Nunca más

En la desolada casa y en la lúgubre medianoche.

Las musas abandonaron al escritor aquella noche.

En oscuras reflexiones y miedos ancestrales, sus pensamientos divagaban.

En su interior otra tormenta se debatía y en las sombras de la casa se extendía.

 

Añorando perdidos amores y tiempos más felices,

En su mente, todo aquel pasado, era alterado y lleno de matices.

Nunca recibió, ni dio lo esperado y su semblante en oscuro fue cambiado.

Ante los fracasos en su vida, tornose adusto y taciturno, con solo sus escritos acompañado.

 

Al ruido de la tormenta, otro sonido le acompañaba.

Abriose la ventana con gran estrepito y algo entro a través de ella.

Solo era una forma difusa y abstracta, que una sombra ominosa creaba.

Mirando profundamente en aquella negrura, permaneció largo rato, atónito, temeroso.

 

El miedo, a la curiosidad dio paso y una pregunta fue formulada:

“¿Quién eres?, ¿Que quieres?”, y una respuesta esperaba.

“¡Nunca Más!, ¡Nunca Más!”

La voz surgida del interior de la Sombra, reverberaba y sus dos palabras resonaban.

 

Una inquietud le recorrió, cuando el terror y el pavor en confianza se transformo.

Sabía que ante cualquier pregunta por él formulada, la Sombra le respondería.

Con voz temblorosa, las palabras se formaron: “¿Conseguiré hasta mis más íntimos deseos?”

“¡Nunca Más!, ¡Nunca Más!, las tinieblas respondieron.

 

“¿Seré feliz?”, le hablo, apesadumbrado.

“¡Nunca Más!, ¡Nunca Más!”, la voz monocorde, continuaba.

“¿Mi vida será larga?”, la respuesta espero, derrotado.

“¡Nunca Más!, ¡Nunca Más!, ¡Nunca Más!, y su eco por toda la casa resonaba.

La desesperanza y la carga de millones de años le acompaño.

 

Jamás conseguiría lo deseado y todo lo que tenían los demás humanos, para él estaría vetado.

Pero lo más importante, aun no había sido preguntado: “¿Mis escritos serán recordados?”

La Sombra dudo y finalmente respondió: “¡Para Siempre!, ¡Para Siempre!

En su semblante, una pequeña alegría se reflejó y toda la oscuridad se altero y tembló.

La negrura se movió, se transformó y por la ventana partió.

 

La Sombra se alejaba en la noche y con la luz de los truenos, a una extraña ave se asemejaba.

Abandonado con su mesa, sus libros y su pluma, en la mente del escritor un pensamiento se repetía:

“Todo lo que desfila ante nuestros ojos, todo lo que imaginamos, no es sino un sueño, dentro de otro sueño”.

Mirando a la oscuridad, Para Siempre y acompañado por su soledad, un nuevo poema creó.

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1 comentario

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Rafa rafa.sacrobosco@gmail.com18 d julio d 2014 a las 11:42 (UTC)
Es Poe.

Me ha gustado.

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