Reflexiones de una profesora ante su jubilación.

Jubilarse es cerrar una puerta y estar atento/a a otras que se abren y que anuncian nuevas experiencias que te enriquecerán.

En marzo cumplí sesenta años y con la cifra llegó mi oportunidad de jubilarme,de dejar de ser profesora que es lo que he sido durante casi 36 años de mi vida.Esto marca y mucho.

Somos animales de costumbres y hemos estado desempeñando un rol durante mucho tiempo.Estás acostumbrada a ser observada por el público,a entrar en un aula y dirigir tu mirada a un montón de gente que espera tu llegada,a dar un temario y a seguir un rígido horario laboral,a funcionar al son de un timbre que marca entradas y salidas de las aulas,al ruido,ese maldito ruido que llevas en tus oídos cuando acaba tu turno.Todo eso se acabará el día que salga por última vez del que fue mi centro de trabajo durante,en mi caso,casi quince años. 

Los recuerdos se agolpan en la mente: La primera vez que entré en una clase cuando apenas tenía 22 años y  me vi cara a cara con unos chicos ,conflictivos en su mayoría ,de 17 ó 18  de edad, bastante más altos que una servidora que no hacían caso a nadie y que no sabía cómo tratar.

Los seis primeros meses de trabajo fueron un calvario porque a mí nadie me había enseñado a dar clases.Los maestros hacían prácticas,pero los licenciados no.Tenía 50 alumnos en un aula,todos mirándome a ver qué decía.Confieso que en aquel instante,se me olvidó todo lo que había aprendido en mis años como alumna,porque eso es lo que había sido yo hasta entonces.En la vida me había visto en una así.Estaba en el otro bando,el del profesor,me sentía rara,insegura,impotente y no sé cuantas cosas más.Hasta llegué a pensar que me había equivocado de profesión y que no servía para eso.Me faltaban conocimientos de pedagogía y de psicología.Menos mal que esta última disciplina siempre me gustó y me puse manos a la obra para intentar en primer lugar, que mis explicaciones se adaptaran al nivel de aquellos chicos,as y en segundo,captar a través de sus rostros,si me comprendían o no.Pensé que con tenacidad llegaría a coger tablas y así fue.

Aula

Sería difícil resumir las vivencias de todos estos años de docencia,pero no quisiera dejar de reseñar lo bien que lo pasé dando clases en bachillerato nocturno en el que mis alumnos/as que trabajaban en el día,acudían a sacarse el título,muchos de ellos para luego acceder a la Universidad!Qué gratificante era enseñar a toda esa gente!Algunos,los pobres,se quedaban dormidos, vencidos por el cansancio,pero todos luchaban por superar primero, la falta de hábito de estudio ,pues había gente que había dejado sus estudios hace años y segundo,las faltas de nivel.Es cierto que había que explicarles varias veces las cosas,mas compensaba el interés que ponían en ello.Permanecí siete años en ese centro y cuando me he encontrado con algunos de mis tutorandos de esa época,me ha dado una gran alegría volver a saber de sus vidas y logros.

En el fondo,eres como una segunda madre,porque esto de ser profesora es como tener muchos hijos que dependen de ti,no sólo culturalmente,sino también psicologica y afectivamente.Muchas veces, en el caso de adolescentes ,que es lo que son la mayoría de mis alumnos/as actuales, su profesor/a es su referente,imitando su manera de comportarse.Se puede hacer mucho daño y mucho bien en esta profesión.Esto es lo que nadie nos dice cuando empezamos a desempeñar nuestro trabajo.Podemos influirles para bien o para mal sin darnos ni cuenta.Estamos con ellos más que sus propios padres y formamos parte de su educación de manera muy relevante.Siempre procuré ser no sólo profesora sino también persona con todas mis virtudes y defectos,trasmitir no sólo teorías,sino también educarles en las emociones.Di lo que tuve y recibí mucho de todos ellos/as.Fue realmente un enriquecimiento mutuo. 

Ahora mirando hacia atrás,siento que los años han volado y que en mi mundo está a punto de cerrarse una puerta y abrirse otras .No me da pena que esto se acabe porque lo veo como cumplimiento de una etapa en la que ha habido sus más y sus menos.He contribuido en algo importante:educar a personas . Me esperan nuevas experiencias.

Yo no seré de las jubiladas que se aburran o sientan nostalgia,que va.Gracias al cielo,tengo otras querencias: soy actriz,escritora,en fin creadora.Tendré la posibilidad de llevar a cabo proyectos a los que podré dedicar todo mi tiempo,cosa que antes era imposible.

Adiós alumnos/as que pasastéis por mis aulas y formastéis parte de mi camino.Adiós compañeros/as que compartistéis conmigo vuestro quehacer diario.Nos volveremos a encontrar de nuevo cualquier día y en cualquier parte.Me vereis con más arrugas,pero no por ello menos feliz.Espero que todo os siga yendo bien y consigáis los objetivos que os habéis marcado en vuestro caminar.

 

Rosa Ochoa

 

 

 

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