EL BOTE (cuentos para una crisis)

En el límite del desespero, y ahora que todo está tan mal, os dejo este cuento (el enésimo) rescatado de Word hace unos meses. En fin, cada cual que saque sus conclusiones.

El Bote.

 

―Madre mía, ¿cuándo cierre la fábrica que va a ser de nosotros?―Pensó Juan mientras secaba uno de los relucientes vasos de Gran Sol, un pub que en otro tiempo llegó a ser uno de los más florecientes del barrio.―La ruina. Musitó.

A continuación hojeó el talonario de la Rifa  de la Fábrica y contó por enésima vez las monedas del bote “A favor de la Fábrica, colabora, mañana te puede tocar a ti”. Recordó cómo después de unos pocos días de euforia inicial, el bote dejó de llenarse y cada vez menos clientes frecuentaban el bar.

―Normal; deben pensar que por entrar aquí están obligados a colaborar. Así que no viniendo matan dos pájaros de un tiro: a la Fábrica y a mí. Ya ves Juan, ya ves, al final ni agradecido ni pagado.

Al mismo tiempo y en otro lugar de la ciudad..

―Buenos días Paco, te llamo de Bankete para ver si puedes pasarte  a ingresar. Tienes aquí la Seguridad Social de la bodega,y un pr de recibos  pero si no ingresas tendremos que devolverla.  ―Ya lo sé Antonio, pero no sólo tienes que aguantarme todo lo que puedas sino que necesito  hacer una transferencia  de 876.50 a favor de Kongás. Si no la hago no podré servir los pedido ni cobrar.. Pero tranquilo que en cuanto cobre los mil que me debe Juan el de Gran Sol, te lo arreglo.

―Pues lo siento Paco, pero no podrá ser. Tengo al Zona, todo el día encima de la chepa y ahora con lo de la fábrica, te puedes imaginar.

―Por favor Antonio, no me devuelvas nada y págame la Seg.Social..por favor..

―De acuerdo, tienes de plazo hasta mañana a las dos para traer 2,475€ Si no ingresas lo devolveré todo. Otra cosa no puedo hacer.

―Gracias Antonio, no te fallaré.―Y colgó.

Después de colgar, y antes de marcar el número del siguiente cliente al que le pediría que se pasara a ingresar, Antonio pensó:

―Vaya mierda, estamos todos igual. No me falles Paco, no me falles…que si no ¿qué le voy a decir al Zona?.

Continuará…(¡y de que manera!)

 

Cuando Paco el Bodeguero entró en el Pub Gran Sol, Juan seguía secando vasos, pero se puso como un tomate, porque sabía que aquella visita inesperada, tenía un solo objetivo: cobrar los mil euros que le debía.

―Buenos días, dijo Paco el Bodeguero.

―Bueno días Paco, no creas que me he olvidado, pero ya ves. ¡No vendo una escoba y cada vez entra menos gente!

A continuación empezó a hablar del gobierno, de la oposición de los corruptos, los gestores de la fábrica, los bancos. Europa y los chinos.

Paco no quiso interrumpirlo y lo dejó hablar, para finalmente decir:

―Bueno ¿y alguno de esos te va a dar los mil euros o llenarte el pub?

―Pues la verdad que no, pero al menos me desahogo- se justificó Juan.

―Mira Juan, tengo de plazo hasta mañana a las dos para llevarle a Antonio 2.475 euros, y si no lo hago, me devolverá todo y en dos días tendré que cerrar.

―Pero Paco, no tengo dinero y encima tengo que llevar a mi niña a un médico parti- cular a que le hagan unas pruebas. Es muy probable que sea leucemia.

―Vaya, cuánto lo siento. Tenemos que arreglar esto como sea, y conseguir el dinero para esa consulta; de manera que vamos a hacer una serie de cosas. No hagas preguntas, porque si te lo explico no lo hacemos ¿Tienes algo en caja?

―Treinta y cuatro euros y unas monedas.

―Vale, será suficiente. ¿Tienes a mano algún bote?

―Si, el de las propinas y ese a favor de la Fábrica.―Repuso Juan, con cara de resignación.

―Esos no valen. Necesitamos otro. Coge aquel amarillo de la tónica y ponle una etiqueta con las siglas  FBCRA. Fondo de Beneficiarios del Convenio R.A.

