¡Que vuelva Melampo!

  • 17/08/2014
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En recuerdo al hermano Miguel Pajares, gracias al cual me siento orgulloso de ser español.

¡Que vuelva Melampo!

 

En el día de hoy, festividad de S. Roque, santo patrón de los perros y de los apestados, me decido a escribir estas lineas en recuerdo del hermano Migue Pajares, que como el santo dedicó su vida al cuidado de los apestados y en su vida se puede encontrar un gran paralelismo entre ambos. Los dos enfermaron de peste, el uno de bubónica y el otro de ébola, pero si bien Roque contó con la ayuda de Melampo, un perrito que lo asistió mientras estuvo enfermo, Miguel contó tan solo con la ayuda de los españoles, aunque no todos, pues a algunos les pareció muy cara la ayuda que se le prestó. Solo se me ocurre decir ¡Que vuelva Melampo!

Conversando con mi buen amigo y mejor persona Bernardo, por casualidad me menciona a S. Roque, santo al que había oído mencionar en multitud de ocasiones, pero del cual lo desconocía todo, comentándome que se le representa con un perrito, sabiendo mi gran amor por estos animalitos de los que poseo dos yorkis, recuerdo de mi difunta madre y la mas apreciada herencia que me dejó.

A partir de este momento sentí una gran curiosidad por este santo y por su perrito, de nombre Melampo, a los que dedico humildemente estas letras.

 

S. Roque y su perrito Melampo

 

Roque nació a mediados del 1300 de Montpellier (Francia). Fue Hijo único y tardío del Gobernador de la ciudad, perteneciente a una familia muy rica y aún más creyente.

Perdió a sus padres a los 20 años, decidiendo entonces deshacerse de todos sus bienes terrenales, donándoles a los más necesitados. Después decide peregrinar a Roma, pero en el camino se encontró con la plaga de la peste negra, enfermedad que acabaría con un tercio de la población europea. S.roque decide cuidar de los pobres y de los enfermos, y gracias a sus conocimientos médicos, pues en Montpelier existía una de las Facultades de Medicina más prestigiosa de Europa (fundada en el S. XIII), comenzó a atender a los enfermos que habían contraído la enfermedad. Ya en la la Toscana, en la ciudad de Acquapendente, ayudo en su hospital a los enfermos de la peste. A muchos los curó, a otros los ayudó en el "Buen Morir", y a otros muchos que fallecían, él mismo les cavaba las tumbas y les daba sepultura, ya que nadie se quería acercar a los cadáveres por miedo al contagio.

Siguiendo su camino en la ciudad de Cesánea curó a un Cardenal, el cual lo presentaría con posterioridad al Papa. En Rimini continuó sanando a la gente y predicando el evangelio, pero cuando llegó a Piacenza contrajo la enfermad, y se retiró al bosque, a una cueva, para no suponer una carga ni una fuente de contagio para nadie.

Entonces apareció un perrito que le llevaba cada día una rosquilla de pan (en aquella época los panecillos se hacían con ésta forma), y además, le lamía las ulceras que la enfermad había producido en su cuerpo.

Este perrito de nombre Melampo, pertenecía a Gottardo Pallastrelli, un hombre acomodado, y al ver que repetidamente su perro cogía una rosquilla de la mesa y abandonaba la casa decidió un día seguirlo. este al ver a San Roque y presenciar lo que su querida mascota estaba haciendo con él, decidió hospedarlo a su casa, donde tanto él como su entrañable perrito, lo alimentaron y cuidaron.

Al recuperarse, Roque decidió volver a Montpellier, pero en un pueblo del norte de Italia, fue detenido bajo la acusación espionaje, y mandado a prisión, donde estuvo entre 3 y 5 años hasta su fallecimiento, probablemente en torno al año 1378.

Algunos historiadores creen que falleció en la prisión de Montepellier, pero otros muchos sitúan su muerte en la cárcel de Angera, ciudad en la que había sido apresado.

San Roque perteneció a la 3ª Orden de los franciscanos, reservada a las personas laicas que quieren vivir bajo la espiritualidad de San Francisco de Asís. San Roque es junto a San Sebastián el abogado de las epidemias, en especial de la peste, y junto a San Antonio Abad el patrón de los animales, en especial de los perros. Su culto, en lo que a mascotas se refiere, está muy extendido en especial en Sudamérica, donde es muy frecuente encomendarse a él, cuando nuestras mascotas enferman o se pierden. Su día de celebración es el 16 de agosto. San Roque es una de los grandes santos populares que ha suscitado devoción en todo el mundo. Existen levantadas muchísimas capillas y en diferentes iglesias tienen una imagen de él, gracias a los favores que a lo largo de los siglos ha concedido, principalmente en épocas de enfermedades y de peste.

 

Tradiciones

La voz popular ha creado tradiciones. Hace siglos, en la ciudad de Barcelona, se tenía una gran devoción al perro del santo. El día después de la onomástica de San Roque, se continuaban llevando cirios a los templos que tenían una imagen suya, pero con la diferencia de que dichos cirios votivos no iban dedicados a San Roque, sino ¡al perro!. Se cantaban oraciones, gozos y todo tipo de intenciones para el "chucho". Era tanta la devoción al perro de San Roque, que incluso, aquél día estaba permitida la entrada de estos animales en las iglesias de Barcelona. Claro está, que estamos hablando de hace muchos siglos. Este aprecio venía apoyado gracias a una leyenda que decía que en el día de San Roque el perro del santo visitaba la ciudad condal y que los otros canes que tenían la rabia, marchaban velozmente al verlo. Se cuenta que quien maltrata a un perro, se atrae toda la antipatía de San Roque para siempre.

Y si me es permitido decirlo, la mía también.

 

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2 comentarios

Deja tu comentario
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat5 d noviembre d 2014 a las 12:31 (UTC)
Bonito relato.
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Félix Rodiño Vallugera18 d agosto d 2014 a las 15:08 (UTC)
Apreciado Señor: Me ha encantado leer el sentido homenaje al Padre Pajares y la historia posterior. Le felicito y me sumo a sentirme orgulloso de ser español (y no hay muchas ocasiones) cuando personas así pisan este mundo. Un saludo.

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