El mundial de las millonarias inversiones

Pese a que el gobierno espera que US$ 13 mil millones en obras relacionadas al evento futbolístico impulsen radicalmente la economía nacional, hay una mayoría de brasileños, también amantes del fútbol, convencidos de que ese dinero bien pudo directamente satisfacer las necesidades de 37 millones de pobres.

Desde el 12 de junio, como viene ocurriendo cada 4 años desde 1930, los ojos de millones de personas alrededor del planeta estarán atentos a uno de los acontecimientos deportivos más importantes: el Mundial de Futbol Brasil 2014.

imagen-2a.jpg

Desde que este país fue elegido sede del mayor evento deportivo del orbe, el gobierno  ha desembolsado un aproximado de US$ 13.750 millones para poner en marcha una serie de inversiones en sectores como turismo, seguridad, defensa, energía y promoción, así como en la construcción de estadios.

No obstante, una buena parte de la población se ha mostrado descontenta y opuesta a su realización, porque los millonarios recursos invertidos pudieron destinarse a necesidades más apremiantes como la salud y la educación.

Más aún cuando se sabe que la FIFA obtiene el 95% de los recursos generados en forma directa por el evento, y que para el país anfitrión hay una serie de promesas y expectativas de generación de riquezas que pueden no concretarse y sí convertirse en una deuda pública.

Optimista inversión

La inversión para realizar un mundial de fútbol proviene principalmente de dos partes: del país organizador que se encarga de contar con la infraestructura deportiva, de transportes y turística; y de la misma FIFA.

En el 2007, Brasil presentó un informe a la FIFA en el que calculó en US$ 1.100 millones la inversión total para construir y rehabilitar 12 estadios de fútbol. Simplemente en lo que se refiere a estas obras, el costo subió de US$ 1.100 millones a US$ 3.700 millones.

Los datos aportados recientemente por el ministro de Deportes de Brasil, Aldo Rebelo, señalan que la inversión máxima actualizada para la organización del Mundial de Fútbol es de US$ 13 mil 750 millones, pero que esperan una inyección en su economía tres veces superior, o sea casi US$ 46 mil millones.

Esta cifra revela que el presupuesto de este Mundial de Fútbol es el más caro de la historia y que será costeado en gran parte por las arcas públicas brasileñas. La inversión prevista para los estadios e infraestructura se multiplicó exponencialmente y aún no están listos.

En el informe del 2007 presentado a la FIFA, el Estado brasileño prometió cosas que no se cumplirán como el Tren de Alta Velocidad (TAV) entre Río de Janeiro y Sao Paulo. Según el diario O Estado de Sao Paulo, el TAV no estará listo para el Mundial y tampoco para las Olimpiadas que se efectuarán en el 2016 en Río de Janeiro.

Pobreza en la esquina

Brasil y Croacia protagonizarán el primer partido del torneo que tendrá como escenario el estadio de Itaquerão, en la ciudad de Sao Paulo, un recinto cuya construcción ha costado más de US$ 450 millones.

Apenas a cuatro kilómetros de ese coloso deportivo, unas mil familias del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) ocupan un terreno para denunciar lo que estas grandes cifras podrían esconder: inversiones públicas desmesuradas, aumento de precios para la población local y dificultades en el acceso a la vivienda, y potencialmente malversación de fondos.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 18,6 % de los brasileños, más de 37 millones de personas, viven todavía en la pobreza.

Esa sería la razón más clara para que muchos brasileños realicen protestas cada vez más generalizadas y contundentes en las 12 ciudades sedes del Mundial de Fútbol, principalmente en Sao Paulo y Río.

Y es que las cifras para la organización del encuentro deportivo resultan escandalosas e insultantes para muchos, pues para reconstruir Filipinas después del tifón Haiyan en el 2013, se requerían casi US$ 6 mil millones; y para atender eficientemente a las personas afectadas por conflictos, desastres naturales y otras situaciones de emergencia en 50 países del mundo, se necesitan US$ 2.200 millones, cifras muy por debajo de lo que se ha gastado para este mundial.

Beneficios para todos

La estatal Agencia de Promoción de Exportaciones (ApexBrasil) señaló que Brasil espera cerrar negocios de exportación y de inversión extranjera directa por unos US$ 9.000 millones a raíz de las acciones comerciales públicas y privadas que se realizarán durante el Mundial 2014.

Para el presidente de ApexBrasil, Mauricio Borges, "el clima de negocios no será afectado" a raíz de las protestas callejeras que tal vez ocurran contra la organización del certamen.

