Un signo

Pieza brevísima de teatro

UN SIGNO.

(Hay un signo intransferible en cada uno. Es el que busca el actor alcanzar.)

 

ESCENA UNICA.

 

Noche. Una habitación iluminada tenuemente por un televisor encendido desde la derecha. Un camino en zig zag se extiende desde el fondo a la izquierda hasta la silla donde está sentada Sagraria. Bordeando ese camino hay tres cuadros. En orden de cercanía a Sagraria, esos cuadros son: Una línea recta vertical, un círculo, y un cuadrado.

Todo debe ocurrir lentamente.

 

(Un tramoyista prende la tele).

 

SAGRARIA (mientras se pone una peluca y almohadones en las piernas y en los pechos): Diez años ya, que nos dejaste, Larralde... ¡Qué distinto era todo entonces!... Me tocabas el hombro con tu mano y yo me sentía tranquila y segura... Ahora si no miro la tele, ni como ni duermo...¡Y encima ahora vienen estos dos!... A repetir esta estúpida escena familiar hasta que alguien en tu lugar, pueda terminarla!... (Se sienta frente a la tele)

Se escucha el sonido ininteligible de A enfurecido en un debate reñido en el televisor.

SAGRARIA: Muy bien, muy bien. No, no se puede... Claro, ¡qué barbaridad!... Claro, claro. Esta juventud perdida... Como Larralde... Te dejan con dos criaturas y se van.

Se escucha el sonido ininteligible de B enfurecido en respuesta a A en el televisor.

SAGRARIA: Por supuesto... Así es, no, no, no... Lógico... Cierto. Son el futuro..

Se escucha el sonido ininteligible de A respondiendo más fuerte al alegato de B.

SAGRARIA: Eso, eso... No se puede permitir... Qué bien, qué bien...

Sonido ininteligible de B respondiendo más violentamente a la postura de A.

SAGRARIA: Exacto. Todos fuimos jóvenes... Son así...

Continúa el sonido ininteligible del televisor. Hay ruidos de pelea.

Entra Klapodzick por atrás a la izquierda. Quiere avanzar derecho pero el camino en zig zag lo obliga a atropellarse, golpeándose contra los muebles.

SAGRARIA (No despega los ojos del televisor): ¿Sos vos, Klopodzick? ¿Mariano Agustín Klopodzick?.

KLAPODZICK (desde el suelo, levantándose): Pero sí mamá... ¿Qué hiciste? Pusiste todo atravesado...

SAGRARIA: Es para tu hermano, que a esta hora vuelve siempre borracho. Así no me rompe nada. Dejá escuchar.

KLAPODZICK: Pero no es borracho... ¿Qué pusiste mamá? ¡Se están  matando!...

SAGRARIA: No sé, lo agarré empezado. Es un reality.

KLAPODZICK: Pero mamá... Es el noticiero. ¿Para qué mirás eso?

SAGRARIA: Hay que estar enterada, hijo. Las cosas que pasan hoy día... No se puede salir a la calle.

KLAPODZICK: Pero si no salís nunca... Bajá un poco, que no se puede hablar.

SAGRARIA: Dejá escuchar, ¿qué me podés decir vos?. ¿Qué venís, del laboratorio?. ¡Qué ganas de perder el tiempo, mijo, con lo inteligente que sos!... Igual que tu padre.

KLAPODZICK: Ya hablamos de esto, mamá. La ingeniería genética...

SAGRARIA: Entre los dos no hago uno. De Jaime Ernesto Passitelli esperaba que fuera un descontrolado, pero vos siempre sacaste buenas notas, Klopodzick.

KLAPODZICK: Voy a hacer la comida, mamá. (mutis por la derecha)

SAGRARIA: Andá, andá... ¡Si estuviera tu abuelo!... Él sí que era un tipo recto. (Se ilumina el cuadro  con la línea recta). Éste salió igual que el padre, los genes, el teatro... Después se olvidan de sus obligaciones. Te dejan sola criando los chicos... Un día te abandonan y no vuelven nunca más... Van a hacer ya diez años que...

PASSITELLI (entra con un par de anteojos oscuros y un bastón de ciego): ¿Quién cambió de lugar los muebles? ¿dónde está el baño?

SAGRARIA: ¿Otra vez vas a vomitar, Passitelli? El baño está siempre en el mismo lugar. Cambié de lugar los muebles, nomás, para que no me rompas nada. Larralde también me preguntó por el baño justo antes de tomárselas.

KLAPODZICK (vuelve apurado de la derecha. Toma a PASSITELLI del brazo): Vení, yo te llevo. Dejame el bastón.

PASSITELLI: Gracias, hermano. (Le da los anteojos y el bastón a Klapodzick, éste se pone los anteojos, toma el bastón y se apoya sobre Passitelli, avanzan con dificultad por el zig zag, dejan el bastón apoyado tras la silla y hacen mutis por el fondo).

SAGRARIA: Eso tengo que comprar yo... Un acelerador de partículas..

 

- SE APAGAN LAS LUCES -

 

El Televisor sube su volumen. Hay música festiva abruptamente interrumpida. Un locutor, apenado dice:

TELE: "Debemos lamentar el fallecimiento del primer actor Andrés Notario Larrabal, ocurrido hace diez años. Con motivo de la reapertura del Teatro Victoria, cerrado al público durante la última década, donde estaba representando una estúpida escena familiar, fue hallado muerto en el placard del camarín. Lo recordaremos con escenas de sus más recordadas películas y personajes.”

Vuelve la música festiva"

- VUELVE LA LUZ AL ESCENARIO -

Klapodzick, servilleta en el antebrazo, y moñito en la camisa, pone sobre la falda de Sagraria un plato, un cuchillo, un tenedor, un vaso y una botella. Sirve un poco de vino en el vaso

SAGRARIA: Ése era un actor, mirá, mirá... Correte, mirá, mirá... ¡Qué buen mozo que era!.... Entra Passitelli con una cacerola. Se pone al lado de Sagraria. Sirve en el plato unos fideos

SAGRARIA (indignada): ¿Qué hacés, Passitelli? ¡Serví bien!... Mirá tu hermano...

Klapodzick le pasa servilleta, moñito y bandeja, que Passitelli adopta inmediatamente. Vuelve a servir, pero ahora con torpeza.

SAGRARIA (Hace gestos y señala con el cuchillo): Ahí está, ¿ves? Así es otra cosa... Correte. (Passitelli se corre con torpeza. Una importante masa de fideos cae en el piso. Sigue sirviendo en cualquier lado). Mirá, mirá qué bueno era Larrabal... ¡Qué gracioso!.

Klapodzick toma el bastón de detrás de la silla. Camina como ciego

SAGRARIA (Continúa): Mirá, Klapodzick...  No te lo pierdas. Mirá. Aprendé, aprendé...

(Klapodzick toca con el bastón la masa de fideos que cayó al piso)

KLAPODZICK: ¿Sos vos, mamá? ¿Estás en el piso?

(Passitelli se sobresalta, limpia un poco a Sagraria. Hace mutis.)

SAGRARIA: Pero no, imbécil... Mirá, mirá cómo te hacía el ciego el tipo este... ¡Qué bárbaro!...

(Passitelli vuelve con pañuelo en la cabeza, delantal y escoba).

PASSITELLI (con voz de doméstica, tocando con el palo de la escoba el bastón de Klapodzick): A ver, Klapodzick, si saca ese palito y me deja limpiar el desastre que hizo su hermano.

SAGRARIA: Es inútil, Solange, no sé por qué no se pone ese palo en el culo.

KLAPODZICK: Dejame a mí, Solange.

(Klapodzick cambia el bastón por la escoba. Passitelli le pasa el pañuelo y el delantal.)

SAGRARIA: Mirá, hasta cuando hacía de mujer era lindo, Mirá qué bien le queda ese delantalcito.

(Klapodzick barre la masa de fideos hacia Passitelli. Passitelli ata esa masa al bastón, como si fueran las crines de un caballo).

PASSITELLI (corriendo sobre el bastón): ¡Arre, arre!... ¡Arre, arre!...

SAGRARIA: Una de vaqueros, mirá. Mirá qué bien montaba a caballo...

KLAPODZICK: Coma, coma que se le va a enfriar.

SAGRARIA (Clavando el tenedor en medio del plato): A mí me gustan fríos.

PASSITELLI: ¡Arre, arre!...

SAGRARIA: ¿Podés gritar un poco más bajo, Passitelli? No escucho nada.

KLAPODZICK: Déjemelo a mí, madre.

Klapodzick cabalga sobre su escoba hasta Passitelli, se saca el pañuelo de la cabeza y le tapa la boca. El bastón de Passitelli cae al piso, se desparrama el montón de fideos y él se desploma con un grito ahogado.

SAGRARIA: Mirá... Qué bien que se moría Andrés Notario Larrabal...

(Klapodzick se ata el delantal al cuello y hace como que vuela).

KLAPODZICK: No temas, hermano. Yo te rescataré.

SAGRARIA: Y qué buen tipo que era.

(Klapodzick le afloja el pañuelo de la boca a Passitell y lo sienta. Passitelli se sube el pañuelo a la altura de los ojos, le hace dos agujeros con el dedo y se lo pone como antifaz).

PASSITELLI: Caíste en la trampa, Klapodzick...

KLAPODZICK: ¿Vos, Passitelli? ¿qué hacés acá?

SAGRARIA: Cuando hacía de malo estaba más sexy... Mirá, mirá..

PASSITELLI (levantándose, apoyado en la cabeza de Klapodzick): Quiero apoderarme del mundo. Ahora el mundo será mío.

(Passitelli se dirije ambiciosamente al televisor)

SAGRARIA: ¡Pará un poco, Passitelli!... Sé un poco más humilde... La abuela sí que era sencilla... (Se ilumina el cuadro con el círculo). Mirá un poco de tele.

KLAPODZICK: Bien dicho, señora... Pero a menos que...

(Klapodzik toma el bastón y la escoba, se apoya en ellos como en un par de esquíes, pisa el montón de fideos, resbala sobre ellos y cae sobre Passitelli).

