INTELIGENCIA… ¿HUMANA?

La final de la Champions, disputada entre dos equipos españoles y más concretamente madrileños, ha vuelto a dejar de manifiesto ciertos comportamientos, que no por ser habituales, escapan a mi entendimiento y sinceramente me provocan, una mezcla de miedo y desasosiego.

Todo el espectáculo ofrecido por los seguidores de estos equipos, aunaba el patetismo con la simpleza más absoluta. Debo dejar claro, que entiendo perfectamente, la afición por un medio artístico, de comunicación y por supuesto, como en este caso, deportivo. También comprendo el seguimiento e interés por su equipo preferido y en definitiva respeto profundamente a todas aquellas personas que mantienen estos gustos, sin caer en el fanatismo

Lo que me resulta incomprensible, es la irracionalidad, la falta de sentido común y de inteligencia.

Ver aquellas inmensas mareas de personas (seria idílico, que hubiera tanta trascendencia y asistencia, ante los verdaderos problemas que padecemos), como una gran hormiguero. Una marabunta con un único cerebro primario. Un único cerebro, que generalmente e históricamente no consigue ningún hecho positivo. En los planos ofrecidos por las cadenas, el problema se agrava y en los comentarios todavía más. Ver aquellos primeros planos de los rostros de estos “aficionados”, me retrotraen, dándome una sensación de deja vú, provocándome una sudor frio por la espina dorsal. Esas miradas vidriosas, sin atisbo de su inteligencia, comportándose de una forma casi animal (termino mal empleado, un animal no perdería el tiempo en algo tan superficial) e intensificadas todas estas sensaciones cuando se les oye hablar. Denotando en sus declaraciones, su falta de deportividad, capacidad de análisis e imparcialidad.

No piensen que estas aptitudes son exclusivas de la gente mal llamada “sencillas” (termino horroroso, que muchas personas utilizan casi como una virtud). Las fuerzas seudo-intelectuales, tertulianos y especialistas del tema, comparten la misma visión simplista de estos acontecimientos, dándose espectáculos dantescos y peripatéticos. Sirva de ejemplo la emisión, a través de intensos primerísimos planos, de la emoción y lloros de algún “prestigioso” periodista deportivo, dándole una importancia y trascendencia al futbol, de la cual carece. Mientras era arropado y vitoreado por sus compañeros, provocando un gran momento del patetismo televisivo.

Llegados a este punto, debo aclarar, que mi postura es diametralmente opuesta y se aleja totalmente de esos radicales intelectuales, que reniegan, estúpidamente y totalmente del deporte y de cualquier medio popular, cometiendo una gran equivocación. Convirtiéndose en una elite igualmente de radical y exclusivista.

No es mi caso. Me encanta el deporte (sobre todo su práctica, más que su visionado) y es perfectamente factible la convivencia de los dos mundos, no entendiendo esta separación estúpida. Mi análisis va mas dirigido a todas aquellas masas o hinchadas que supeditan su vida a planteamientos y deseos mínimos, ante aficiones que llenan demasiado su vida, girando todo hacia ellas, incluso sus estados de ánimo, no entendiendo la relativa importancia que deberían tener sus gustos o aficiones. Aunque lo que me provoca más pavor, es el latente caldo de cultivo que representa para la manipulación, la radicalidad y una utilización perversa de sus aficiones, para excluir, marginar y despreciar todo aquello que se aleje de sus ideas (termino demasiado elevado, para ellos), sean por colores u oponentes deportivos, por racismo e incluso separaciones territoriales, que gratuitamente y descerebradamente, les ayuda y permite hacer el juego sucio a los poderes facticos.

Todas estas masas impersonales, son las mismas que se manifiestan en cualquier actividad deportiva o incluso musical, justificándose en el fenómeno “Fans”, que es otra variación de extremo fanatismo.

Sin relacionarlas y entendiendo la variedad. Deberíamos cuidarnos de estas masas irracionales y fanáticas, que en otros postulados, directamente más peligrosos, se han convertido en los principales acólitos de todo los despreciable, repulsivo y asqueroso que ha representado el ser humano y baste recordar los gérmenes del fascismo, el comunismo (en su faceta más radical y dictatorial), la extrema derecha e izquierda, el nacionalismo o patriotismo, la religión (ya que pocas veces, predico sus doctrinas, incluso fue más habitual practicar las contrarias), el racismo, la xenofobia, el machismo y desgraciadamente un largo, larguísimo etcétera.

Mirando todas aquellas masas y personas que predican este peligroso papanatismo, me resulta casi incompresible, que pertenezcan a la misma especie que creó el Arte, todo lo Bello y que dio personas como Jesús (creyendo su historia y obras, tal como se nos ha trasmitido), Gandhi, Martin Luther King, John Lennon (tanto en su faceta artística, como pacifista), Leonardo Da Vinci, Los Hippies (antes de que los gobiernos, los anulara y pervirtiera su mensaje, al introducir las drogas químicas), Albert Einstein y tantas personas que por un breve espacio de tiempo, dignificaron, hicieron grande y pusieron en mayúsculas la palabra Humanidad.

Parecería que perteneciésemos a distintas especies de homínidos. Planteándome una cuestión; ¿Es posible que los científicos estén equivocados? ¿Sería factible que no se extinguiera la otra especie que convivió con los primeros humanos?

Como un ejercicio y pensamiento meramente filosófico y soñador. Quizás una parte de la población descendió directamente del Cromagnon y otra más minoritaria, son hijos y descendientes del Neardental.

A la decisión del lector dejo la cuestión más importante. ¿Cuál de las dos especies es la más avanzada y progresista y cual la mas simplista e irracional? Y sobre todo, la última pregunta que es la más trascendente; ¿A cuál de las dos especies perteneces?

Hinchas del Fenerbahçe

La humanidad en uno de sus momentos mas gloriosos

Un gran ejemplo de gran Humanidad

 

imagesla-fuente-y-einstein

Sin palabras

Denunciar contenido

¿Tienes algo que decir? Este es tu momento.

Si quieres recibir notificaciones de todos los nuevos comentarios, debes acceder a Beevoz con tu usuario. Para ello debes estar registrado.
He leído y acepto el Aviso Legal, la Política de Confidencialidad, y la Política de Cookies de Universia