Unos 2.300 ejecutivos de empresas, invitados por compañías brasileñas, estarán en Brasil durante el Mundial en reuniones de negocios y tendrán derecho a ver partidos con entradas cedidas por Apex en cinco sedes: Brasilia, Sao Paulo, Río de Janeiro, Fortaleza y Belo Horizonte.

Asimismo, durante el Mundial, un turista promedio gastaría 25% de su presupuesto en hospedaje, 18% en transporte, 15% en alimentos, 12% en entretenimiento y diversión, 15% en “shopping” o compras, y 15% en gastos diversos.

Con ese esquema algunas agencias consultoras internacionales señalan que existe un beneficio para toda la economía del país, pero particularmente resultan favorecidos algunos rubros en el que no solo participan las grandes empresas.

Por ejemplo, hoteles, hostales y otros tipos de alojamientos temporales como las casas adaptadas para anfitriones y departamentos en alquiler. También la renta de autos, guías de turistas, servicios de viajes, trenes, bares, pubs, clubes, discotecas y restaurantes.

Para el Mundial de Fútbol Brasil 2014, la FIFA espera recibir unos US$ 1.500 millones de sus patrocinadores como Adidas, McDonalds, Johnson&Johnson, VISA o Budweiser.

Desde la publicidad en el campo hasta el último llavero con el logo oficial que se vende pasa por la autorización de la FIFA, que tiene registradas en oficinas de patentes en todo el mundo las marcas relacionadas a los eventos que organiza.

Los ingresos por mercadeo representan 35% de los US$ 4.000 millones que recaudará la FIFA en este ciclo del Mundial. El restante 65% corresponde a derechos de transmisión de los partidos.

Los patrocinadores "han comprado derechos, tienen exclusividad, han invertido una cantidad significante de dinero para ser parte del evento", dijo Thierry Weil, director de mercadeo de FIFA.

La FIFA tiene varias marcas registradas, que incluyen combinaciones relacionadas con el Mundial. Una de ellas, por ejemplo, es "Brasil-2014".

"Estas marcas están protegidas en términos legales (...). Fueron desarrolladas para FIFA, es decir, que tan pronto son creadas pertenecen a la FIFA", dijo Auke-Jan Bossenbroek, responsable de la protección de la marca FIFA.

Los patrocinadores del Mundial son variados e incluyen marcas de ropa deportiva, gaseosas, alimentos, autos, bancos, líneas aéreas y hasta un curso de inglés.

Pero aquí surge otro problema, puesto que Brasil no solo está gastando, sino también está dejando de ganar, pues el país dejará de percibir unos US$ 200 millones, según las estimaciones más conservadoras, debido a las exoneraciones fiscales que la FIFA ha conseguido para las empresas patrocinadoras del Mundial.

Esto es posible gracias a la Ley de la Copa del 20 de diciembre del 2010, en la que se especifica que tanto la FIFA como sus empresas subsidiarias y asociadas están exentas de pagar los impuestos que les corresponderían normalmente. Estas empresas pueden importar a Brasil, sin pagar impuestos, todo tipo de productos, desde medallas hasta materiales de construcción o medicamentos.

También estarán exentas en la celebración todo tipo de "actividades que se consideren relevantes para la realización". Los críticos señalan que un sistema fiscal justo, en el que las empresas paguen los impuestos que deben, sería una herramienta crucial para financiar servicios públicos de calidad y ayudar así a superar la brecha de la desigualdad en el país.

 

Patrocinadores están protegidos

Acoger el Mundial también implica actualizar la legislación del país organizador para proteger uno de los activos más importantes: las marcas y los patrocinios que generan el 90% de los ingresos que obtendrá la FIFA. Por eso en el 2012 se dio la Ley de la Copa Mundial 2014, aprobada por la presidenta de Brasil, Dilma Roussef.

Esta contempla que una empresa que no sea patrocinadora del Mundial no puede hacer publicidad en la que se incluya el logotipo oficial de la competición.

Los medios de comunicación pueden distribuir calendarios con los partidos de la Copa del Mundo, siempre que no incluyan el logotipo y no tengan fines comerciales (que no se vendan por separado). Además, el nombre comercial de una empresa no puede incluir ni el logotipo del Mundial ni las frases registradas por la FIFA.

Está permitida la venta de camisetas con la palabra genérica Brasil, pero si se incluye el año 2014 sería una infracción de marca, ya que el término Brasil 2014 está registrado por la FIFA.En un stand de una tienda de deportes, se puede, por ejemplo, colocar banderas de Brasil para incentivar las ventas, pero en ningún caso está permitido emplear banderines con algún símbolo del Mundial.

Denunciar contenido

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia