¨Podíamos hablar de mil cosas¨ 1

  • 24/08/2014
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Apenas lo conocía, solo de vista aunque bien es cierto que vivíamos en el mismo lugar , desde pequeños; nuestros padres trabajaban en la misma fábrica y alguna que otra vez coincidimos en la puerta a llevarles los bocadillos y algún plátano cuando había huelga,  cosa que ocurría al menos un par de veces al año y que desestabilizaba en alguna medida la paz de los hogares, casi la mitad de los vecinos del barrio trabajaban allí , la ficha técnica era de quinientos obreros, cuando esto ocurría  no salían a la calle por temor a ser llamados esquiroles, o más bien por no recibir una pedrada de alguna mano desconocida., momentos tensos generalmente –que los obreros se encargaban de suavizar tratándonos con sumo cuidado y alegría, ¨anda venid nos decían¨ y nos colábamos encantados en sus dependencias , Agustín el padre de Faustino  otro obrero amigo -  era uno de sus guardas hombre chiquitín ocurrente vivaracho que todo el mundo respetaba y quería.

Su atuendo un uniforme llamativo negro con gorra de plato y una cincha dorada que le cruzaba el pecho y que siempre le venía grande como las botas, un mosquetón , que nos hacía gracia porque parecía un viejo trabuco… ¨tranqui que esta descargado de balines¨ nos susurraba al oído Valentín.

Nos revolvía el pelo e iba gritando por los pasillos …..Chicos han venido los niños con los bocatas, nosotros ensimismados mirábamos la bóveda de la fabrica altísima con el techo de cristal color caramelo  las cintas mecánicas donde desfilaban en hilera cientos de somieres recién pintados, el olor a solvente casi nos aturdía y de los distintos departamentos iban asomando nuestros vecinos sonrientes, mancheña que haces ? Era la pregunta y una amplia sonrisa de gozo era mi respuesta y mi coleguilla se encogía de hombros y se dedicaba a curiosear emocionado todo cuanto allí había, las paredes llenas de taladros, martillos y destornilladores de mango naranja, bien ordenaditos sustentados  en grandes clavos; fardos de cable bien enrolladlos y apilados plaquetas con cuadros de luz con  decenas de interruptores de diferentes colores, naranja negros azules turquesa, bidones llenos de pintura y unas maravillosas pistolas de aire comprimido que utilizaban para pintar , soltando una clavija  eso en la sección de pintura en la que estaba mi padre,

El suyo era de la sección de colchones….. y tampoco estaba mal ver la borra  blanquísima , como de cientos de ovejillas luceras  apilada en grandes montañas ,para hacer el relleno de las tapetas  de los colchones , madejas por todas partes de hilo de seda multicolor , y rollos gigantescos de telas adamascadas brillantes alucinógenas de preciosos racimos de violetas , claveles o lilas ,  y para los colchones de los niños , la pantera rosa y la familia telerín.

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