―Pero Paco…estamos pelados y no se te ocurre otra cosa que hacer un bote para beneficiarios. ¡No tenemos dinero; necesitamos financiación! ¡Y además mi niña!

―A ver Juan, no hagas preguntas que me desconcentro. Me vas a comprar un pack de cerveza negra. Una ganga 12 botellas 6 euros.

―Pero, Paco ¿cómo te tengo que decir que no tengo dinero?.

―No digas cosas, tienes ahí treinta y cuatro euros…

―Ya..pero si me los gasto tendré menos ¡y los necesito!, ¿no lo entiendes?

―A ver cabezón, no hagas preguntas y dame los seis euros, aquí va la factura.

―¡Como eres! ¿Y no puedes vendérmelo sin IVA?

―No, no puedo, toma. Trae pacá los seis euros.

Juan, que no entendía nada, cogió seis euros de la caja, mientras Paco el Bodeguero dejaba sobre la barra el pack de doce cervezas.

―Gracias, por fin me he estrenado―Dijo Paco mientras cogía el dinero.

―Mételas en el congelador, que me gustan muy frías.

Después,  la mano en el bolsillo, tomo treinta céntimos y dijo:

―¡Treinta céntimos al bote del CRA!

―¡Pero que haces! ¿Estás tonto o qué? ¡Déjate de botes y céntimos, menuda chorrada!

―Si, si.―Rió Paco.―Fíate de la Virgen y no corras. ¿Me pones un desayuno?

―Claro, ¿café grande y croissant como siempre?

―Si, pero a ver si los cambias por otros mejores, que estos parecen gominolas.

―Es que abro tarde y los de la Pastelería el Jardín no me los sirven.

―Bueno, tan malo no está ¿cuánto es?

―Dos sesenta.

―Aquí tienes, tres euros. Mete cuarenta céntimos en el bote de las propinas; dos cuarenta y siete en caja, y trece céntimos en el bote del CRA.

―Pe..pero ¡así pierdo!¡ tengo los costes muy ajustados!  ¡menudo rollo!

―Hay que ver lo espesito que estás Juan. Como pierdes es si no vendes. ¿Por qué está esto tan vacío?

―Los de la fábrica están de asamblea en el polideportivo. La cosa está cada vez peor.

―¿Cuántos son?

―Como mil seiscientos, pero hoy muchos más, familiares, acreedores..Menudo rebote tienen algunos, no se donde vamos a ir a parar.

―Y en el polideportivo no hay cafetería ¿verdad?

―No, ni cafetería ni bebidas ni tabaco.

―Voy a salir, pero antes mira como están las cervezas, me apetece una y te invito

―No puedo aceptar Paco, invita la casa.

―De eso nada monada―Protestó Paco―¡El cliente siempre tiene razón!. Toma: tres euros.

De pronto Juan, con una enorme  sonrisa llena de complicidad, dijo:

―¡Quince céntimos al bote del CRA!

―Vaya hombre, ya iba siendo hora que  te cayeras  de la burra.―Exclamó Paco.

―Ya entiendo, cada vez que vendemos, se llena el bote y cuanto más se llena más hemos vendido. Pero ¿cómo sabemos que no se lo van a gastar en farras?

―Lo tuyo no tiene remedio Juan. Cuando en el bote haya lo suficiente para la consulta de tu niña, ¿dirías que su padre, o sea tú, lo va a malgastar llevándola al médico?

―Pues no―reconoció Juan, cabizbajo.

―Y si otro poco del bote, se emplea en investigar la leucemia, ayudar a los lorquinos o pagar alguna factura de la fábrica, ¿te parece que se habrá malgastado?

―Tampoco―musitó Juan.

―Entonces..¡acabáramos!.

En ese momento entraron dos jubilados y una señora con su hija.

―Buenos días, me alegro de verles por aquí ¿Qué van a tomar los señores?

Los jubilados pidieron  un sol y sombra y una manzanilla. La señora y su hija dos desayunos con tarta.

―Menudo follón hay en el polideportivo. Se quejan de sus puestos de trabajo y yo que he perdido mis ahorros,  no digo nada.-Comentó el más mayor de los jubilados, un señor alto, delgado y con bastón.

