Manos que hablan por si solas: estética, proxemia y kinesia

Las manos son la parte de nuestro cuerpo que más utilizamos a la hora de expresarnos pues sirven, entre otras cosas, para apoyar nuestro mensaje. Además, son capaces de hablar por si solas ¡sin necesidad de que pronunciemos una palabra!

Si preguntásemos a cualquiera qué es en lo primero en que se fija cuando conoce a una persona, habrá quien diga que en los ojos, otros en la sonrisa… y muchos inventaran cualquier otra posibilidad para ocultar una realidad menos cortes. Pero, lo cierto es que una de las primeras cosas en la que nos fijamos son las manos… aunque muchas veces no seamos conscientes de ello.

Las manos nos las llevamos constantemente a la altura de la cara, para tocarnos la barbilla o la nariz, rascarnos los ojos, colocarnos el pelo… Además, son nuestra principal herramienta física a la hora de saludar: ya sea para apretar la mano o para apoyarla en la otra persona a la hora de dar dos besos. Precisamente por ello, debemos cuidar mucho su aspecto

La estética de nuestras manos

No hay nada que me cause peor impresión que conocer a alguien que lleva las manos descuidadas, con las uñas sucias. Obviamente, no hablo de que sea un mecánico u obrero de la construcción que durante su jornada sería difícil que tuviese las manos limpias. No. Hablo de gente oficina, cuya actividad no obliga a que tengan las manos como una “zona catastrófica”.

Es importante que la uñas estén arregladas… y con ello me refiero a que estén pintadas, en el caso de las mujeres, sino que las uñas deben estar limpias, cortadas y limadas (sin irregularidades ni picos que puedan arañar cuando demos la mano ¡a mí me lo han hecho!). Si además, en el caso de ser mujer, decidimos llevarlas pintas, la pintura debe ser uniforme y sin estar desgastada o cuarteada, especialmente en el caso de colores oscuros que hacen mucho más obvios los desperfectos.

Además, añadiría -aunque sea cuestión de moda-, que salvo que nuestro ambiente laboral lo permita (hay sectores muy flexibles e innovadores), las uñas se llevan arregladas de forma discreta: nada de largos tipo garra, ni colores demasiado estridentes (o diseños excesivamente vanguardistas). No queremos que la atención de nuestro interlocutor en vez de centrarse en nuestro mensaje, se distraiga con la purpurina morada de nuestras manos.

En el caso de los hombres, también es importante cuidar las uñas: limpias, cortas y limadas. El hecho de ser hombre no es excusa para llevar las manos totalmente desatendidas. Las manos dicen mucho de uno mismo, da igual el sexo.

En cuanto a la piel de las manos, es importante que este en estado óptimo, por lo que una hidratación regular es importante y si tenemos heridas o erosiones es mejor cubrirlas. Dependiendo del caso, no es agradable tomar una  mano con aspecto sucio o enfermo. Pensemos que, sin entrar en lo banal y puramente estético, nosotros sabemos que las “ronchas rojas con escamas” de nuestras manos no son contagiosas… pero quien nos saluda ni lo sabe ni tiene que entrar a valorarlo. Sé que hablo de casos excepcionales pero me he encontrado de todo en esta vida.

Si llevamos guantes, aprovecho para decir que el guante se quita para dar la mano. Si el guante se lleva para cubrir cualquier dolencia de la piel, se debe dar una disculpa de cortesía “Disculpe que no me quite el guante, pero tengo una quemadura” (no hace falta que sea una quemadura de verdad…. insisto en que es solo una disculpa de cortesía).

En cuanto a los complementos, durante nuestra jornada laboral es importante recordar que “menos es más”, salvo que seamos representante de bisutería y nuestras manos hagan las veces de muestrario de piedras y metales.

Las comunicación no verbal de nuestras manos

Más allá de la cuestión estética que, insisto es algo muy importante en la comunicación personal, está el tema de la comunicación no verbal. Como comentaba al principio, las manos son una herramienta muy potente a la hora de transmitir información no hablada, ya sea apoyando nuestro mensaje o “hablando por sí solas”.

