Agradecimiento

  • 25/06/2014
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María seguía corriendo en el patio; me hizo gracia su sonrisa, su pañuelo en la cabeza, y el trozo de sonda que entra por su nariz. Claro, ya hace un mes que fué trasladada desde su tierra a España; para su tratamiento.

¿Como es posible el milagro? O los niños no conocen el tiempo. La carencia de todo; desde padres a comida, del sueño al silencio. Crean la sonrisa.

Le llama la enfermera, y María; que no se llama así, acude pronta; es su alimentación, y luego le toca la siesta. No pregunta, juega.

No llora, solo mira cuando se cansa, se acerca y conoce ya los cuentos que la señorita les cuenta. Se cierran sus ojos, duerme. Hay un silencio que me hace llorar.

No la volveré a ver; por mucho que desee no tengo nada que dar; agradezco a ella lo que me ha dado; unas horas de vivir.

 

 

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