―Hay para todos Mariano, hay para todos. Mi chico el mediano, montó una fábrica de plásticos y lo tienen empantanado con una deuda de tres pares, y él a su vez no puede pagarle al banco ni a sus proveedores. Esto es la ruina. ¿Cuánto es Juan?. Preguntó el otro jubilado, un señor bajito y regordete.

―Cuatro veinte, señor Lucas.

―Deja, que ya pago yo―intervino el señor Mariano.

Pero el señor Lucas se le adelantó y sacó un billete de cinco euros.

―¡Veintiún céntimos al bote del CRA.!

―¿Qué es eso del bote del CRA? Preguntaron casi a coro.

―Pues, no lo tengo muy claro, porque aquí mi amigo Paco el Bodeguero, me dijo que no hiciera preguntas, pero creo que es una manera sensacional de salir de la crisis y al mismo tiempo resolver los problemas de todos…

Paco, que hasta ese momento  se había mantenido al margen, intervino en la conversación:

―Ese bote es un fondo a beneficio de enfermos, investigadores y damnificados por desastres naturales… y económicos, como el de la Fabrica, otras empresas y bancos.

Entonces el señor Mariano, saltó.

―¡De ninguna manera, no con mi dinero, bastante me han robado ya esos desgraciados como para darles nada. ¡Ni de coña! ¡si hombre, para que se lo gasten!

―Señor Mariano, el problema de sus ahorros se produjo porque la Fábrica y el banco no tenían dinero. ¿No se da cuenta que si ahora los ayudamos usted podrá recuperar el suyo, mientras que de lo contrario, será la ruina de todos?

―Está claro Mariano―Intervino el señor Lucas―Si la empresa va arriba mi chico cobrará, seguirá trabajando para la Fábrica; podrá pagarle al banco y no tendrá que despedir a nadie. Y tú recuperarás tus ahorros.

Paco el Bodeguero pensó: ―¡Esta es la mía! ―E intervino:

―Si se fijan, estamos creando una rueda de beneficios: Juan vende unas consumiciones, que aunque son poca cosa animan la economía. Ustedes disfrutan de lo que toman al mismo precio de siempre y un montón de gente que antes no se beneficiaba, ahora tiene un ingreso inesperado en lugar de una deuda.

Entonces Juan le puso la guinda.

―Observe señor Mariano, que aunque pagó el señor Lucas, el dinero que entra en el bote, es MIO, no se lo quité, ni se lo debo a nadie. No es un donativo sino un coste de ventas, una comisión de agradecimiento por comprarme a mi, sólo que se la doy a otros, y esa entrega los beneficia a ellos, a ustedes, a mi y a todos.

El señor Mariano que estaba mucho más tranquilo, comentó:

―Habrá que hacer todo lo necesario para que no se malgaste.

―Por supuesto, que no se malgastará―Dijo Juan, mientras le devolvía la sonrisa a Paco el Bodeguero.

―Ponnos otra ronda, Juan―Dijo Mariano. ―¿te animas con un sol y sombra Lucas?

―Vale, un día es un día, dijo el señor Lucas.

―Seis euros. ¡Treinta céntimos al bote del CRA!

―Aún falta para llegar a lo de mi chico y tus ahorros, pero algo es algo dijo un calvo. A propósito ¿cuanto lleváis?

―Por ahora un euro con nueve céntimos. Contestó Juan.

El señor Lucas que era un lince comentó:

―Oye, ¿se os ha ocurrido ir al polideportivo? Si lleváis café bebidas y algo de comer, os hinchareis a vender y se llenará un poco más el bote.

Juan y Paco cruzaron las miradas:

¡El dinero de la consulta! ¡ los dos mil cuatrocientos setenta y cinco!

―¿Cuánto es?― preguntó la hija de la señora

―Seis euros, Doña Inés―respondió Juan.

Antes de que pudiera decir nada, la madre se adelantó:

―¡Treinta céntimos para el bote del CRA!

La carcajada fue general.

Juan sacó el móvil e hizo una llamada.

―Pepi, ¿puedes venir?. Tengo que salir con Paco el Bodeguero.

―Si, si..al polideportivo.

Una lluvia fina cubría las inmediaciones del polideportivo municipal cuando el camión de Paco el Bodeguero, cargado hasta los topes aparcó al lado de la entrada.

Por megafonía se escuchaba la intervención de un trabajador. Mientras Paco y  Juan se abrían paso con incontables perdón, perdón..