Dos de las ciencias que se ocupan de la comunicación no verbal son la kinesia y la proxémica. La kinesía estudia la comunicación no verbal a través del movimiento del cuerpo y la proxémica estudia la utilización del espacio físico con el mismo fin. Ambos son temas muy interesantes que todos deberíamos tener presente.

EL SALUDO

El saludo es una de las formas de expresión más habituales a la hora de relacionarnos con los demás y las manos constituyen el principal elemento físico que usamos (secundario, en el caso de los “dos besos”).

 

Saludo y proxemia

En importante contemplar el espacio interpersonal que creamos a la hora de saludar y dar el apretón de mano. Si el espacio es excesivo, transmitimos frialdad, falta de interés o desconfianza. Si el espacio es demasiado poco, corremos el riesgo de invadir el “espacio intimo” de la otra persona y que esta se sienta intimidada u ofendida.

No es cuestión de que saquemos un metro a la hora de saludar, entre otras cosas porque la experiencia será nuestra mejor cinta métrica, pero a modo de curiosidad os diré que el saludo debe desarrollarse en el llamado “espacio social” (usamos cuando no conocemos a la otra persona o en ambiente laborales) y que se corresponde con unos 120 y 360 centímetros entre ambas partes. Luego estaría, según cercanía, el “espacio personal” (aplicado cuando tenemos confianza con la otra persona) que son 46 y 120 cm. Por debajo de esta distancia, está el considerado “espacio intimo” que no debemos invadir salvo en el caso de una relación personal estrecha (amigos, familiares, etc). Ante la duda, siempre hay que mantenerse en el “espacio social”.

La distancia a la hora de situarnos frente a los demás es una cuestión cultural y si bien los países mediterráneos tendemos a acortar las distancias, los países centroeuropeos y orientales las amplían. Del mismo modo, ciertas culturas y religiones coartan, limitan u obstaculizan cierto tipo de contactos.

En el caso de saludar con dos besos, obviamente es imprescindible entrar en el espacio intimo por ello es importante que el tiempo que permanecemos en dicho espacio sea el imprescindible, sin dar besos o abrazos excesivamente largos (salvo que nuestra relación con la otra persona y sentido común nos diga la contrario). Además, quiero recordar que cuando saludamos con dos besos ¡en ningún caso se plantan los labios en la mejilla ajena (como hace la tía del pueblo cuando te ve)! Del mismo modo, también causa mala impresión que no lleguemos ni a rozar las mejillas, dejando los besos en “el aire”.

Saludo y kinesia

Es importante ser conscientes de la fuerza que usamos al apretar la mano de otra persona y duración del saludo.

La intensidad: Un apretón demasiado fuerte, comúnmente llamado de “macho cowboy” –sobran la explicaciones- no solo puede llegar a hacer daño, si no que demuestra deseo de superioridad y exceso de seguridad. Del mismo modo, un apretón demasiado flojo, expresa falta de personalidad o inseguridad respecto a la otra persona o la situación; peor aún si damos la mano “muerta” – floja y sin apenas levantarla- o entregando solo los dedos.

La duración: Los saludos demasiados cortos (menos de 2 seg) pueden entenderse como falta de interés o desagrado hacia la otra . Si son demasiado largos (más de 4 segundos) se entiende como intención de control sobre la otra persona. Esta misma intención de control, pero incrementada varios grados, es la transmitimos si en vez de saludar con una sola mano, usamos la otra a modo de “cepo”.

El sudor es una cuestión que transmite inseguridad y nerviosismo. A de evitarse a toda costa no solo por su significado si no porque puede resultar muy desagradable- es mejor hacar un gesto rápido como de colocarnos la ropa para secar el sudor de nuestras manos.

Otras cuestiones a tener en cuenta

Aunque no es un tema que tenga que ver con kinesia o proxemia, sí me gustaría aprovechar que hablamos de saludos para comentar que quien ofrece la mano (y por lo tanto inicia el saludo) es la persona que se presenta. En el caso de que la presentación la ejecute un tercero, la mano la ofrece quien es presentado como símbolo de “quedar a  disposición” de la otra persona. En ambiente más solemnes o ambientes más clasistas, según el protocolo, el saludo lo inicia la persona de más jerarquía o edad.

Puesto que el tema del saludo es una cuestión cultural, podéis ver más características dependiendo del país donde se saluda pinchando aquí.

