El delfín que se suicidó por amor a una mujer

Un estudio intentó conseguir la comunicación entre humanos y delfines uniendo bajo un mismo techo a una joven investigadora, un macho de media tonelada de peso y algunas gotitas de LSD. El resultado fue un desastre.

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Tras haber experimentado un importante deterioro dejó de respirar y se dejó caer hasta el fondo.

Un suicidio en toda regla, ya que la respiración de los delfines no es automática como la nuestra: “Cada respiración es un esfuerzo consciente: si la vida se vuelve difícil el delfín deja de respirar”, cuenta un veterinario en el documental de la televisión pública británica.

Quizás se dejó llevar por los recuerdos. A lo mejor fue un acto de romanticismo, pero después del trágico final del mamífero, Margaret retornó a la casa que compartió con él. Ahora, casada con el fotógrafo que antes les había retratado juntos durante el experimento, y con el que tuvo tres hijas.

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1 comentario

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Esme Paul16 d julio d 2014 a las 10:08 (UTC)
Que historia..

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