―…. Para poder conseguir la financiación que necesitamos..

Cuando por fin, consiguieron llegar al micrófono, Paco, medio sofocado por los kilos y los años dijo:

―Buenos días: venimos a traeros buenas noticias, café bebidas y bocatas.

Hubo algunos pitidos, mezclados con a mi un cortado, yo un agua y uno de jamón y queso.

―La buena noticia amigos, es que hemos encontrado una fórmula maravillosa con la que la fábrica volverá a funcionar a pleno rendimiento, no habrá que recolocar  a nadie, pagaremos nuestras deudas..Juan llevará a su niña a la consulta del oncólogo, y yo conseguiré los 2475 que necesito llevar al banco, porque si no me crujen.

―Ahí afuera hay un camión lleno de todo lo que podáis imaginar: bebidas y alimentos pero también ilusiones de ver que por fin, aquel viejo sueño se hizo realidad.

―¡Fueraaaaa! ¡Buuuuu! A ver si te explicas, que no entendemos nada!

Entonces Juan sacó la libreta de comandas y preguntó:

―Agua, ¿quien quiere agua? Numerarse ¡Ar! (para algo le valía lo de la mili)

Uno, dos, tres.. doscientas catorce..

―¿Cafes? Uno, dos….cinco cuarenta y cinco.

En un rato el pedido del polideportivo municipal, ascendió a la nada despreciable cifra de 5.880 euros. Algunos asistentes quisieron aportar más pero Juan les sacó un cartel donde se leía bien clarito:

NO SE ADMITEN DONATIVOS

Después de aquel paréntesis, alguno comentó que vaya manera de hacer negocio con los pobres trabajadores, que porqué no era gratis etc. etc.

Entonces Juan, tomó la palabra:

―No es gratis, porque si lo fuera,  a estas horas estaríamos aquí llorando con vosotros, por no poder asumir el palo que nos significaría tener que “poner” de nuestro bolsillo, semejante cantidad. Sin embargo, con lo que hemos hecho, tenemos 5.586 euros en caja…

Entonces saltó el de siempre…

―¿5.586? pero ¿no eran 5.880?. Aquí el que no corre vuela, ¡vaya morro!

―No me he equivocado, no, son 5.586 euros EN CAJA porque en el Bote del CRA hay doscientos noventa y cuatro. #294€# que antes no había y que han venido sin subir precios, sin sablear y sin pedírselos ni debérselos a nadie.

Y como en aquel polideportivo municipal no podía faltar el tikismikis de rigor:

―Pues vaya mierda, doscientos noventa y cuatro euros. Necesitamos millones no calderilla!  Además,  esto es venta ambulante y no tenéis licencia para vender aquí, le estáis haciendo la competencia a mi cuñado y a todos los bares y bodegas.

―Eso, eso, quitándonos el pan y los puestos de trabajo.―(dijo el bocazas)

―Pues venga muchach@s, vamos al centro y repitamos allí la historia, en tiendas, bares, comercios, cines, teatros, asesorías, etc. Pidamos a todos los que venden productos y servicios que hagan lo mismo. De cada euro comprado y pagado 5 céntimos al bote del CRA.―Arengó Juan.

Intervino un señor mayor.

―Mi hija tiene una tienda de deportes, ¿quién me asegura que con ese invento va a vender más? ¿eh? ¿quién?. Además esta empezando y tiene los márgenes muy ajus- tados, no puede perder.

―Entendido su argumento señor. Pero fíjese en nosotros: estábamos tiesos.¿Quien nos iba a decir hace un rato que íbamos a vender 5.880 euros y tener 5.586 en el bolsillo?. ¡Que pena más grande! ¡¡PERDIMOS 294!! Que no los perdimos porque los desgravamos íntegros y si la Administración es lo suficientemente lista nos dejará desgravar el doble y aún así, le interesará que todo el mundo haga esta tontería de hoy. Puede estar tranquilo que si su hija aplica el Convenio R.A. le van a sobrar clientes.―Sentenció Juan.