Las manos mientras conversamos

Al margen del saludo, nuestras manos pueden hablar de nosotros en muchos otros casos. Aquí van algunas curiosidades que por su relevancia es interesante que tengamos en cuenta:

Mostrar las palmas de las manos al hablar, transmite sinceridad y honestidad. Si al pedir algo a otra persona, dejamos la palma de la mano hacia arriba (como pidiendo), transmitimos deseo de colaboración. Si dejamos la palma hacia abajo, el contrario entenderá que estamos dado una instrucción. Si cerramos la mano (y/o señalamos con el dedo), transmitiremos una orden. Nuestro tono de la voz puede transmitir por si solo estos mismos mensajes pero, ante un tono de voz neutro o si hubiese interferencia entre el tono y el gesto, tiene mayor peso la interpretación del gesto. Entrelazar las manos o dedos se interpreta como una actitud hostil o negativa; cuanto más altas estén las manos, más negativa será nuestra actitud – Por ejemplo, estando sentados y de menor a mayor negatividad: brazos apoyados en el tronco y manos cruzadas sobre el estomago, dedos cruzados con antebrazos apoyados sobre la mesa y dedos cruzados bajo o delante de la cara, con los codos apoyados en la mesa. Según alzamos la posición de las manos, nuestra espalda también va adquiriendo una posición menos relajada, aumentado la sensación de alerta, hostilidad o, incluso, encrespamiento; aquí estamos hablando de las manos pero, obviamente, nuestras manos se ven apoyadas por los movimientos y posición de otras partes de nuestro cuerpo. Si colocamos la mano en forma ojival, apoyando los dedos pulgares entre ellos hacía abajo y el resto también encontrados, hacia arriba, implica seguridad y confianza en nosotros y nuestro discurso. Si movemos las manos al ritmo de nuestro discurso, hacemos una llamada de atención sobre lo que estamos diciendo. Si además, señalamos con el dedo, lo resaltamos aún más. Tocarse la barbilla transmite duda o reflexión. Jugar con las manos, ya sea llevándola a la boca, tocandonos el pelo o rascarnos la cara o jugar con otros elementos (bolígrafo, papel, etc), implica inseguridad. Golpear los dedos contra la mesa, u otro objeto, haciendo ruido, transmite impaciencia. Si el golpe es seco, trasmite autoridad o reafirmación. Si las cruzamos nuestra manos por detrás de nuestra espalda, demostramos superioridad y cierta arrogancia. Las manos en los bolsillos implican desinterés (cuando más atrás, mayor desinterés) pero si dejamos fuesa algún dedo (generalmente pulgar) trasmite un estado de contención (la persona intenta disimular un actitud dominante o de superioridad) que generalmente se acompaña de un leve balanceo que transmite estado de alerta. Frotarse las manos mientras hablamos transmite expectativa positiva. Las manos a la cadera, es una señal de estar expectativa, preparada para la acción.

Interesante ¿no?

¡Hasta pronto!

Esther Morillas

Colaboradora de pymecom

Os recuerdo que podéis seguirme en www.facebook.com/Esther.Morillas.5 y en twitter @emorillaslazaro

Denunciar contenido

1 comentario

Deja tu comentario
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat25 d octubre d 2014 a las 17:02 (UTC)
Veo interesante todo lo que dice, pero me da la sensación de que está descubriendo el truco en una exhibición de magia o explicar la forma en que procede la policía para descubrir a un delincuente.
El aprendizaje de estas técnicas de conocimiento para los profesionales que se dedican a la psicología, la psiquiatría y otras especialidades que les sean compatibles, lo veo muy bien pero que estos conocimientos estén al alcance de todos implica el que cualquiera pueda falsear, aunque sea en el espacio de una entrevista su verdadera personalidad y que valiéndose de ello alcance una confianza que si se hubiese mostrado tal como es no habría conseguido; lo cual no creo que sea muy edificante.
Otra cosa es lo de las manos sucias, que creo que cualquiera sabe que solo responden a una persona desidiosa.
No se si me he sabido explicar, pero lo que si quiero que quede claro es que solo he pretendido dar la sincera opinión, no sobre el artículo que es perfecto, sin las consecuencias que estos conocimientos pudieran acarrear.

Un saludo.

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia