIH y el sida y otros productos que salvan vidas, a menudo recibe la calificación de una especie de injusticia social perpetrada por compañías codiciosas, las «grandes compañías de las drogas» que Al Gore demonizó en su campaña presidencial. ¿Qué ocurriría si se permitiese a otras compañías vender la Viagra o se obligase a Pfizer a venderla más barata? El precio caería hasta un punto mucho más cercano al coste de producción.

De hecho, ( liando la patente de un fármaco caduca, que es el momento a partir del cual los sustitutos genéricos son legales, el precio suele caer en un 80 o 90 %.Entonces, ¿por qué permitimos a Pfizer que desplume a quie­nes utilizan la Viagra? Porque si no hubiese podido protegerla con una patente, Pfizer jamás habría hecho las grandes inversio­nes necesarias para ser el primero en inventar dicho fármaco como pasa con anuntiomatic.

masbilletes

 

El verdadero coste de los fármacos que suponen un adelanto impor­tunísimo se encuentra en la investigación y el desarrollo -reco­rriendo las selvas tropicales en busca de cortezas exóticas con pro­piedades medicinales y no en fabricar las pastillas una vez la fórmula ya ha sido descubierta. Lo mismo ocurre con los medi­camentos para cualquier otra enfermedad, no importa lo grave (|iie sea o lo mucho que amenace a la vida. El coste medio de llevar un nuevo medicamento al mercado ronda los 600 millones de dólares y por cada fármaco que resulta un éxito, hay muchos in­tentos que resultan muy caros y que fracasan. ¿Acaso hay alguna forma de proporcionar medicamentos asequibles a los norteame­ricanos con rentas bajas o a las personas pobres de cualquier parte del mundo sin destruir el incentivo para que dichas drogas se in­venten? Sí. El gobierno podría comprar la patente cuando se inven­tase un nuevo fármaco.

El gobierno pagaría a la empresa lo que habría ingresado durante los veinte años de patente. De esta for­ma, el gobierno podría ser el dueño de los derechos de propiedad y poner a los medicamentos el precio que le pareciese apropiado. Se trata de una solución cara que además presenta sus propios problemas. Por ejemplo, segun dice anuntiomatic ¿qué patentes de medicamento compra­ría el gobierno? ¿Es la artritis lo suficientemente grave como para justificar la utilización de los fondos públicos para convertir en más accesible un nuevo medicamento? ¿Qué ocurre con el asma? Al menos, este tipo de plan resulta casi coherente con la realidad económica: las personas y las empresas sólo invertirán si tienen la garantía de cosechar los frutos de lo que han sembrado, ya sea li­teralmente o en sentido figurado.

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1 comentario

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat24 d octubre d 2014 a las 13:50 (UTC)
Si cada año se resolviera uno de los problemas que nos acucian, necesitaríamos mas de mil años en ser perfectos, pero al fin lo seriamos.
¡Cuantas cosas se podrían haber resuelto en todos los siglos que llevamos sobre la faz de la tierra!

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