Entonces Paco tomó el relevo:

―Esta asamblea de hoy, seguramente habría terminado en una manifestación, seguida de la vuelta a casa con las manos vacías. Sin embargo, sin hacer nada especial, más que tomar un refrigerio, mi amigo Juan y yo vendimos lo que en la vida pensamos que íbamos a vender y el bote del CRA se llenó con 294€ que unidos al euro treinta y nueve que traíamos hace un total de 295.39. Que poco ¿no?. Pero si dentro de un rato, el resto del día, mañana pasado y al otro, hacemos que se repita la historia, el poco se habrá convertido en un montón increíble de dinero.

Juan continuó con el toma y daca:

―Si cuando vayamos a echar gasolina, compremos el periódico, una falda o unos pantalones, o la compra de la semana, le pedimos al que nos vende que aplique el Convenio R.A. el bote se seguirá llenando, y cuanto más se llene, más habrá vendido y ganado el que nos vende. Nadie podrá decir que pierde. Nadie. Acordaos de nosotros: estaríamos encantados de repetir lo de hoy en todos los polideportivos de España a razón de 5.586€ por cada uno y una pérdida de 294… (que ruina).

De pronto pasó lo mejor que podía pasar, una chica tomó la palabra:

―Estaba pensando que podemos convencer al Ayuntamiento y la Fábrica de que hagan lo mismo que hoy se hizo aquí, con sus compras y sus ingresos, porque la medida beneficia tanto a proveedores (y acreedores) como a clientes y ciudadanos. Eso supone un montón de dinero para la administración y para el bote del CRA. Cuanto más compre y venda, más bote y cuanto más bote más liquidez tendrá, no tendrán que subir impuestos, ni recortar, ni aplicar tasas NI QUE ENDEUDARSE. Cuantos más Juanes  Pacos y Fabricas  haya, más ingresos por impuestos tendrán, más empleo para tanto bocadillo y tanta botella, y menos gastos en subsidios, ayudas y rescates. Propongo que vayamos a la ciudad,  informemos a todos y que cuando alguien vende lo aplique y cuando compre lo exija.

Y se fueron…

La media de compras/ventas en la ciudad era de 10 millones de euros día. Aquel  no fueron mayores y quizá por falta de información las sujetas al Convenio R.A. ascendieron a 6 millones lo que supuso 300.000 euritos de nada para el Bote.

En cualquier ciudad hay infinidad de productos obsoletos, restos de series, libros, y oportunidades,  junto a productos y servicios que la mayoría desconoce. La asociación de escritores de la ciudad, decidió aplicar el CRA a la venta de libros. Un libro de PVP 15€ tiene una cuota de 0.75. Más de un lector compró libro al peso.

En la ciudad comenzaron a proliferar listas de productos y servicios en oferta:

        2000 m² de plaqueta (si la vendo me hacéis un hombre) y el 5% al FBCRA          Venta de muebles

Mercadillo de la Ciudad. A partir del próximo domingo podrás vender en el mercadillo todo lo que desees a condición de aplicar el CRA a las ventas.

                               Si compras exígelo, si vendes aplícalo.

Cuando los grandes almacenes pusieron en venta sus desvanes y los clientes se dieron cuenta que cuanto más compraban, más vendían y ganaban las tiendas, más recibía el Estado (sin subir impuestos), más personal se necesitaba para atender a tanto cliente, y mayor iba siendo el poder adquisitivo de todos, la rueda  empezaba  a cerrarse , y a girar a mayor velocidad. Más ingresos, más beneficios, más empleo, más ingresos por impuestos, menos gastos, menos paro, menos morosidad, menos endeudamiento y menos fraude.

El concesionario de Troncomobil, después de contactar con la central, decidió aplicar el Convenio R.A. El primer modelo, un flamante TM3 se vendió en 18.000€ con una cuota de CRA de 900. La fábrica desgravó 1800 y el Estado (y todos nosotros nos ahorramos la tira).

Visto lo visto, las gasolineras, las telefónicas, los estancos, y las loterías aplicaron el Convenio R.A.     Contrata ADSL 20€ 1 euro de cuota de CRA.

Juan y Paco, hablaron con un senegalés que se sentó al lado de un cine, con un top manta, lleno de DVD de música y películas originales. (las piratas no tienen CRA) Diangan, que se llamaba el chico, se puso las botas, y tuvo que entrar al cine a proveerse de más mercancía. Cuando la policía fue a levantarle el puesto, se encontró con que tenía todo en regla. Aquella noche en lugar de dormir en comisaria, Diagan pudo alquilar un piso o dormir en una pensión. La casera le compró un DVD de Manolo Escobar y Otro de Rocío Jurado 20€ y uno para el Bote.

Primero fueron los distribuidores y después la Fábrica, los que decidieron aplicar el Convenio R.A. a sus productos. Cuando Manolo Garcia, vendedor de Eletrodomésticos El Enchufe vendió un lavavajillas de la Fábrica, en 500€ e ingresó los primeros 25 en el Bote. Cientos de asociaciones de enfermos, investigadores, damnificados, y la propia Fábrica se dieron cuenta de que:

  • Hay que potenciar las ventas de quienes aplican el Convenio R.A. porque cuanto más venden más recibimos. Sería absurdo comprar otra marca si no recibimos nada.
  • Si algún otro fabricante se pone celoso: ¡Que haga lo mismo!
  • Entender la competitividad como fabricar barato es una tontería. Es mucho mejor poder comprar y pagar sea cual sea el precio. Además cuanto más precio más Bote.
  • Al contrario que la Deuda, tener un Bote del CRA muy grande, nos permitirá rescatar a nuestros bancos o empresas en apuros, como la Fábrica, disponiendo del dinero necesario a coste cero. La empresa solo tendrá que volver a ingresar el 5% de o recibido en el FBCRA.
  • Si en algún caso, existen responsabilidades penales de algún gestor, como la empresa o el banco reciben el dinero que necesitan, los ciudadanos no tendemos que pagar con sangre ni a precio de oro, los errores ajenos.
  • Los beneficiarios, (y todos) por la cuenta que les tiene, exigirán una buena gestión del Fondo. Por otra parte las fundaciones asociaciones etc. Podrán dedicarse mucho mejor a sus menesteres, sin tener que gestionar donativos, ni hacer campañas de marketing.
  • El numero de asesores lumbreras y expertos caerá en picado y con el las dietas emolumentos y prebendas. Por supuesto en el CRA no hay sobres que valgan.

Aplicar el Convenio R.A. en todos los sectores productivos supondría hasta un 5% del PIB, unos 55.000 millones de euros al año. Como puede verse no se deben a nadie, y llegados momentos como los actuales, disponer de unos cientos de millones nos evitará quebrantos de muchos miles, y  más Deuda.

En este relato, Juan y Paco consiguieron el dinero que necesitaban. Es fácil suponer que tanto el pub como la bodega no darían abasto y desde ese día los vecinos y clientes les desearán muchas ventas y beneficios. Ellos por su parte querrán tener que aportar mucho al FBCRA.

Antonio el del banco y el Zona, también, porque cuanto más aporten al FBCRA, más habrán vendido Juan, Paco, la Fábrica, el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma. Cuanto más vendan mejor pagarán y menos estarán en números rojos. La aplicación del Convenio R.A. en los concursos de acreedores, debería ser obligatoria, porque se eliminan las quitas, y como todas las partes se benefician, todos querrán aplicarlo.

En el Convenio R.A. no existe el talonario, la ayuda, subvención ni rescate. Lleva un invisible cartel de Prohibidas las limosnas,  las recogidas de alimentos y las becas. Eso solo sirve para perpetuar los problemas en lugar de solucionarlos.

No hay mejor beca, que no necesitarla.

Empezar a tirar del fondo para pagar hipotecas, alimentos o fomentar(aún más) la picaresca de chupar del bote, sería contraproducente. Es mucho mejor darle la vuelta a todo, poner a los que ahora no reciben nada(enfermos, investigadores, y damnificados de todo tipo) como primeros beneficiarios, y a partir de aquí, los ingresos de las empresas, los consumidores y la nueva liquidez del estado, permitirán que se acomode la economía y el presupuesto, se llenen los estómagos, se compren las casas con trabajo y salarios.

Habremos parado la Deuda, el motivo de subidas de impuestos, recortes y ayudas, que ya no serán necesarios.

El Convenio0 R.A. no puede hacerse “en negro”. En este y otros muchos aspectos, los consumidores tenemos la sartén por el mango. Si la operación no es legal, no hay desgravación, ni bote, ni nada. Como los que pierden son muchos mas que el/los que solo quieren ganar ellos, al final tendrán que pasar por el aro. Comprar sin IVA se convierte en una soberana tontería.

 

 

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