Un militante, un único cargo.

  • 17/07/2014
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¿Queremos de verdad acabar con los chiringuitos y los privilegios de los políticos? Comencemos dando ejemplo.

Estamos a vueltas con las discusiones propias del interesantísimo proceso de enmiendas a los estatutos internos del partido VOX. Es un proceso inédito, por el cual los fundadores permiten someter a enmiendas y posterior votación todos y cada uno de los artículos. Un proceso del que, sin duda, podemos estar orgullosos. Pero todo proceso de éste tipo lleva implícita cierta tensión. Cierta lucha interna que se ha mostrado especialmente virulenta en el debate sobre las listas abiertas o bloqueadas para los cargos directivos. Y hay excelentes argumentos en favor de ambas alternativas. Como es hora de ser muy claros (fiel a mi costumbre de meter el dedo en el ojo, o de señalar a quien me parezca), hay que tratar de poner ejemplos para ser capaz de tomar una decisión correcta. Comencemos por la propuesta que defiende las listas abiertas. Tiene de positivo que me permite no votar por aquellos componentes de la lista que me parecen menos eficientes, sensatos, o que concuerdan menos con nuestras ideas...o lo que es lo mismo, dicho en positivo, nos permite votar por los mejores (o los menos malos) que presenta cada candidatura. El problema principal es que el Presidente puede verse obligado a trabajar codo con codo...con alguien a quien no puede ni ver. Y eso, puede verse reflejado en la maquinaria del partido. Las lista abiertas resultan una idea atractiva, que da la máxima libertad a las bases...pero que puede trasladar al equipo directivo las tensiones entre las posibles corrientes, al no poder el Presidente destituir, en su caso, a un miembro del comité. La pregunta que debemos entonces hacernos es ¿puede ser gobernable el partido con una junta directiva compuesta por cargos electos que no pueden ser revocados? Realmente, no debería haber mayor problema siempre que fueran los miembros del comité número impar, o número par con voto de calidad del Presidente. Quizás una solución intermedia, en la que parte de la junta es elegida en lista cerrada, y otra mitad es elegida en lista abierta, me parezca a mí la solución más aceptable, y que permitiría que en el caso de un posible gobierno despótico (no sean algunos de ustedes quisquillosos ni quieran ver segundas intenciones, hemos de pensar a muy largo plazo) existiera cierto contrapoder. Por mi parte, defiendo una enmienda que está resultando muy poco votada, pero que considero de importancia capital. Que un militante pueda, únicamente, ostentar un cargo, sea éste público, o de los órganos del Partido. ¿De verdad podemos pretender que ofrecemos regeneración y mantener al mismo tiempo a un militante que pueda cobrar del Partido al mismo tiempo que, por ejemplo, de Diputado Nacional? Yo no lo creo. Existen multitud de ejemplos en España de políticos y partidos que, sin ningún escrúpulo, defienden ésta postura en virtud de mil excusas, todas ellas, en el fondo, de poco peso. Lo cierto es que pueden imaginar (no estoy personalizando, puesto que las personas cambiarán con toda seguridad con el paso del tiempo) a un Coordinador Provincial que fuera, al mismo tiempo, candidato a alcalde o a diputado regional. ¿A qué cargo creen ustedes que prestará mayor atención? Además, así, al separar cargos electos de cargos orgánicos, éstos últimos, casi todos sin remuneración, serán ocupados por aquellas personas que tienen voluntad real de servir y de ayudar a sus compañeros a obtener los mejores resultados. Esta separación permite, a su vez, evitar que quienes disponen de las listas de afiliados pueden utilizar su posición ventajosa para obtener más fácilmente cargos electos, y hace que el poder interno esté más repartido. La vieja fórmula anglosajona: limitación de poder, creación de contrapoder...que tan buenos resultados ofrece en los países más avanzados del mundo. Así que les pido que voten por quien quieran...pero, dado que nos han dado libertad, usémosla: obliguen, a nuestros dirigentes, a elegir: cargo orgánico o cargo público. Porque solo dando ejemplo, conseguiremos convencer a nuestros conciudadanos de que queremos, de verdad, cambiar las cosas, y traer una democracia representativa y de calidad. Y, si es usted militante de VOX, le pido su apoyo para mi enmienda (presentada en el apartado "nuevos artículos") número 23-BIS, Que reza así:

Artículo 23 BIS. VOX acepta el principio de un militante, un cargo. Un militante ostentará un solo cargo, sea éste público, o de los órganos del partido. Los miembros de cualquiera de los órganos del partido no podrán en ningún caso encabezar las candidaturas, excepto en aquellas provincias donde haya menos de 50 afiliados. Los miembros del Comité Ejecutivo Provisional no estarán sujetos a éste artículo hasta que se celebren las siguientes elecciones generales. Será incompatible pertenecer a más de un comité ejecutivo de manera simultánea

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2 comentarios

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Santi santiainsa@hotmail.com5 d febrero d 2015 a las 10:24 (UTC)
Actualizo. La ponencia no fue aprobada. Ello, unido a un giro hacia el presidencialismo y a posiciones más radicales en materia moral (prácticamente confesionales) me llevó a abandonar el partido.
papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat29 d octubre d 2014 a las 22:32 (UTC)
Totalmente de acuerdo contigo.

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