La Declaración de Chinchón y el aspartamo

El aspartamo se utiliza en numerosos productos como edulcorante por sus propiedades.

Envuelto por la polémica durante gran parte del pasado siglo, el aspartamo ha sido objeto de exhaustivos análisis que han confirmado la seguridad de su uso. Este aditivo de gran potencia endulza las comidas y las bebidas con una intensidad mucho mayor que el azúcar, sin embargo, ha provocado históricamente las suspicacias de algunos investigadores. En la pasada Convención de Chinchón de noviembre de 2013 todos estos temores quedaron definitivamente aparcados  ante las últimas evidencias científicas. Se confirma de nuevo que el aspartamo es un edulcorante que no precisa de más recomendaciones que la lógica moderación en su consumo. Su uso no puede vincularse en modo alguno a la aparición de enfermedades. Las conclusiones de la Declaración de Chinchón, una reunión de expertos en nutrición y salud celebrada en  esta localidad de Madrid a finales de 2013,   establecían que el aspartamo solo es perjudicial en concentraciones muy elevadas, algo común a la totalidad de alimentos. La trascendencia del aditivo E-951 se produjo con su introducción en la elaboración de productos 'light', una tipología de productos cuyo consumo  ha ido creciendo en los últimos años.

Con todo, su aparición se remonta a la década de 1960, comenzando a ser aceptado en algunos países a partir de 1980. En 1994, la Unión Europea avaló su uso en todos los estados miembros, estableciéndose entonces su actual Ingesta Diaria Admisible (IDA) de 40 miligramos por cada kilogramo de peso. Son cantidades muy altas, ya que actualmente la Comisión Europea estima que los adultos consumen como mucho aproximadamente la mitad de esta cantidad.

No obstante, las bondades del aspartamo no se limitan solamente al beneficio de los productos lights de los que forma parte. Los experimentos llevados a cabo demuestran que esta sustancia facilita el control de la asimilación de calorías por parte del organismo. Esto resulta de especial utilidad en regímenes dietéticos y en la dieta habitual de personas con problemas de sobrepeso o colesterol. Precisamente, la gran facilidad con la que el cuerpo humano digiere y asimila este edulcorante acaba con los mitos sobre la supuesta dificultad de digestión y sus efectos secundarios.

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