Rebelión en la Granja

  • 13/08/2014
  • 2

Una pequeña novela de George Orwell sobre la tendencia universal de las oligarquías hacia la tiranía.

Resulta extraño que hoy me cueste tanto escribir sobre George Orwell y su Rebelión en La Granja. Tanto más cuanto puedo decir que es mi autor favorito, con varios títulos absolutamente imprescindibles (1984, Homenaje a Cataluña y Rebelión en la Granja), y es uno de los libritos más incisivos, interesantes, y sencillos de interpretar si se conoce someramente la vida de su autor, Eric Arthur Blair (George Orwell).

Una de las características de éste pequeño cuento, es que, como en todas las grandes obras, en cada nueva relectura vas descubriendo nuevos detalles e interpretando con más precisión el conjunto de la obra. Por acercarnos de manera somera a la obra, Rebelión en la Granja es una crítica feroz el totalitarismo, encarnado en la figura del cerdo Napoleón, que, tras echar de su granja a su dueño, el Señor Jones, acaba, rodeado por su corte de perros aduladores, convirtiéndose en un tirano tanto o más despreciable que aquel. Tras la revolución y la "Batalla del Establo de las Vacas", los principios que inspiraron la Revolución Animal, poco a poco, son olvidados. Así, el primer detalle contra el que pocos animales murmuraron, es que los cerdos se quedaron con más porción de manzanas y leche que el resto de los animales; acaban prohibiendo su himno "Bestias de Inglaterra" (que es sustituído por una breve loa al Jefe) y, progresivamente, van adaptando sus 7 mandamientos para acomodarlos al gusto de los cerdos. Así, los mandamientos originales eran los siguientes:

1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo

2.Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un amigo

3.Ningún animal usará ropa.

4.Ningún animal dormirá en una cama

5.Ningún animal beberá alcohol

6.Ningún animal matará a otro animal

7.Todos los animales son iguales.

Tras el comienzo de lo que ya se convirtió en una insoportable tiranía porcina, la redacción final de los mandamientos, que desvirtuaban por completo su sentido original, fue modificada progresivamente.

Para poder acomodar los lujos a los que los cerdos se habían acostumbrado, cambiaron en primer lugar el cuarto mandamiento, que quedó así:

4.Ningún animal dormirá en una cama con sábanas.

Más tarde, para justificar los crímenes de los dirigentes de "Granja Animal" (Que al final de la obra había recuperado su antiguo nombre, "Granja Manor"), adaptaron también el sexto mandamiento:

6. Ningún animal matará a otro animal sin motivo.

Para permitir los excesos de Napoleón (Al que ya todos llamában "Líder"), se modificó asimismo el quinto mandamiento:

5. Ningún animal beberá alcohol en exceso

Y cuando ya los cerdos eran los auténticos dueños de Granja Animal, se modificó el séptimo:

7.Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.

Todo acaba con el Cerdo Napoleón y su corte sometiendo a una tiranía abierta al resto de animales, comerciando con los humanos (algo que en principio tenían prohibido), y dedicado por entero a mantener el poder, sus caprichos y sus vicios. El libro termina con una discusión entre Napoleón y el Señor Pilkintong (¿Adolfo Hitler?), con quien discute por una cuestión de trampas en un juego de naipes, en un párrafo brillante, que termina así:

"Doce voces gritaban enfurecidas, y eran toda iguales. No había duda de las transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quien era otro."

.Un libro pequeño, magnífico, de lectura amena y sencilla, y siempre de actualidad. No dejen de leerlo.

Denunciar contenido

2 comentarios

Deja tu comentario
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat21 d octubre d 2014 a las 16:43 (UTC)
Excelente reseña sobre la famosa obra de ORWEL
Mia-2
PALOMA GONZÁLEZ LOCHÉ13 d agosto d 2014 a las 10:59 (UTC)
Cuando lo leí por primera vez no extraje el jugo que saqué a lo largo de los años, era jovencita. ¡Pero vive Dios que es un reflejo de la triste realidad que vivimos! Un excelente artículo y una extraordinaria síntesis. Gracias.

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia