Cuentos de una madre primeriza: aplausos

Ver cómo un ser humano descubre la vida es el mayor privilegio de la maternidad. Ser parte de ese despertar, de que lo que ya nos es cotidiano se vuelve una experiencia nueva vista desde una mirada inocente y ávida de aprenderlo todo.

Hace dos días, mientras le cambiaba el pañal a mi hija, la descubrí unir y separar sus manitas con ritmo. Se me cayó la crema de los pañales al suelo y se regó por todas partes, me limpié las manos con unos de los pañitos sucios que recogían los restos de una buena alimentación y grité emocionada: "Está aplaudiendo!". Un segundo después me fijé en el desastre que mi entusiasmo había causado e intenté arreglarlo con rapidez sin perderme el momento en el que mi pequeña sonreía al ver que podía hacer lo mismo que papá y mamá hacen cuando le cantan una canción.

Su sonrisa grande, abierta, con esos dos dientes que se asoman desde la encía inferior y sus ojos iluminados cuando logra conseguir algo, es lo más que me enamora. Me tienen embobada. Mientras, ella se maravilla por cosas como descubrir que esa niña que mueve las manos y se ríe y repite todos sus movimientos es ella misma e el espejo, o cuando después de varios minutos de un esfuerzo intenso para lograr que sus brazos, sus piernas y su redonda barriguita se pongan de acuerdo para levantarse y dar esos primeros pasitos.

Creo que esos momentos de logro, que esos pequeños éxitos y victorias es lo más que me gusta de la maternidad. Ser parte de ese descubrimiento de la vida, verla como se maravilla y se muere de la risa cuando comprende algo, cuando nos ve asomarnos desde el pasillo, cuando tira sus juguetes desde la cuna y puede ver como ruedan por el suelo, cuando su boca emite sonidos de los que ella misma se sorprende y se vuelve a reir de lo que acaba de lograr.

Es senciallamente una maravilla tener el privilegio de crecer con ella, de enseñarle y poder guiarla. Aplausos!!!!

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2 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat28 d diciembre d 2014 a las 14:33 (UTC)
Te deseo toda la felicidad para el 2015.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat21 d octubre d 2014 a las 22:05 (UTC)
Es sencillamente una maravilla el haber tenido el privilegio de leer este relato que desborda amor hasta por los pañales sucios de ti hija.
Que Dios os bendiga a ambas.

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