Vínculos entre Argentina (Aarón Anchorena) y la literatura de ficción de Julio Verne

¿Que tienen de común estos dos personajes de la Historia Argentina y la Litaratura Francesa?

Aarón Anchorena (1877-1965) productor agropecuario, aviador, navegante, trotamundos incansable, cosmopolita-capitalista argentino. Julio Verne (1828-1905) escritor, poeta y dramaturgo francés célebre por sus novelas de aventuras y por su profunda influencia en el género literario de la ciencia ficción.

 

¿Que tienen de común estos dos personajes de la Historia Argentina y la Litaratura Francesa?

 

Como el "espíritu de la ingeniería" de la Belle Époque francesa era llegar a lugares antes inalcanzados, cada vez más altos (como la Torre Eiffel), cada vez más lejos con las distancia entre lado y lado en cada puente (como el Viaducto del Garabit) o hacer obras cada vez mas grandes (como el Crystal Palace); logrando en cada nueva oportunidad una nueva hazaña, una nueva proeza de la tecnología. En cada oportunidad había un nuevo desafío que vencer: llegar a una nueva tierra lejana (los polos o una isla en medio del mar), o a una zona no explorada (el fondo de los océanos) o a otro lugar fuera de esta tierra (la luna). Dicho "espíritu de la ingeniería de la época" Belle Époque francesa, que aparecerá claramente en las aventuras de literatura científica de Julio Verne, mostrarán la importancia que la ciencia, las máquinas y los personajes como los ingenierios (Ciro Smith, Banks o Robur) tenían en la visión (burguesa) del futuro de la humanidad. De aquí la importancia que los personajes de las novelas –como los ingenieros- cobrarán, dado que significaron una fuerza transformadora de la sociedad (con su ciencia aplicada al desarrollo tecnológico).

 

Fuerza transformadora de la sociedad que se entendía «para bién», para el progreso de la humanidad; a pesar de que la 1° Guerra Mundial marcara su fin y que las ciencias básicas aplicadas a la fabricación de armamento definiera a esta fuerza transformadora como algo utilizado «para mal» de la humanidad -en la visión de lo que Eric Hobsbawm llama como la "Era de las catástrofes" en Historia del siglo XX (1998)-.

 

Por otro lado, la Belle Époque Argentina 1860-1936, retoma ese mismo "espíritu de la época de la Belle Époque francesa (y su capacidad para transformar hábitos, costumbres y la cultura de bastas capas de la sociedad); de aquí no solo explicamos el correlato entre las iconografías (ilustraciones de las novelas de ficción de Verne y las fotos de la decoración de interiores de las residencias privadas en la Argentina. Dado que los modos de aclimatar [ambientar] los espacios interiores de las residencias burguesas en Argentina, fueron directamente proporcionales, al imaginario social que ya estaba instalado en la literatura –novelas de ficción de Julio Verne- de la Belle Époque francesa. Así, del mismo modo como el Capitán Nemo era un hombre muy instruido y aventurero (una representación del espíritu de la cultura ilustrada, heredada de la Ilustración); los burgueses, sean franceses o argentinos, unidos por los mismos lazos de la economía imperialista en expansión: representaban muy bien ese "espíritu aventurero Belle Époque –francés o argentino- del Señor Burgués". Que en el caso de Aarón Anchorena (1877-1965) quedó representado a la perfección, como hombre de mundo (filántropo cosmopolita capitalista), de hombre libre gracias a la tecnología disponible en la época (aeronáutica, náutica, automovilística); metáfora viviente, como si de un personaje de las novelas de aventura de Julio Verne se tratara. Como si Aarón Anchorena fuera el personaje Jean Passpartout en la novela de Verne La vuelta al mundo en 80 días (1872). Del mismo modo, como si Aarón Anchorena fuera el joven aventurero en busca de emociones llamado Godfrey en la novela de Julio Verne: Escuela de Robinsones (1882), cazador infatigable.

 

Una manera característica de la cultura decimonónica respecto de cómo coleccionar  y exhibir las obras de arte hasta el hartazgo (espíritu coleccionista del Señor Burgués), quedó expresado gracias a los viajes exóticos (en una combinación de búsqueda de materia prima en otros continentes, para la economía imperialista en expansión tal como lo aclara Eric Hobsbawm en La era del imperio 1875-1914 (1987), junto a la diversión en tierras lejanas: caza en África). Como un filántropo «cazador» de estilos artísticos, muebles, obras de arte y otros objetos exóticos; donde el Arte era un presa más de su comportamiento explorador. Así los objetos (incluidos los muebles y obras de arte) como si fueran valiosas presas (que de hecho eran costosas, raras y difíciles de adquirir), vinieron a ocupar simbólicamente el lugar de las presas de caza . Dado que el común de la gente (proletariado) no podía disponer de dinero para gastos ociosos en viajes de caza, tampoco podía disponer de dinero para cazar objetos de arte y muebles.

 

El artículo completo ilustrado se puede visitar en: http://www.monografias.com/trabajos102/ingenieria-literatura-ficcion-belle-epoque-francesa-y-generacion-1880/ingenieria-literatura-ficcion-belle-epoque-francesa-y-generacion-1880.shtml

 

Esta información corresponde a una parte de mi Tesis Doctoral en Arte, Facultad de Bellas Artes, Universidad Nacional de La Plata. Argentina: que se puede visitar en la web de la Universidad:http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/35108/Documento_completo__.pdf?sequence=3

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