Si de amores hablamos 2…

  • 03/07/2014
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El sentado a pocos pasos escuchaba concentrado en su caldo de cerveza el agua que golpeaba y corría por ese cuerpo que tanto deseaba cuando unas palabras cual suplica en susurro le pidieron “por favor me podrías enjabonar la espalda?”…

Caminó lentamente, tan lento que aquellos pocos pasos le parecieron eternos pensando que tal vez sería una broma pesada de su amiga y con solo ese pensamiento llego a la puerta del baño sin decidirse a entrar, el silencio solo roto por el agua de la regadera era insoportable, la ansiedad lo estaba matando solo una puerta los separaba y si como él quisiera tenía la entrada libre con su entrada quizás ganaría el añorado cielo pero perdería años, muchos años de una linda amistad traicionando además la confianza de un estúpido recién llegado a sus brazos y a su esposa a la que inexplicablemente no obstante lo que ahora sentía  seguía amando o eso quería creer.Culpas, deseos, pensamientos encontrados abarrotaban su mente mientras parado frente a la puerta que lo separaba de su mayor deseo en años, no encontraba fuerzas suficientes para traspasar el umbral de la puerta y de una nueva vida con ella en sus brazos, pero entro cerrando los ojos para evitar quedar paralizado en la contemplación y poder disfrutar su cercana presencia en toda su magnitud con sus restantes sentidos, tocar su cuerpo fue recibir una descarga de adrenalina que estremeció cada célula y hasta la última de sus neuronas repasar a ciegas cada línea, cada curva sentir el calor de sus senos en sus manos sus pezones erguidos provocaron en su pecho sensaciones no conocidas y solo era el comienzo; su olor a hembra recién lavada lo enloquecía y al frotar sus labios con los suyos, al morder cada parte de su piel no solo la sentía, pudo probar su particular sabor de mujer en celo y al escucharla suspirar estremeciéndose de placer fue su clímax, el momento apropiado y abrió sus ojos. Aun corría el agua que los bañaba a ella cual Eva, a el vestido de fiesta con sus mejores galas domingueras abrazados en mortal frenesí,  su corazón latía o más que latir hervía pero al abrir los ojos y poder disfrutar a todo color su real belleza inimaginada casi se detiene, dejo de respirar y por casi un segundo quedo paralizado en la contemplación como un idiota.Cada detalle nunca antes visto le pareció exquisitamente sensual sus lunares y estratégicas pecas eran detalles en el lienzo de su piel se le antojaron puestos allí para ser besados pero lo que sobrepaso cualquier anterior pensamiento, sentimiento fue poder distinguir disimulado por un recortado monte de venus un diminuto tatoo de un corazón en llamas, símbolo de amor apasionado asociado a la lujuria; cayo arrodillado a sus pies y aprisionando con fuerza sus caderas hizo suyo el dulce amargo sabor de su sexo mientras ella enterraba sus uñas a su espalda, nunca fue tan disfrutado tanto dolor, no supo cuántas veces beso mordió ese tatoo alternándolo con esos otros labios que ya casi pedían a gritos y suplicaban lo más grotesco del amor.  Gracias a Dios el agua fría que caía sin cesar no permitió que se quemaran en el infierno que estaban por desatar.En realidad nunca sabrá cuánto duro su encuentro con el tatoo y sus zonas adyacentes en el loco torbellino que pronosticaba sin fin porque ella con una fuerza descomunal lo puso de pie  sin mediar palabras, sin ninguna explicación arrancándole las ropas antes de tirarlo nuevamente al piso presa de convulsiones; ya no era el dueño de la situación, ahora ella comandaba las acciones sus ojos tenían esa mirada de fuego sus venas inflamadas parecían torrentes de lava pero lo que de verdad lo quemo fue cuando sobre el en brutal choque aprisiono cada centímetro de su masculinidad desnuda y cabalgo con furia infinita descargando una y otra vez ríos de orgasmos que lejos de apagar su fuego era como alimentar con yesca un tremendo incendio.Cuanta vida ganamos en solo un momento de amor… aun corría el agua mientras ya calmados, abrazados y con largos besos pensaban sin decir palabra alguna como enfrentar todo lo que había pasado.  De regreso a la realidad se dieron cuenta de que no estaban solos, la casa estaba repleta de íntimos invitados inocentes de lo que ocurría en el baño a solo unos pasos; después de tanto calor ahora estaban fríos y sin saber qué hacer, ella cerro lentamente la llave del agua mientras él se vestía con sus ropas de domingo mojadas, ella se ajustó una toalla al cuerpo lo tomo de la mano y salieron con la fuerza que da un sexo brutal locos de amor a enfrentar el mundo.

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1 comentario

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Juan Ramón Cabrera Amat30 d octubre d 2014 a las 02:57 (UTC)
Magnifico relato erótico.

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