SAGRARIA: ¿No pueden ir a matarse a otro lado? ¡Dejen escuchar!...

(Passitelli se pone el haz de fideos sobre la cabeza, como cabellos).

PASSITELLI (con voz de mujer): Hace mucho frío, Klapodzcky...

(Klapodzcky se quita la capa y abriga con ella a Passitelli).

SAGRARIA: Ahí está con María Estreleza Hiterioacán... ¡Qué linda pareja hacían!...

(Klapodzcky se levanta, toma el plato y se lo lleva. Passitelli empina la botella y bebe del pico).

SAGRARIA: Mirá cómo hacía de borracho... No como tu hermano. Cómo se ve que no es actor...

 

- SE APAGAN LAS LUCES -

El Televisor sube su volumen. Hay música festiva abruptamente interrumpida. Un locutor, apenado dice:

TELE: "Así recordamos al malogrado actor Andrés Notario Larrabal. Como él lo merece. Muchas gracias y hasta el próximo fallecimiento".

Vuelve la música festiva

 - VUELVEN LAS LUCES -

SAGRARIA (suspirando): Ah, si volvieras, Andrés Larralde... Solamente vos me hacías dormir, ¿te acordás? Me ponías la mano en el hombro y yo... Yo me quedaba tranquila y segura... Tenías la misma voz que este Larrabal... Por eso me gusta tanto..

(Passitelli se levanta)

KLAPODZICK: No me dejes ahora, Passitelli...

PASSITELLI: Ahora te acordás, infeliz...

SAGRARIA: (enfurecida) Dejen de gritar chicos, que no es su casa....

(Klapodzick baja el cuadro del cuadrado. Passitelli apaga la televisión. Se prenden todas las luces de la sala, incluso las del público)

SAGRARIA (violenta): ¿Qué hacés Passitelli? ¿Por qué apagaste?

PASSITELLI: Hace diez años que está prendida, mamá.

SAGRARIA: ¿Tanto? Pero si la prendí recién, para mirar el programa de Lezama...

KLAPODZICK: ¿Siempre fuiste cuadrada, mamá? ¿Qué edad tenías acá?

SAGRARIA: Ahí fue cuando conocí a tu padre. A la salida del teatro. Él me llevó por delante. Venía leyendo, ¿sabés?

PASSITELLI: Sí, contaste... Que le tiraste el libro a la vereda.

SAGRARIA: ¡El muy infeliz!... ¿Quién sabe dónde andará ese atorrante?

KLAPODZICK: No se dé manija ahora, que después termina lloriqueando...

SAGRARIA: ¡No!, yo ya no lloro más por ese infeliz!...

PASSITELLI: ¿Por qué dijiste que no es nuestra casa?

SAGRARIA: Es un teatro, chicos... Yo lamento... Sabía que si apagaba la tele iba a salir la verdad... Prendé, Passitell, ¿querés?

KLAPODZICK: (A Passitelli): No lo hagas, hermano, (a Sagraria): ¿y por qué no tenemos el apellido de papá ni el tuyo?

(Passitelli se toma de la mano con Klapodzick)

SAGRARIA: Algún día iban a saberlo... Ustedes no son hermanos. Sólo en la escena.

(Klapodzick y Passitelli se sueltan las manos).

SAGRARIA: Prendé, Klapodzick vos siempre fuiste el más obediente.

KLAPODZICK: No, mamá, ahora nos vas a contar todo.

SAGRARIA: Es que... No soy su mamá (llora). Y papá... Yo tenía miedo que si apagaba la tele, en algún momento me lo iban a preguntar... Ustedes son hijos de él, pero de la escena. Su padre cambiaba mucho... ¡Tantos personajes!... El no quería herederos, sino intérpretes.. Que supieran captarle la esencia... (Se está por sacar la peluca, luego recapacita). Claro, ya estaba medio tarado. Yo... Saqué el cuadro de él de la pared cuando nos abandonó. Pero debe estar por ahí, todavía, si ustedes no lo rompieron...

KLAPODZICK: No, lo único que tiramos fue una foto del tipo este, el actor, Larrabal...

SAGRARIA: Prendeme otra vez la tele, ¿querés?. A ver si terminamos con esta estúpida escena familiar.

PASSITELLI: Pero si ya terminó la programación, ¿qué quiere ver?

SAGRARIA (cínica): Nada, a mí la estática me gusta.

(Passitelli prende. Se apagan todas las luces menos la de la tele.)

KLAPODZICK: (desde la oscuridad, en un susurro): ¿Cuál era el nombre artístico de papá?

PASSITELLI: No sé, no me acuerdo... Andá, dale, animate... Así se acuesta.

Passitelli se va. Kllapodzick le pone la mano en el hombro a Sagraria. Ella la toma en la suya. Sonríe. Klapodzick se va.

Sagraria queda sola. Se saca la peluca y los almohadones que tiene en los pechos y en las piernas. Se levanta de la silla, toma el bastón, y caminando como una ciega, lleva su cuadro a la pared, tantea el clavo con las dos manos, lo cuelga y hace mutis.

 

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