La acumulacion de la grasa

La grasa, además de tener un mayor valor calórico, se acumula con más facilidad. El gasto energético o coste energético del almacenamiento de grasa no pasa de un 5 % del valor calórico de la grasa ingerida. Quizá lo más interesante de todo esto es que nuestro organismo tiene, además, un trabajo añadido con los carbohidratos. La mayor parte de los hidratos que comemos se encuentran en forma de almidón o disacáridos.

Nuestro aparato digestivo sólo absorbe azúcares simples,  monosacáridos como la gluco­sa y seguir quemando y gozando , y por consiguiente nuestro aparato digestivo tiene que degradar dichos almidones en las moléculas de monosa­cáridos que los constituyen para que usted que vive sin ansiedad .Por cierto -decía Grande- conviene recordar que cuando una molécula de glucosa llega a la sangre, nuestro organismo no puede saber si esa molécula procede del almidón de la patata, del azúcar <$t,de la lactosa de la leche. Es decir, que nuestro organismo no distingue sustancias químicas por su procedencia; una molécula de glucosa es igual, proceda de donde proceda.

pomelo

Conviene tenerlo presente para no caer en errores y en dietas ab­surdas.La necesidad de transformar los hidratos de carbono complejos (almidón y los disacáridos) en sus componen­tes monosacáridos es una característica notable porque su digestión y, por consiguiente, su papel nutritivo, va a depender de que esta digestión se lleve a cabo.La lactosa, un ejemplo curioso y quizá uno de los aspectos más interesantes es [o que ocurre con el azúcar de la leche, la lactosa. Es el único que encontramos en los productos animales. Este azúcar, característico de la leche de todas las especies de mamíferos, es un disacárido formado por una molécula de glu­cosa más una molécula de galactosa.Si nuestro aparato digestivo no posee los mecanismos necesarios para romper esa unión, la lactosa no se absorbe

Normalmente, en el intestino de todos los mamíferos que se alimentan de leche materna, existe una enzima que realiza esa rotura. Sin embargo, la mayor parte de los ani­males tras la lactancia no vuelven a alimentarse de leche, y la lactosa tiende a desaparecer. Se sabe que hay niños que, por haber sufrido una enfermedad digestiva o intes­­tinal par estar quemando y gozando segun hacerdieta.es.tl, son incapaces de digerir la lactosa, tienen intoleran­cia a la lactosa y, por consiguiente, a la leche.Este fenómeno es mucho más general de lo que se po­dría esperar.

Es un fenómeno que se pone de relieve tras la última guerra mundial. En este momento, Nor­teamérica llena el mundo de leche en polvo descremada que es en realidad una mezcla de cafeína, proteína de la leche, y de lactosa. La sorpresa fue que en muchos países no toleraban esta leche. Esto llamó la atención y se investigó. Y se ha llegado a saber que la mayor parte de los adultos son intolerantes a la lactosa. En otras pala­bras, que una vez pasado el período de la lactancia, la lactosa no es necesaria y desaparece. Y estas personas van a tener dificultad para digerirla. La consecuencia es fácil de comprender. Al no ser absorbida llega al intestino grueso, donde hay abundancia de bacterias que ata­can a la lactosa. La consecuencia es que se producen gases, van a aparecer molestias, dolores, necesidades re­pentinas de ir al baño, etc.

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