“El deporte es bueno, el deporte es salud”

Humillar no es forma de ganar, sino más bien, una forma bastante desagradable de perder, de perderse poco a poco en un sitio en el que si lo pensaras dos veces, ni siquiera te atreverías a pisar.

Nunca se me dieron bien los deportes de equipo.Esto no es una apreciación basada en sospechas infundadas, es un hecho. Un hecho que tiene como base aquellos maravillosos años de educación física obligatoria en los que me veía obligada a "jugar" al fútbol, al tenis, al baloncesto, al voleibol (deporte del demonio, todo sea dicho) o incluso al béisbol. Que ya ves tú, qué se le habrá perdido al béisbol en un patio de colegio del profundo Vallecas.

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En todas estas ocasiones, me veía reducida a un ente demasiado tozudo, competitivo e individualista incapaz de integrarse en ningún equipo, que si bien no se llevaba bien con sus compañeros de clase, no comprendía cómo narices iba a dejar esas diferencias de lado en la cancha para pasarle un balón al team-mate de turno. Así que me presentaba en clase de gimnasia con calzado inadecuado, fingía malestares generales o simplemente alegaba a lo estúpido, irresponsable y alienante que me parecía por parte del sistema educativo lanzar a un grupo de personas que se conocían más por sus motes que por sus apellidos a "pasarlo bien" sobre la pista bajo la máxima de que el deporte es bueno, de que el deporte es salud, sin atender a razones físicas reales.

Sí... así era mi yo quinceañero, beligerante como poco.

 

Hasta que encontré el taekwondoEl único deporte que conseguí entender y al que pude ser fiel durante años. Probablemente porque él también me entendió desde un principió, porque nunca implicó tonterías del tipo píntate los labios, ajústate el sujetador. Tampoco implicó nunca entrenar acompañada, más allá de las primeras clases grupales hasta que me libré de los cinturones más chillones del catálogo. Quizá siempre nos entendimos porque nunca me exigió más de lo que pude dar y aun así, lo di.

Puede que al ser un arte marcial, nunca lo viera como a un deporte más y que el taekwondo, como tantas otras disciplinas de este tipo, me enseñara en aquel momento una serie de cosas y valores que de otro modo o en otro lugar, no hubiera aprendido. Cosas tan sencillas como el respeto. Y me refiero aquí al respeto por uno mismo, básico y fundamental si en algún momento quieres demostrar algo de respeto por tu rival, quien no olvidemos, desea rebozarte en la lona con las mismas ganas que tú a él. Pero ni puedes, ni debes. Porque no se trata de eso. Y en el fondo, tampoco quieres.

Humillar no es forma de ganar, sino más bien, una forma bastante desagradable de perder, de perderse poco a poco en un sitio en el que si lo pensaras dos veces, ni siquiera te atreverías a pisar. El taekwondo me enseñó mucho sobre mí, mis límites y la gente. Me enseñó también lo que duele lesionarse y abandonar y a la fuerza aprendí a alejarme.

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Así que, por un lado, tenemos los "magníficos valores" que se supone transmiten y defienden los deportes de equipo, más concretamente el fútbol, rey de reyes y por otro, los deportes que no existen, esos que la mayoría de gente conoce porque oye hablar de ellos una vez cada cuatro años en los JJOO.

Casi a punto de finalizar este mundial, me pregunto una vez más dónde habrán quedado esos valores que tanto me intentaba vender mi pobre profesor de educación física en el colegio. Si a toda esa gente que no duerme por ver a su equipo –o al que sea– jugar también se los habrían tratado de inocular vía intravenosa. Si esas personas que se han hipotecado para ir hasta Brasil a ver a su equipo perder, sabrían que desde casa y con la que está cayendo, se ve igual de bien. Si a los animales que provocaron ayer por la noche los disturbios en Belo Horizonte y la muerte de al menos un hombre, también les explicaron que "el deporte es bueno, que el deporte es salud".

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4 comentarios

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papá - Joven
Juan Ramón Cabrera Amat23 d octubre d 2014 a las 17:01 (UTC)
Magnifico reportaje y excelente ejemplaridad la que en el se transmite.
Rosa 2.013
Ochoa de Eribe Gomila Rosa23 d septiembre d 2014 a las 17:58 (UTC)
Gracias por el artículo Elena.Creo que se han perdido muchos valores ,desgraciadamente.
He visto en tu perfil que eres guionista.También escribo poesía y monólogos que yo misma represento.Este año empiezo a estudiar guión.
Un saludo
Rosa 2.013
Ochoa de Eribe Gomila Rosa23 d septiembre d 2014 a las 17:57 (UTC)
Gracias por el artículo Elena.Creo que se han perdido muchos valores ,desgraciadamente.
He visto en tu perfil que eres guionista:yo también escribo poesía y monólogos que yo misma represento.Este año empiezo a estudiar guión.
Un saludo
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Esme Paul9 d julio d 2014 a las 15:30 (UTC)
Esos valores han desaparecido completamente....

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